|
|

Nuestra
Iglesia sabe que La Biblia es La Palabra y La Voluntad Revelada
de Dios
y por ello engrandece
el Nombre de Dios y Su Palabra sobre todas las cosas.
(Salmo 138:2b)
La
difusión de la Palabra de Dios sobre Venezuela requiere, en su más mínima
expresión, la más sencilla y perfecta de las formas de comunicación:
Hablar. Nuestro Señor Jesucristo habló, cada vez que pudo, a multitudes
y a individuos la maravillosa precisión de la Palabra de Dios. Somos
Testigos del Señor Jesucristo, "Embajadores en lugar de Cristo”,
pero para ser buenos Testigos y Embajadores debemos abrir nuestras bocas
y declarar el testimonio, el mensaje de los siglos: La Palabra de Dios.
Nuestra página es, por supuesto, para ser leída; pero debe ser un instrumento
más para el aprendizaje y la enseñanza de la Palabra y de la Voluntad
de Dios. Ese es el ferviente deseo de los que laboramos en EKKLESIA.

Si desea consultar versículos,
textos, palabras o frases en ocho
diferentes versiones bíblicas
y en 29 diferentes idiomas conéctese a:


Enseñanzas Bíblicas:
| |
|
| |

En
esto pensad
por María Esther Guevara
Filipenses 4:8:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad.
Filipenses 4:8 nos comanda a dirigir nuestros pensamientos en una
dirección específica, es decir, a hacernos cargo de nuestra vida de
pensamiento. Si no tomamos control de nuestros pensamientos,
nuestras vidas se verán afectadas negativamente en cualquiera de las
tres categorías de nuestro ser: cuerpo, alma y espíritu.
Proverbios 17:22:
El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste
seca los huesos.
Alegría y tristeza. Emociones. Una, medicina para nuestro cuerpo;
la otra, enfermedad. Existen dos grupos importantes de emociones:
las emociones positivas basadas en la fe y las emociones negativas
basadas en el miedo. Dependiendo del tipo de emoción que uno
experimente, el cerebro produce un determinado tipo de sustancias
químicas que son distribuidas a través del torrente sanguíneo por
todo el cuerpo y afectan positiva o negativamente nuestro organismo.
Cuando sentimos alegría, por ejemplo, nuestro cerebro libera un tipo
de sustancias llamadas endorfinas o “químicos del bienestar”. Estos
químicos tienen un efecto positivo sobre las células y refuerzan
nuestro sistema inmune ayudándonos así a permanecer saludables por
más tiempo.
Las
emociones basadas en el miedo (como la rabia, la tristeza, la culpa,
el resentimiento, etc.) liberan otro tipo de sustancias que pueden
llegar a ser tóxicas para nuestro organismo. Toda emoción negativa
pone automáticamente el cuerpo en modo de stress. Una cierta
cantidad de stress es necesaria para que el ser humano funcione ante
situaciones retadoras o de peligro; sin embargo, cuando en la sangre
hay un flujo excesivo o constante de químicos estresores, estos
químicos pueden llegar a alterar la estructura de las células,
deprimiendo el sistema inmune y creando condiciones para que se
desarrollen problemas de salud que se manifiestan tanto en el cuerpo
como en la mente.
La
Palabra de Dios nos advierte que las emociones tienen un impacto
sobre nuestra condición física y que nuestro cuerpo se beneficia o
se daña dependiendo del tipo de emoción que experimentamos.
¿Y de
dónde provienen las emociones? Las emociones tienen origen en
nuestra vida de pensamiento. Pensamientos negativos producen
emociones negativas, pensamientos positivos originan emociones
positivas. Son nuestros pensamientos los que determinan nuestros
estados de ánimo. Y nuestros estados de ánimo influyen en nuestra
salud. Hay investigaciones que muestran que cerca del 87% de las
enfermedades pueden ser atribuidas a nuestra vida de pensamiento y
aproximadamente el 13% a los hábitos alimenticios, a la genética y
al ambiente. Dios lo dejó dicho y la ciencia médica lo ha
comprobado. No hay ninguna duda de que “qué” pensamos y “cómo”
pensamos afecta nuestra condición emocional, física y mental.
¿Quiere decir entonces que cualquier pensamiento negativo que yo
tenga me hará daño? ¿Cómo hacemos con los hechos o realidades
negativas de la vida? ¿Deberemos ignorarlos?
Mateo 9:4:
Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué
pensáis mal en vuestros corazones?
¿Dónde pensaban mal ellos? ¡En sus corazones! No somos
responsables por cada pensamiento que nos pasa por el cerebro, sino
sólo por aquellos que guardamos. Son los pensamientos arraigados en
la mente –junto con sus correspondientes reacciones bioquímicas− los
que tienen un impacto masivo en nuestro bienestar emocional, mental
y físico.
“Notar” u “observar” que algo es de cierta manera y que esa manera
pueda estar dentro de la categoría de lo negativo no es
necesariamente un pensamiento negativo. Obviamente, necesitamos
notar las cosas que no andan bien para tomar la acción positiva que
esté disponible en cada caso. Notar, por ejemplo, que un conocido
pasó por mi lado y no me saludó es una observación que ciertamente
no es positiva pero que probablemente no me hará ningún daño. Es
cuando le agregamos al pensamiento que nos metemos en problemas.
“Fulano no me saludó”…“¿Y quién se creerá que es?”…“Seguramente le
caigo mal”…“¿Será que le dije o le hice algo?...“Pero debería
decírmelo”…“Con lo que me molesta la gente que no habla claro”…“Como
cuando Fulano me ignoró en aquella fiesta y al final resultó que le
habían ido con un chisme”…“¡Qué rabia!”…“Y yo que confiaba tanto en
la persona que fue con el chisme”…“Es que ya no hay nadie digno de
confianza”…“Este mundo va de mal en peor”, etc., etc., etc. Es
cuando caemos en esta serie de consideraciones negativas cuando nos
metemos en problemas. Porque mientras transitamos esa ruta de
pensamientos negativos, los químicos tóxicos relacionados con esos
pensamientos fluyen por todo nuestro cuerpo y como no son
desechados, ya que no existe ninguna situación de riesgo o peligro
que enfrentar, terminan transformándose en sustancias aún más
tóxicas las cuales finalmente se alojan en alguna órgano de nuestro
cuerpo con los correspondientes efectos perniciosos.
Consideremos el caso de Job. La Palabra nos dice que Él pensaba que
quizás sus hijos habían pecado y habían blasfemado contra Dios en
sus corazones, y que “…de esta manera hacía todos los días” (Job
1:5). No fue un pensamiento aislado lo que ocasionó sus males. Job
se mantenía preocupado o ansioso todos los días. La ansiedad o
preocupación es una de las emociones más destructivas. Los archivos
de la memoria que contienen datos sobre la ansiedad son
extremadamente poderosos: parecen activar todos los sistemas del
organismo desde los pies a la cabeza llegando a impactar no sólo
nuestro cuerpo sino también nuestras capacidades mentales. Y por si
fuera poco, los efectos de la preocupación o de la ansiedad
permanecen mucho tiempo después que la amenaza o el peligro se ha
ido. No es de extrañar, pues, que a Job le aconteciera todo lo que
ya sabemos.
Proverbios 23:7:
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
El
ser humano es lo que piensa. Nuestra vida de pensamiento determina
lo que somos o lo que llegaremos a ser. En otras palabras, uno se
vuelve aquello que “mira”. Cuando pensamos, nuestro cerebro
construye una memoria de ese pensamiento. Si la atención prestada
al pensamiento es momentánea, la memoria construida será débil y
nuestro cerebro la desechará a corto plazo mientras dormimos. Si
nuestra atención es enfocada, la memoria permanecerá y se hará más
fuerte cada vez que se use. Es así como se forman las fortalezas de
que habla 2 Corintios 10:5. Una fortaleza es un pensamiento que ha
sido fortificado a lo largo del tiempo. Esas fortalezas son las que
llegan a determinar nuestra manera de pensar, nuestro modo
particular de ver la vida, es decir, nuestra “manera de ser”. Para
decirlo con una frase del Dr. Wierwille, “Los patrones de
pensamiento determinan mi corazón”. Es así como de tanto pensar que
ya no hay nadie digno de confianza, yo llegaré a ser una persona
desconfiada. La desconfianza será uno de los lentes a través de los
cuales yo mire la vida; será una de mis actitudes ante cualquier
hecho o realidad que me toque vivir.
