Quiero
agradecer a los amados creyentes de Mérida, todas las muestras de amor que
recibí durante mi reciente visita a esa ciudad.
Gracias a
María Pérez, a Juan Carlos Algarra y Andreina, mis anfitriones, junto a Daniela
y Mariángel; a los coordinadores de Iglesia que me hicieron el honor de
compartir conmigo en su reunión semanal; y a todos los creyentes que pude ver
gracias a la generosidad de los Hernández-Márquez que abrieron su bendita casa
para recibirnos a todos.
Que el Padre
de Gracia y de Misericordia los premie a todos por las múltiples bendiciones
derramadas sobre este servidor de todos Ustedes. Los amo entrañablemente.