Jeremías 6:19:
Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de
sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron
mi ley.
Los pensamientos también generan realidades
físicas. No necesariamente de inmediato –como una varita mágica−
pero sí finalmente, con el tiempo. La realidad que tengo hoy es el
resultado de toda una vida pensando, positiva y negativamente. Lo
que incluimos en nuestra visión –nuestra visión interna− es la
dirección en la cual tendemos a ir. Donde la mente va, el hombre
sigue. De los pensamientos negativos surgirán realidades negativas
y de los pensamientos positivos surgirán realidades positivas.
Cada vez que un individuo tiene
un pensamiento o una forma crónica y prolongada de pensar, esa
persona está en proceso de generar una realidad.
Consciente o inconscientemente, tendremos el fruto de nuestros
pensamientos. ¿Qué hacer entonces? La respuesta es Filipenses 4:8.
Filipenses 4:8:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad.
¿Se
refiere acaso este versículo al pensamiento positivo tal como lo
enseña y practica mucha gente hoy en día? Definitivamente ¡no! Lo
que los llamados pensadores positivos hacen, o pretenden hacer, es
negar lo que esté sucediendo para reemplazarlo con una imagen mental
más placentera sin llegar a tomar ninguna acción responsable. Por
ejemplo, si alguien tiene una herida en la frente probablemente le
dirán: “Tu frente está bien. Esa herida no es más que una ilusión.
Piensa que tu frente está curada. Imagina que tu frente está en
perfectas condiciones”. Este tipo de actitud lo que hace es
desconectar a la persona de la realidad pudiendo causar
desorientación, confusión, enfermedad y problemas aún mayores.
En la
Biblia Amplificada, la frase “En esto pensad” se lee: [Medita,
reflexiona, considera]; ten la mente llena de; [mide, pesa]; [toma
en cuenta, observa] estas cosas; [fija, establece, clava] tu mente
[pensamiento, memoria, deseos, intenciones, intelecto] en ellas.
Lo que Dios nos plantea en Filipenses 4:8 podríamos llamarlo
entonces como “enfoque positivo”. Dios nos pide que enfoquemos
nuestra vida de pensamiento en todo aquello que esté alineado con la
belleza y perfección de Su Palabra.
Filipenses 4:8 está en modo imperativo; es un mandamiento. ¿Nos
mandaría Dios a hacer algo para lo cual no nos haya capacitado?
Si
consideramos el ámbito natural, veremos que Dios dotó tanto nuestro
cuerpo (cerebro) como nuestra alma (mente) para que seamos capaces
de tomar control de nuestra vida de pensamiento. Nuestro cerebro
fue diseñado de manera tal que existe un punto en que la información
recibida –sea que provenga del mundo exterior o de nuestro mundo
interior (memoria)− es mantenida durante un corto período de tiempo
hasta que cada persona, por su libre albedrío, decide si la acepta o
la rechaza, si la analiza o no. ¿Y dónde está el libre albedrío?
Está, según nos dice el Seminario I, en la categoría del alma,
específicamente en la mente. Por cierto, ¿sabían ustedes que los
científicos creen haber identificado un código genético para el
libre albedrío? El profesor David Suzuki, un genetista de la
Universidad de Columbia, sostiene que los genes realmente
importantes de nuestro cuerpo no son los que nos dicen qué hacer,
sino los que nos dan la habilidad para cambiar de conducta en
respuesta al medio ambiente. Así pues, en lo que respecta a las
categorías de cuerpo y alma, no tenemos excusa.
1 Tesalonicenses 5:19:
No apaguéis el espíritu.
Otro
efecto de los pensamientos negativos es que apagan o extinguen el
poder de Dios, es decir, impiden la manifestación del don de
espíritu santo. En la Biblia en inglés, la palabra “apagar” es “quench”,
que significa desconectar, aislar, extinguir. Los pensamientos
negativos nos desconectan, nos aíslan de Dios de manera abrupta,
brusca e indigna. Los pensamientos negativos extinguen el fuego del
espíritu santo, impiden la manifestación del don; anulan nuestra
fuente de ayuda y poder.
Nuestro adversario tratará siempre de contaminar nuestro
pensamiento con sus dardos de fuego para anular el poder que está en
nosotros. Su meta es que nos enfoquemos en todo lo que es falso, en
todo lo deshonesto, en todo lo injusto, en todo lo impuro, en lo que
no es de buen nombre, en lo que no tiene ninguna virtud ni nada
digno de alabar. Él trabaja para distraernos, para desenfocarnos de
la verdad de la Palabra y, en consecuencia, vencernos.
Cuandoquiera que reconozcas que un pensamiento es negativo, ¡dale
la voz de alto! En tus manos está tomar la ruta tóxica −acumular
todas las evidencias negativas pasadas y presentes relacionadas con
una persona o con una situación− o, por el contrario, tomar la ruta
de la acción positiva −pensar cuál acción está disponible hacer para
la gloria de Dios. ¿Y cuando no sea posible tomar ninguna acción?
1 Pedro 5:7
echando toda vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de
vosotros.
Cuando ninguna acción esté disponible de tu parte, pues simplemente
le presentas el asunto a Dios y echas toda ansiedad o preocupación
sobre Él, sea por tu persona, por tu familia, por otros, por la
iglesia, por el presente, por el futuro. Tú dejas todo cuanto está
fuera de tu control a la sabia disposición de Dios porque Él cuida
de ti. Luego, reenfocas tu mente. Fijas, estableces tus
pensamientos en la grandeza de Dios y de Su Palabra.
¿Sabías que la preocupación, además de dañina para nuestra salud, es
también pecado? Sí, ¡pecado! Preocuparse es tan pecado como robar
porque en Filipenses 4:6 tenemos un mandato que dice: “por nada
estéis afanosos”. El Dr. Wierwille, en “El Estilo de Vida de Un
Creyente”, lo expresa así: “Éticamente es incorrecto
preocuparse por cosas que están más allá de nuestro control.”
Las preocupaciones son pecaminosas porque surgen de la incredulidad
y de la desconfianza para con Dios. Adicionalmente, al torturar y
distraer nuestras mentes, nos inhabilitan para cumplir con nuestros
deberes y obstruyen nuestro gozo en el servicio para El Altísimo.
Romanos 8:37:
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de
aquél que nos amó.
Hemos
sido diseñados para ser más que vencedores. La competencia, como
hemos visto, comienza con los procesos de pensamiento. Ser más que
vencedor requiere no permitir que nuestros pensamientos corran
desbocados. ¿Cómo? Comprometiéndonos a interactuar responsablemente
con cada uno de ellos. Nuestro trabajo consiste en revisar cada
pensamiento (“pensar en lo que estoy pensando”) y reconocer el punto
en que se desvía de la verdad de la Palabra para luego llevarlo
cautivo al pensamiento de Cristo. No se lleva cautivo algo
preguntándole si quiere ir. Llevar cautivo involucra la aplicación
de fuerza pues hay algo que se resiste.
Una
actitud mental fuerte se construye de la misma manera como se gana
fuerza física: repitiendo. Trabajar con pesas fortalece el cuerpo.
Trabajar con los pensamientos fortalece la mente. La manera de
fortalecer el enfoque positivo es ejercitándolo. Y lo bueno es que
contrariamente al ejercicio físico, cuando lo practique en exceso
¡no se levantará adolorido al día siguiente! ¿Y cómo me ejercito?
Preste atención a lo que piensa. Cómo nos sentimos respecto a la
vida depende de dónde ponemos nuestra atención, sobre qué nos
enfocamos. Escoja enfocarse en lo que esté de acuerdo con los
pensamientos de Dios. Ante cualquier información negativa, decida
si hay alguna la acción correctiva que pueda tomar y mientras la
lleva a cabo, regrese al enfoque sobre lo positivo. Rechace todos
aquellos pensamientos que interfieran con la voluntad de Dios para
su vida.
El
enfoque positivo de Filipenses 4:8 nos capacita para ser más que
vencedores. Al mantener nuestros pensamientos en lo que es
verdadero, en lo que es justo, amable o digno de alabar, los
intentos del adversario por nublar nuestro pensar se ven frustrados,
pudiendo así nosotros recibir de Dios lo que Él quiere energizar en
nosotros.
Hacer
de Romanos 8:37 una realidad depende de cada uno de nosotros. Ya
Dios hizo Su parte. Nos dio un cerebro y una mente diseñados para
ello, nos dio poder espiritual (Cristo en nosotros), y nos dio Su
Palabra que nos permite hacer conexión con ese poder. Soy yo quien
decide permitir, día tras día, momento a momento, que sea lo
negativo de las personas, lo negativo de los lugares, lo negativo de
las cosas y de las situaciones −los oscuros desiertos de este mundo−
lo que domine mi lógica, o que sea lo positivo –los florecientes
jardines de la gracia de Dios –lo que prevalezca en mi mente. Soy
yo quien decide ¡ser más que vencedor!

De
Música y Canciones
Dice,
(o canta*)Salmos 100:1
Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
*Tal vez deberíamos
mas bien decir “canta” Salmos 100:1 pues según nos enseñó el Dr.
Victor Paul Wierwille de acuerdo a sus investigaciones, los Salmos
originalmente eran cantados.
¿De donde nos viene la música? ¿Y
el canto?
Bueno, igual podríamos preguntar
¿de donde viene todo lo hermoso y lo sublime?
La música viene de Dios. Veamos
varios ejemplos de músicos y uso de la música como alabanza a Dios
en Su Palabra:
En
Génesis encontramos el registro de Jubal,
Génesis 4:21
Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los
que tocan arpa y flauta.
Y de Quenanías en
1ª Crónicas 15:22
Y Quenanías,
principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el
canto, porque era entendido en ello.
Y Hemán y a Jedutún
1ª. Crónicas 16:42
Con ellos a Hemán y
a Jedutún con trompetas y címbalos para los que tocaban, y con otros
instrumentos de música de Dios;
Y otros:
1ª Crónicas 25:6-7
Y todos éstos
estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de
Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del
templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del
rey. 7Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos
en el canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y
ocho.
2ª Crónicas 7:6
Y los sacerdotes
desempeñaban su ministerio; también los levitas, con los
instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey
David para alabar a Jehová porque su misericordia es para siempre,
cuando David alababa por medio de ellos. Asimismo los sacerdotes
tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie.
2ª Crónicas 34:12
Y estos hombres
procedían con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos Jahat y
Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam de los
hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos
los entendidos en instrumentos de música.
Nehemías 12:36
y sus hermanos Semaías, Azarael,
Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hanani, con los
instrumentos musicales de David varón de Dios; y el escriba Esdras
delante de ellos.
Amós 6:5
Gorjean al son de la flauta, e
inventan instrumentos musicales, como David;
Jueces 5:3
Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes; Yo cantaré a Jehová, Cantaré
salmos a Jehová, el Dios de Israel.
1ª. Crónicas 6:31
Estos son los que David puso sobre el servicio de canto en la casa
de Jehová, después que el arca tuvo reposo,
1ª. Crónicas 15:27
Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que
llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro
de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod
de lino.
Josué 6:13
Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de
carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y
tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y
la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas
tocaban continuamente.
1ª. Crónicas 15:16
Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen
de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios
y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.
Levítico 23:24
Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero
del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de
trompetas, y una santa convocación.
Isaías 12:2
He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi
fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para
mí.
Hechos 16: 24 El cual, recibido este mandato, los metió
en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.
25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban
himnos a Dios; y los presos los oían. 26 Entonces
sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los
cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas
las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
La música, entonces, “quizá la más
sublime de las artes”, viene de Dios, y no fue un invento del
hombre.
Ahora bien, según el diccionario de
la lengua, la Música es: “Melodía y armonía, y las dos combinadas”
Según el mismo diccionario, veamos
algunos otros conceptos:
Armonía: Unión y combinación de
sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes.
Acordes: Conjunto de tres o más
sonidos diferentes combinados armónicamente
Y
Melodía: Parte de la música, que
trata del tiempo con relación al canto, y de la elección y número de
sones con que han de formarse en cada género de composición los
períodos musicales, ya sobre un tono dado, ya modulando para que el
canto agrade al oído.
Y ¿las canciones?
Canción: Composición en verso,
que se canta, o hecha a propósito para que se pueda poner en
música.
Es decir que una canción es un
poema con música.
Y Poema: Obra en verso, o
perteneciente por su género, aunque esté escrita en prosa, a la
esfera de la poesía.
Y Poesía: Manifestación de la
belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso
o en prosa.
Y Verso: Palabra o conjunto de
palabras sujetas a medida y cadencia, o solo a cadencia.
Y Prosa: Estructura o forma que
toma naturalmente el lenguaje para expresar los conceptos, y no está
sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas.
Y Medida: Número o clase de sílabas
de un verso.
Y Métrica: Arte que trata de la
medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas
combinaciones que con ellos pueden formarse.
Y Ritmo: Grata y armoniosa
combinación y sucesión de voces y cláusulas y de pausas y cortes en
el lenguaje poético y prosaico.
Y Cadencia: Proporcionada y grata
distribución o combinación de los acentos y de los cortes o pausas,
así en la prosa como en el verso.
Y Rima (del latín rhythmus y
éste del griego rythmós) es la repetición de una secuencia de
fonemas
o sonidos al final del
verso
a partir de la última vocal acentuada, incluida ésta.
Y Consonancia: Identidad
de sonido en la terminación de dos palabras, desde la vocal que
lleva el acento, aunque las demás letras no sean exactamente iguales
en su figura. (Sonrisa, Brisa)
Y Asonancia: Identidad de
vocales en las terminaciones de dos palabras a contar desde la
última acentuada, cualesquiera que sean las consonantes intermedias
o las vocales no acentuadas de los diptongos. En los esdrújulos no
se cuenta tampoco la sílaba penúltima.
Entonces:
Si tomamos un poema en verso o en
prosa y le ponemos música tendremos una canción. Y si hacemos lo
otro, que sería tomar una melodía y ponerle letra, en verso o en
prosa, igual tendremos una canción.
Por ello al hablar de canciones
debemos hablar de Poesía.
Veamos ahora algunos ejemplos de
los conceptos enunciados:
Medida: Número o clase de sílabas
de un verso.
Ej.:Coplas del amor viajero (Andrés
Eloy Blanco)
Ya pasaste por mi casa,
a flor de ti la sonrisa...
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa...
Acá tenemos una cuarteta (cuatro
versos) de versos octosílabos (ocho sílabas por verso) de rima
consonante, A-B-A-B
Veamos:
Ya pasaste por mi casa, (A)
a flor de ti la sonrisa... (B)
Fuiste un ensueño de gasa; (A)
fuiste una gasa en la brisa...(B)
La rima (del
latín rhythmus y éste del griego rythmós) es la
repetición de una secuencia de
fonemas
o sonidos al final del
verso
a partir de la última vocal acentuada, incluida ésta.)
La rima, junto con la métrica y la
medida, dan ritmo al poema. Por ello, para los músicos es mucho más
sencillo poner música a un poema rimado pues ya este tiene “la
música” que le confiere la rima, la medida y la métrica. (Medida:
Número o clase de sílabas de un verso. Y Métrica: Arte que trata de
la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las
distintas combinaciones que con ellos pueden formarse)
Veamos otra cuarteta del mismo
poema de A.E. Blanco:
Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.
Vemos como en esta segunda
cuarteta, y en todas las que siguen en el poema, se repite el patrón
de la cuarteta en octosílabos de rima consonante A-B-A-B
Otro ejemplo de rima consonante la
podemos ver en este poema del Martín Fierro,
Cantor y gaucho (de José
Hernández)
Aquí me pongo a cantar (A)
Al compás de la vigüela, (B)
Que el hombre que lo desvela (B)
Una pena extraordinaria (C)
Como la ave solitaria (C)
Con el cantar se consuela. (B)
Acá los octosílabos están en una
sexteta, o sexteto, de rima consonante A-B-B-C-C-B, (la 2ª rima don
la 3ª y la 6ª Y la 4ª con la 5ª)
Rima asonante:
Asonancia: Identidad de
vocales en las terminaciones de dos palabras a contar desde la
última acentuada, cualesquiera que sean las consonantes intermedias
o las vocales no acentuadas de los diptongos.
Por ejemplo:
¡Ah caramba compañero
No lo puedo remediar
Que acabé diciendo en verso
Lo que empecé a conversar
(del Cantaclaro de
Rómulo Gallegos)
Y existe el verso libre en donde no
se cuida ni la rima ni la métrica:
Ej.:
Rima XXXIV (Gustavo Adolfo Becquer)
Cruza callada y son sus movimientos
silenciosa armonía;
suenan sus pasos y al sonar recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica.
Los ojos entreabre, aquellos ojos
tan claros como el día,
y la tierra y el cielo, cuanto abarcan,
arden con nueva luz en sus pupilas.
Ríe, y su carcajada tiene notas
del agua fugitiva;
llora, y es cada lágrima un poema
de ternura infinita.
Ella tiene la luz, tiene el perfume,
el color y la línea,
la forma engendradora de deseos,
la expresión, fuente eterna de poesía.
¿Que es estúpida? ¡Bah! Mientras callando
guarde oscuro el enigma,
siempre valdrá lo que yo creo que calla
más que lo que cualquiera otra me diga.
Veamos ahora un recurso ineludible
en la poesía, y por lo tanto en las canciones:
Las Figuras Literarias, o de
Dicción: que son recursos del lenguaje literario utilizados por el
poeta para dar más belleza y una mejor expresión a sus palabras; es
decir, el poeta usa estos recursos para dar mayor expresividad a
sus sentimientos y emociones íntimas.
La poesía no puede ser ajena a las
figuras literarias pues dejaría de ser poesía para ser una mera
descripción. La poesía no puede ser descriptiva.
La poesía no puede ser
obvia, pues la poesía no dice sino sugiere, susurra, induce, motiva.
Un ejemplo de lo que no
es:
Tus ojos son negros
Tu boca es roja
Tienes un lunar en la
cara
Que me aflige al verlo
(esto es una descripción)
Lo que si es:
Tus ojos dos paraparas,
Tu boca es una cayena
Y ese lunar de tu cara,
Es el luto de mi pena
(esto es un poema)
Usted bien puede escribir una
hermosa carta de amor, pero una carta de amor no es un poema de
amor.
Volvamos a ver unos versos de:
Coplas del amor viajero (de
Andrés Eloy Blanco)
Ya pasaste por mi casa,
a flor de ti la sonrisa...
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa...
Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.
Yo, que he buscado el lucero
que a Belén lleva el camino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,
Pensé: —En sus brazos, con Ella,
¡romperé, acero, tus lazos!
¿Para qué quiere una estrella*
quien tiene al cielo en los brazos?*
…
*Estos dos últimos versos son una hermosa y poderosa figura
literaria que comunica un sentimiento que no se podría decir de otra
o mejor forma. Por ello la poesía es entre otras cosas el arte de
decir mucho con muy pocas palabras.
Pues… En solo un verso puede caber el universo.
Veamos, para ir cerrando, ahora una
vieja canción que un poema en cuartetas, en versos dodecasílabos (12
sílabas) rimado, con hermosas figuras literarias, y por supuesto,
con música:
Las Perlas de tu boca
(Eliseo Grenet)
Esas perlas que guardas con cuidado
(A)
En tan lindo estuche de peluche rojo
(B)
Me provocan nena linda en loco antojo(B)
De contarlas, beso a beso, enamorado(A)
Quiero verlas como chocan con tu risa(A)
Quiero verlas alegrar con ansia loca(B)
Para luego arrodillarme ante tu boca(B)
¡Ay! Pedirte de limosna una sonrisa.
(A)
Veamos ahora un conocido himno
cristiano:
Dulce Consuelo
En Jesucristo, Señor de paz
(A)
En horas negras de tempestad
(B)
Hallan las almas dulce solaz
(A)
Grato consuelo, felicidad.
(B)
Coro:
Gloria cantemos al Redentor
(A)
Que por nosotros vino a morir
(B)
Y que la gracia del Salvador
(A)
Siempre proteja nuestro vivir
(B)
En nuestras luchas, en el dolor
(A)
A cada paso, su protección
(B)
Cristo nos llena de su vigor
(A)
Y da a liento al corazón (B)
Cuando luchamos llenos de fe
(A)
Y no queremos desfallecer
(B)
Cristo nos dice “Siempre tendréis
(A)
Gracia divina, santo poder”
(B)
(Tal vez quiera contar el número
de sílabas para conocer la métrica usada.)
…Entonces, y para concluir, si
quiere Ud. componer una canción o un himno de alabanza comience por
escribir un poema, con todo lo que vimos que implica, tal vez rimado
para darle ritmo desde el inicio, y luego póngale música.
Dios lo bendiga,
Antonio B.

Ojos para ver
1ª.
de Corintios 16:14,
nuestro tema del año 2009, dice: "…todas vuestras cosas sean
hechas por amor". Para poder hacer esto antes es necesario
tener un corazón agradecido a Dios por su Palabra, por su Amor y
por su Poder.
Salmos
138: 1 y 2 dice:
Te alabaré con todo
mi corazón; Delante de los
[falsos] dioses
te cantaré salmos.2Me postraré hacia tu santo templo, Y
alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has
engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
Dios nos ha dado lo que Él engrandeció sobre todas las cosas: su
Palabra. Si no hubiéramos recibido más nada de Su Altísimo, ya
tendríamos lo máximo de Él: su Palabra que es su Voluntad.
Romanos
5:8-10: Mas
Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. 9Pues mucho más, estando ya
justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10Porque
si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de
su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su
vida.
¿quién puede ser capaz de entregar la vida de su único hijo… para
salvar a su enemigo? Solo Dios, debido al gran amor con que nos ama.
(¿Qué mayor prueba necesitamos del amor de Dios?)
Hechos
1:8: pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
espíritu santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Jesucristo
ascendió a los cielos, fue a sentarse a la diestra de su Padre; pero
no nos dejó huérfanos ni indefensos ante satanás, sino que nos dejó
el poder del espíritu santo para que le seamos testigos y deshagamos
las obras del maligno en nuestras vidas y en las vidas de los que
crean la Palabra. También eso le tenemos que agradecer a Dios en
nuestros corazones.
Leíamos en
Romanos 5:8-10:
Mas Dios muestra su
amor…
pero, ¿pero somos capaces de ver ese amor… o somos ciegos?
Según el
diccionario, Ciego es un privado de la vista, y Vista
es el sentido corporal con que se perciben los objetos por medio de
la acción de la luz.
Que interesantes
e importantes son estas definiciones, y si las meditamos un poco
llegaremos a conclusiones no menos interesantes e importantes.
Hagámoslo:
Para poder ver un
objeto, este debe ser iluminado para que la luz reflejada en él, y
que llega a nuestros ojos, nos permita verlo, pues lo que llega
hasta nuestros ojos no es el objeto mismo, sino la luz que este
refleja. Por eso mismo, solo podemos ver los objetos que reflejan la
luz. Dicen los astrónomos que no podemos ver los llamados “Agujeros
negros”, no porque no existan ni porque no reciban luz, sino porque,
al tragarse toda la luz que reciben, y no reflejar ninguna, se hacen
invisibles. De joven leí una novela en la cual uno de los
protagonistas lograba la invisibilidad por medio de pintar todo su
cuerpo con una pintura tan negra que absorbía toda la luz que
recibía, sin reflejar ninguna, y entonces se hacía invisible.
La Palabra tiene
un buen ejemplo de alguien reflejando la luz de Dios en Juan el
Bautista:
Juan 1:6-8:
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7Este
vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de
que todos creyesen por él. 8No era él la luz, sino para
que diese testimonio de la luz.
Solo
tienen los hombres una forma de ver a Dios: reflejado en aquellos
que son testigos de Él. Mientras nadie crea, será imposible ver a
Dios pues solo es posible verle cuando un creyente refleja su luz.
(por medio de la Palabra, del Amor y del Poder de Dios reflejados)
...
De manera que
para poder ver un objeto debe haber: primero, una fuente de luz;
luego el objeto que refleja la luz y por último unos ojos capaces de
percibir esa luz que nos revela el objeto existente.
Sin embargo,
podemos tener el sentido de la vista, puede existir el objeto, pero
si no tenemos la luz que nos permita verlo, es como si estuviéramos
ciegos.
De allí podríamos
concluir que lo primero y más importante no es la vista, ni el
objeto, sino la luz, que nos permite ver.
1a. Juan 1:5
Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Sin Dios no hay
luz, ni objetos, ni ojos que valgan; nada, solo tinieblas; con Dios
hay Luz, claridad total, y con Él ninguna tiniebla es posible.
Entonces, lo
primero no es la creación que podemos ver, ni los ojos con que la
vemos, sino Dios que es Creador omnipotente y Luz reveladora.
Como corrobora
Efesios 5:13,
Mas todas las cosas,
cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas;
porque la luz es lo que manifiesta todo.
[Luz: Agente físico que hace
visibles los objetos (dice
el DRAE)]
…todas las cosas, dice Efesios pueden ser vistas por medio de la luz
que es Dios.
Iluminadas todas las cosas por la luz, nuestros ojos pueden verlas.
No obstante hay una forma de no poder ver, a pesar de tener la luz,
el objeto y también la vista, y es cuando cerramos nuestros ojos.
Los ojos fueron hechos para ver, no para no ver. Pero cada quién
escoge si quiere o no quiere hacerlo.
Veamos un caso en las escrituras:
Ezequiel 12:1:
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo de hombre,
tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver
y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde.
Rebelarse, que es negarse a ser obediente, es como teniendo ojos no
querer abrirlos, y el que lo hace no puede ver, ni siquiera las
cosas con las cuales tropieza, como dice
Proverbios 4:19:
El
camino de los impíos es como la oscuridad; No saben en qué
tropiezan.…
(Verso 18) Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto
Solo un necio puede
negarse a abrir los ojos y preferir caminar en la oscuridad. Por eso
la rebeldía, negarse a obedecer a Dios, es necedad.
Deuteronomio
29:2:
Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto
todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de
Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra, 3las
grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes
maravillas. 4Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón
para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
Ellos miraron muchas cosas, pero vieron muy poco.
Dios no puede darle corazón entendido, ni ojos para ver, ni oídos
para oír al que se niega a obedecer su voluntad, como podemos ver
que estaba ocurriendo entre los versos 25 y 28 del mismo capítulo
29:
Y
responderán: Por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus
padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de
Egipto, 26y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se
inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les
habían dado. 27Por tanto, se encendió la ira de Jehová
contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones
escritas en este libro; 28y Jehová los desarraigó de su
tierra con ira, con furor y con grande indignación, y los arrojó a
otra tierra, como hoy se ve.
Es
cierto que Dios es Luz y que da el entendimiento, pero solamente al
que le obedece. ¿Puede acaso un maestro hacerle entender algo al
alumno que se niega a estudiar y a seguir sus directrices y sus
enseñanzas?
Isaías 44:18:
No
saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su
corazón para no entender.
Hora bien, en algunas ocasiones está disponible cerrar los ojos,
pero solo para no ver cosas malas:
Isaías 33:15:
El que camina en
justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de
violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho
[soborno], el
que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que
cierra sus ojos para no ver cosa mala; 16éste habitará en
las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará
su pan, y sus aguas serán seguras.
También se pueden cerrar los ojos por amor, como lo hace Dios para
no ver nuestros errores:
Habacuc 1:13
Oh
Jehová…muy limpio eres de ojos para ver el mal.
El
amor, si bien ve mucho, a veces prefiere cerrar un ojo y ver
poco.
Hay quién cierra los ojos para no ver el mal, y hay quien los cierra
para no ver el bien.
¿Le ha pasado alguna vez que pierde algo y solo entonces aprecia lo
que tenía? Hay un dicho popular al respecto: “Nadie sabe lo que
tiene hasta que lo pierde”
Los hombres lamentan, se quejan y lloran por su miseria, y si bien
miserable es el que no tiene lo necesario, más miserable es aquel
que no quiere ver lo que tiene. No hay mayor miseria que no querer
ver aquello se tiene. ¿Cómo podrá alguien salir de semejante
miseria?
Proverbios 13:23:
En
el barbecho de los pobres hay mucho pan; Mas se pierde por falta de
juicio.
El
barbecho es tierra buena,--tierra labrantía que no se siembra
durante uno o más años, (DRAE)-- tierra de
labranza, cultivable, capaz de generar grandes cosechas; pero que no
produce nada porque le falta el trabajo del que se niega a laborar.
Un
ejemplo lo tenemos en el espíritu santo que tenemos y que tanto le
costó a Dios, …Mas se desaprovecha por falta de juicio.
En días pasados volví a visitar el liceo desde donde hace hoy 40
años salí como bachiller. Ese día tuve el privilegio de conocer a un
joven brillante, excelente estudiante, que está a punto de graduarse
y a quien mueven sus compañeros por todo el liceo en una silla de
ruedas…pues le faltan los brazos y las piernas. No quiero decir más.
El que tiene oídos para oír, oiga. Y el que tenga raciocinio,
razone.
En lugar de quejarnos, y lloriquear por lo que no tenemos,
deberíamos abrir los ojos y ver, y entender todo lo magnífico que
hemos recibido de Dios y que SÍ tenemos.
Mateo
11:15
El
que tiene oídos para oír, oiga. 16Mas ¿a qué compararé
esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las
plazas, y dan voces a sus compañeros, 17diciendo: Os
tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.
Hay gente que nunca está contenta con nada y viven una constante
amargura. No importa lo que Ud. les dé, nunca están conformes. Que
siempre piensan que se merecen más de lo que tienen. Que cuando
reciben algo no lo agradecen, pues como dice el dicho Nada
agradece quién piensa que todo se lo merece.
Nosotros, que nada merecíamos, lo tenemos todo. Y Dios nos lo dio
todo como si no nos estuviera dando nada, porque así ama Dios.
Porque así es el verdadero amor.
Juan
9:39:
Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que
no ven, vean, y los que ven, sean cegados. 40Entonces
algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron:
¿Acaso nosotros somos también ciegos? 41Jesús les
respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque
decís: Vemos, vuestro pecado permanece.
Recientemente vi una película bastante mala, pero entre el fango
encontré una perla:
Una joven, en una concurrida calle de Nueva York, se acerca a un
artesano ciego que fabricaba figuritas de hojalata y le pregunta
cuanto vale una que le gustó; el artesano le hace una propuesta:
--Descríbame que está viendo a su alrededor y se la regalo.
--Nada en particular—le contesta la joven: gente caminando, árboles,
pájaros, autobuses llenos de personas, lo normal.
El
artesano ciego le contesta,
--¡Que hermoso! ¡Como me gustaría poder verlo!…
Lo
que para una era algo habitual, normal y hasta aburrido, para el
otro era algo muy hermoso.
Sabemos que el diablo es astuto y que es mentiroso y padre de
mentira (Juan 8:44)
Pero ¿Cómo logra engañar a alguien para llevarlo a cerrar sus ojos?
Tal vez podamos explicarlo con un ejemplo.
Imaginémonos esa misma Nueva York y tres personas diferentes:
Un
niño de dos años, un neoyorquino y un turista japonés.
-El niño, con apenas dos años de edad no puede entender lo que ve, y
no se impresiona, porque ignora que está en una de las ciudades más
visitadas del orbe.
-El neoyorquino, está acostumbrado a ver a diario las maravillas
arquitectónicas que le rodean y le son indiferentes.
-El turista japonés trata de ver lo máximo posible, y todo le
impresiona, pero cuando le parece que lo ha visto todo, comienza a
planificar otro destino en su viaje interminable de turista, pues no
se satisface por mucho que vea y quizá lo único que lo mueve es
poder ostentar el conocimiento de las cosas vistas.
Hebreos 5:11-14:
Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por
cuanto os habéis hecho tardos para oír. 12Porque debiendo
ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se
os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las
palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad
de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que
participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque
es niño; 14pero el alimento sólido es para los que han
alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos
ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Nosotros hemos visto y oído la Palabra que Dios engrandeció; hemos
visto el Amor con el que solo Dios es capaz de amar y el Poder que
solo Dios tiene y da a los que le reciben; entonces, no nos hagamos
tardos para oír y ver, ni lerdos para andar …y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1b)
Ahora, con el corazón lleno de gratitud por Dios abramos los ojos,
leamos, y veamos, todo el amor que con que Dios nos ha amado; como
lo podemos leer (¡Y Ver!) entre Efesios 1:3 y 2:1-19:
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en
Cristo, 4según nos escogió en él antes de la fundación
del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
5en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos
suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo
aceptos en el Amado, 7en quien tenemos redención por su
sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8que
hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e
inteligencia, 9dándonos a conocer el misterio de su
voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí
mismo, 10de reunir todas las cosas en Cristo, en la
dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en
los cielos, como las que están en la tierra. 11En él
asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el designio de su
voluntad, 12a fin de que seamos para alabanza de su
gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13En
él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis
sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14que es
las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión
adquirida, para alabanza de su gloria.15Por esta causa
también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de
vuestro amor para con todos los santos, 16no ceso de dar
gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de
gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el
conocimiento de él, 18alumbrando los ojos de vuestro
entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha
llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los
santos, 19y cuál la supereminente grandeza de su poder
para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de
su fuerza.
Permitamos, entonces, que Dios nos bendiga y, con el corazón pleno
de gratitud, hagamos todas las cosas con amor.
(antonio bonaccorso)

Comunicación (y Vida) Virtual.
Vivimos,
dicen, en la era de las comunicaciones. ¿Es eso cierto? Los que lo
afirman se basan en que ahora desde su computador personal o su
teléfono portátil y en segundos UD. puede comunicarse con
otra persona en sus antípodas. Eso no es estrictamente cierto
aunque lo parezca. Es cierto que su computador puede conectarse
con otro similar del otro lado del mundo, pero de allí a que UD.
esté en comunicación con otro ser humano hay mucha más distancia
que la que físicamente los separa.
Me explico: Comunicación es el intercambio de mis ideas con las de
otra persona, y si bien mi computador puede estar conectado con
otro similar, no necesariamente mi cerebro y el de la otra persona
están en comunicación.
Lo reto a que revise todo su correo electrónico, recibido y
enviado, y dígame si no más del 85% de los mensajes son
re-enviados; es decir, la persona recibe un correo, lo abre, se
ríe o llora y si le parece lo suficientemente interesante, lo
re-envía. Sin añadirle, sin incorporarle nada, y sin ni siquiera
acompañarlo de una reflexión más profunda que el consabido
“buenísimo” o un “que lindo”… ¿acerté?
Otra forma de “comunicación” la constituyen los “celulares” (¿Cómo
pudo el mundo existir antes de ellos?) Con apretar UD. algunas
teclas, ya se encuentra ¿comunicado? con otro feliz portador de un
bicho similar; y bueno, hasta aquí, tenemos una conexión, pero
¿qué de la comunicación de ideas?
Veamos. El celular, dicen, viene a satisfacer la necesidad humana
de más comunicación entre semejantes. Ahora me pregunto ¿por qué
es más digno de comunicarse con UD. la persona que está a
kilómetros de distancia que el semejante que tiene a su lado? ¿O
acaso no ha visto UD. a dos jóvenes sentados en una mesa de un Mac
donald`s, accionando sendos celulares por medio de pulgares
voladores, sin que se dirijan palabra entre ellos? La única forma
de que esas dos personas tuvieran el interés y la oportunidad de
“comunicarse” entre ambos es estando bien lejos el uno del otro.
Entonces sí se hace interesante el contacto ¿pero de cerca? Eso
nunca. Es muy aburrido. Claro que lo es, según ciertos patrones de
la comunicación moderna.
Entonces ¿cuál es la era de las comunicaciones, cuál es el
intercambio de ideas propias, cuál el acercamiento entre los seres
humanos? NINGUNO. Las personas están cada día más alejadas de sus
semejantes, más aisladas, más solas. Mientras creemos que nos
estamos comunicando más, más nos alejamos del prójimo, y prójimo
viene de próximo. Sí, ese que tenemos al lado y que ignoramos
totalmente, y es ese prójimo el que dice la Biblia que debo amar
como a mi mismo. Y, si el primer mandamiento de amar a Dios
primero, ya no importa, el segundo, que es amar a mi prójimo, ya
está en vías de extinción.
¿Se han preguntado alguna vez de donde salen tantos mensajes
“buenísimos y lindos” en .ppt y similares que recibimos por
centenares? ¿quién los genera, y qué sería de la Internet, y de
las compañías que dan tales servicios, sin todos esos mensajes?
Pues tendrían un movimiento o tráfico y por lo tanto ventas de
cerca del 75% menor de las que tienen ¿vamos entendiendo? Esos
mensajes son pre-fabricados para que la gente tenga cosas
“lindas”, o “buenísimas” que re-enviar y así multiplicar el
tráfico de mensajes por Internet y con ello las ganancias de las
empresas que se dedican a ello.
No estaría nada mal que empezáramos a dejar un poco de lado tanta
basura prefabricada y “linda” y nos dedicáramos a pensar un poco
por nosotros mismos y pusiéramos en comunicación nuestros cerebros
y corazones con los de nuestros semejantes.
Dios te bendiga.
(antonio bonaccorso)

¿Dios te bendiga, o Dios te
bendice?
Estas dos
expresiones las oímos comúnmente en nuestra Iglesia. Algunos usan la
primera y otros la segunda ¿Cuál es la correcta? ¿La primera, la
segunda, o ambas?
Ambas son
correctas, pero es importante saber si estamos usando la correcta de
acuerdo a lo que queremos decir y al conocimiento que tengamos de
los que cada una significa; y precisamente por allí vamos a
comenzar:
1.- Dios
te bendice.
Los que
utilizan este saludo, lo hacen amparándose en lo que dice Efesios
1:3:
Bendito
sea el Dios y Padres de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo
con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Si Dios nos bendijo, ya estamos bendecidos. Eso es un hecho
innegable.
2.- Que Dios te bendiga.
Eso expresa un deseo, no es la declaración de un hecho innegable,
como lo es Dios te bendice.
Ahora bien, ¿Cuándo usamos tanto la primera como la segunda
expresión? Regularmente
las usamos para saludar, bien sea de bienvenida o de
despedida.
Detengámonos acá.
¿Qué significa saludar Según el DRAE? ( Diccionario de la
Real Academia Española)
Saludar.
(Del lat. salutăre).Dirigir
a alguien, al encontrarlo o despedirse de él, palabras corteses,
interesándose por su salud o deseándosela.
Este parece ser el
origen de la palabra saludar, pues al encontrar a alguien lo primero
que le preguntamos es ¿cómo está la salud?
También, aunque ya
en desuso, al saludar se usa la expresión “salud”, o “saludos”.
Un saludo expresa, al encontrarnos, una pregunta “¿Cómo estás?”.
Y al despedirnos, un deseo, al decir “Que estés bien”, “Que
tengas un lindo día”, o “Buen viaje”
En el caso que nos ocupa, “Que Dios te bendiga”, es un deseo,
pero si ya Dios nos bendijo, ¿es lo correcto? ¿o mas bien deberíamos
decir “Dios te bendijo”? Aunque esto último sigue siendo la
declaración de un hecho, y no un deseo.
Veamos,
antes de seguir más adelante, que dice el Dr. Wierwille, en su libro
“Ordena mis pasos en tu Palabra” acerca de Efesios 1:3: Bendito
sea el Dios y Padres de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo
con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Escribe el Dr. Wierwille:
…Dios te ha bendecido con cada bendición espiritual y te ha hecho
completo en Cristo. Dios estaba en Cristo y Cristo estaba en ti.
Dios en Cristo en ti te hace completo en él. Tú estas completo en él
con cada bendición espiritual.
Colosenses 2:10 dice, además, “...que es la cabeza de todo
principado y potestad”. Ahora, considera esto: Si Cristo es la
cabeza de todo principado y potestad, y si tú estás completo en
Cristo, ¿eres tú poderoso, más que un conquistador? Dios en Cristo
en ti te da el poder de manifestar una vida más abundante porque tú
estás sobre toda principado y potestad (Efesios 6:12)…
Efectivamente Dios en Cristo en ti te da el poder, pero el
poder dado por Dios es potencial, igual que la dinamita que, si bien
tiene un gran poder potencial, este solo se activa cuando encendemos
la mecha y la hacemos explotar.
El dunamis, la dinamita del espíritu santo que recibimos
al renacer es el poder de Dios en Cristo en mí, pero si yo no lo
activo, ese poder sigue como un cartucho explosivo que puedo
manipular durante toda la vida, pero si no lo activo, es poder que
nunca se manifestará.
Dios nos bendijo, no hay duda, pero esa bendición es potencial y
no se verá manifestada a menos que yo crea que fui bendecido con
toda bendición espiritual, (en el espíritu), que solo se
hará efectiva cuando yo (yo, no Dios) la manifieste.
Es por ello que decimos “Que Dios te bendiga” que igual diríamos
“Pueda Dios bendecirte” o “Permítele a Dios que manifieste en tu
vida esa bendición que ya te dio”
Dios, el Todopoderoso, se limitó a si mismo en nosotros y nunca
actuará en nuestra vidas a menos que se lo permitamos; eso se llama
“Libre Albedrío”, por medio del cual Yo decido si voy a creer y
recibir, o si voy a dejar al poder de Dios como una dinamita sin
encender.
Veamos algunos ejemplos del deseo de Dios de que le permitamos
manifestarse en nuestras vidas.
1ª.
Tesalonicenses 3: 11 y12: Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y
nuestro Señor Jesucristo, dirija
[no
dice dirige, sino dirija, pueda dirigir, si se lo permitimos]
nuestro camino a vosotros. 12Y el Señor os haga crecer
[no dice os hace crecer, sino os pueda hacer crecer, si se lo
permitimos] y abundar en amor unos para con otros y para con
todos. [Nosotros debemos decidir amarnos con el amor (que si
bien es) de Dios, somos nosotros quienes decidimos manifestarlo]
Veamos otro:
Efesios 3:16: para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria,
el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a
fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18seáis
plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la
anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19y de
conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que
seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Vean todo lo que Dios desea que le permitamos hacer en nuestras
vidas. Pero ya Dios hizo su parte, y nos bendijo con toda bendición
espiritual, pero no puede bendecirnos hasta el punto de hacer
nuestro trabajo.
Otro:
Colosenses 2:8: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y
huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a
los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
Nosotros debemos mirar, cuidar, que nadie nos engañe y hacer que
Dios pueda manifestar las bendiciones, ya dadas por Él, en nuestras
vidas.
-.-
Que Dios te bendice es un hecho, pero solo si tú se lo permites, por
eso mi deseo al saludar a alguien es decirle Que Dios te bendiga.
Para finalizar, debo recordarles que nuestro padre en la Palabra,
nunca usó, ni en sus escritos hallaremos, sino la expresión Que
Dios te bendiga (del ingles God bless you, y no God
blesses you)
Por lo demás, hermanos míos, espero haber encendido la luz en este
asunto y les deseo de todo corazón que Dios los bendiga.
antonio
bonaccorso

La "Navidad"
·
¿De donde nos viene?
Según el DRAE:
Navidad: Del latín, Nativitas, -Nativitatatis. Natividad
[Nacimiento] de Nuestro Señor Jesucristo.
Sabemos, por las
enseñanzas del Dr. Wierwille, que el Señor Jesucristo no nace, como
lo dice la tradición en Diciembre, sino en Septiembre. ¿De donde
nos viene, pues, esa costumbre de celebrar su nacimiento en el
último mes del año?
Pues, esta
festividad se originó en la celebración primitiva del Solsticio
de Invierno
El
solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del
sol en el cielo se encuentra a su mayor
distancia angular al otro extremo del
plano ecuatorial del observador.
Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del
solsticio de invierno tiene lugar entre el
20 de diciembre y el 23 de diciembre todos los años en el
hemisferio norte,
Debido a que a medida que se acerca el fin de año los días se hacen
más cortos y las noches más largas, los antiguos pensaban que de
seguir esa tendencia de horas de sol cada vez menores y noches mas
largas, se llegaría a un momento en que la noche nunca terminaría y
el sol no volvería a salir,
con las terribles consecuencias que eso
traería. Por ello, al pasar
la noche más larga del año, en el solsticio de invierno, y cuando
las horas de sol volvían a incrementarse, se consideraba que el sol
ya no moriría y que, vencedor, volvía a nacer, y por ello se
celebraba ese acontecimiento como el Nacimiento del Sol Invencible.
Pero ¿a que se
debe ese fenómeno de noches más cortas o más largas?
La orbita de la
Tierra alrededor del sol no es circular sino que tiene forma de
Elipse (Curva cerrada, simétrica respecto de dos ejes
perpendiculares entre sí)

De forma tal que
la distancia entre el Sol y la Tierra varía mientras transcurre el
año.
A esto hay que
añadir que el eje imaginario sobre el cual rota La Tierra tiene una
inclinación con respecto a plano de translación de 23º y 27’. Estas
dos aspectos, la elíptica de la orbita terrestre y la inclinación
del eje terrestre, determinan que la incidencia de los rayos solares
sobre la superficie terrestre difiera durante todo el año y esto
ocasiona las cuatro estaciones y como consecuencia las variaciones
climáticas.
Para celebrar el
solsticio de invierno, y con ello el re-nacimiento del Sol, el
emperador romano Domiciano, que gobernó del 81 al 96 DC, instauró Las
saturnales, fijándole una duración de 7 días; del 17 al 23 de
diciembre, y se cerraba el 24 de Diciembre. Hasta el siglo IV de
nuestra era, la figura de Cristo no fue oficialmente considerada
persona divina. Aproximadamente, entre los años 354 y 360 se
estableció la noche del 24-25 de Diciembre, en coincidencia con el
día que los romanos festejaban el "Nacimiento del Sol invencible" y
de esta manera, se cristianizó un culto popular, asimilando el
solsticio de invierno al nacimiento de Cristo.
En el antiguo
Egipto, durante el solsticio de invierno, la imagen del Sol, como
niño recién nacido, era sacada del templo para ser adorada por las
masas. Se lo representaba como a un niño recién nacido y con un
disco solar en su cabeza.
Las Saturnales eran fiestas dedicadas al dios
Saturno, de ellas hallamos esta perla en Internet:
En torno al solsticio de invierno los
romanos celebraban una de sus fiestas más gratas, las Saturnales, en
honor de Saturno, divinidad agrícola protectora de sembrados y
garante de cosechas. Prestigiaba la memoria de este dios (que
andando el tiempo habría de identificarse con el Crono helénico y el
púnico Baal)
De manera que las
Saturnales eran fiestas dedicadas nada más y nada menos que a Baal,
el demonio. Saturno además es el planeta que se relaciona con
Satán.
Eran las
saturnales verdaderas orgías, en donde el desenfreno, el libertinaje
y las borracheras eran la norma a seguir (¿no se le parece un poco
a nuestras fiestas navideñas?) se acostumbraba también darle
regalos a los niños.
-
El espíritu de la Navidad.:
Desde hace algún
tiempo se ha impuesto la costumbre de que, con el solsticio de
invierno, el 21 de Diciembre, baja a La Tierra el espíritu de la
navidad.
Cuenta una
leyenda de los países escandinavos que un espíritu procedente de una
lejana galaxia vino a la Tierra y se instaló en esa región del norte
terrestre para repartir regalos, paz y amor en la temporada
navideña.
Para entender
mejor la actitud hacia esa costumbre leamos una carta tomada de
Internet, que, como muchas por esta época, nos dicen que hacer para
recibir el espíritu de la Navidad.
“…Bueno, me parece que lo que les copie, es lo más acertado, lo
único es que nosotros nos regimos en mi casa, dependiendo de la hora
que llega el invierno o la hora de inicio para ser mas exactos. El
día anterior limpiamos bien la casa, hacemos la limpieza trimestral
y no es que dejemos la casa impecable, pero si sacamos todo lo malo
de nuestras vidas, la ropa que ya no usemos, las plantas que están
mas de allá que de acá, todo lo que traiga malos recuerdos y malas
vibraciones, ese cuadro que nos regalo pepito juan que no nos gusta
pero que por compromiso, lo tenemos.... todo lo malo o lo que no nos
guste, ya saben, ¡¡¡fuera!!!
el día 21, estamos casi todo el día en la cocina, se celebra casi
como el 24, la familia reunida, esencia de mandarina (no me gusta
para nada, por eso recuerdo mucho ese día) velitas... es como una
fiesta pero sin regalos y espiritual, para dar las gracias, darle la
bienvenida al espíritu y que se hospede en nuestras casas si así
lo desea....
por la noche, cuando sabemos la hora, firmamos la carta de petición,
lleva un encabezado, los primeros 7 deseos son por el mundo, por la
gente que no puede pedir y el resto, hasta 21, por lo que
queramos... , luego que firmemos la carta, abrimos las puertas … y
lo recibimos con canciones, sacamos la comida y la ponemos en la
mesa, cantamos, bailamos y todo eso... la carta se guarda para el
año próximo y la carta que hemos guardado durante todo un año, la
quemamos para que nuestro espíritu ¡¡¡no se confunda de deseos!!!!
Es una fiesta ritual muy bonita que se las aconsejo a todos, hay
mucho por hablar de esta celebración, tips, trucos, cosas que hacen
los demás y me gustaría que si saben de ella, aporten o nos digan
como lo celebran ustedes, un saludo muy grande…"
Resumiendo de lo
anterior, el ritual para atraer al tal espíritu incluye:
-
Arreglar la
casa
-
Abrir puertas y
ventanas
-
Invitarlo a
entrar
-
Darle la
bienvenida
-
Pedirle regalos
Leamos ahora
algunos versículos:
Mateo 12:43-45:
Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos,
buscando reposo, y no lo halla. 44Entonces dice: Volveré
a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada,
barrida y adornada. 45Entonces va, y toma consigo
otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el
postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así
también acontecerá a esta mala generación.
Si el hombre ha
de guardar su mente de tales influencias espirituales, así mismo ha
de hacer con su casa, y no permitir, mucho menos invitar a entrar en
su morada a tales inmundicias.
2ª. Corintios 11:3 y 4:
Pero temo que como
la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de
alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
4Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el
que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis
recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo
toleráis.
Los cristianos
son muy tolerantes de cuanta basura el mundo les ofrece y el
nombre de Jesús puede ser usado por otro para penetrar
nuestras casas y nuestras vidas. Hay otros Jesús, pues este es solo
un nombre. (Jesús es Josué en el antiguo testamento y significa:
Dios es salvación, Salvador) Pero es en el nombre de Jesucristo, el
ungido de Jehová, que hay poder desde lo alto.
1a. Timoteo 2:5:
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los
hombres, Jesucristo hombre
También hay otros
espíritus y otros evangelios diferentes, pero Pablo
nos amonesta acerca de ellos.
Gálatas 1:6-9
Estoy maravillado de
que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de
Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7No que haya
otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el
evangelio de Cristo. 8Mas si aun nosotros, o un ángel del
cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos
anunciado, sea anatema. 9Como antes hemos dicho, también
ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que
habéis recibido, sea anatema.
De nadie debemos
recibir doctrinas extrañas que nada tienen que ver con La Palabra de
Verdad.
2ª. Juan 10 y 11:
Si alguno viene a
vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le
digáis: ¡Bienvenido! 11Porque el que le dice:
¡Bienvenido! participa en sus malas obras.
Para participar
de las malas obras no necesariamente hay que hacerlas, basta con
tolerarlas.
…
Y a esta
reunión no podía faltar…
Dicen que el
espíritu de navidad se parece a Santa Claus
Pues bien, el
referido individuo, recibe la bienvenida y las solicitudes de padres
y niños, baja del cielo, se mete en la casa, mientras todos
duermen, o sueñan con él.
¿Quién fue San
Nicolás? San Nicolás, no Santa Claus, se dice que fue un obispo
turco nacido alrededor del año 280, al cual se le atribuían, entre
otras cosas, el haber hecho algunos milagros relacionados con niños,
el ser bondadoso con los pobres y el de hacerle regalos a los
pequeños. Sin embargo San Nicolás fue borrado del santoral católico
en 1969 por órdenes de Paulo VI por ser considerada muy dudosa su
existencia y con ella los hechos que se le atribuían.
El Santa Claus
tiene, en cambio, otro origen: viene su imagen de un dios pagano
vikingo: Odin.
Santa Claus
apareció en los Estados Unidos, como lo conocemos hoy en día, a
partir de unos anuncios publicitarios hechos para la Coca-Cola en el
año 1931.
Pero esto no es
lo importante, sino su nombre.
Hay quien dice
que el nombre viene del holandés Sinterklass, un santo patrono de
esas tierras equivalente a San Nicolás. Pero esto también ha sido
refutado por historiadores que no hallan ninguna conexión entre el
Sinterklass holandés y el Santa norteamericano.
Ahora bien, si
Santa Claus aparece por primera vez en su imagen actual en los EEUU
¿por qué no se le llamó Saint Nicolas o Saint Claus;
eso sería lo correcto puesto que en el idioma ingles santo se
dice saint y no santa? Y si se quiso utilizar el
idioma español ¿Por qué se le llamó Santa y no Santo? ¿Por qué un
hombre tiene ese nombre femenino de Santa Claus? En todo caso debió
llamarsele Santo Claus.
Un anagrama es la
transposición de las letras de una palabra que resulta otra en
palabra diferente. Por ejemplo Amor-Roma; Letras-Lastre;
Frase-Fresa.
¿Sería muy difícil pensar que un
anagrama de Santa es…Satán? Pues por allí viene la cosa.
Y no es maravilla,
porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. (2ª.
Corintios 11:14)
De manera tal que
el viejito pascuero, como le dicen los chilenos, personaje anhelado
por los niños y en los hogares cristianos, ese viejo bonachón que
no entra por la puerta sino, como ladrón, se cuela por la
chimenea, ese ángel de luz, es en verdad personaje de las
tinieblas. Si nos parece cosa extraña de creer, entonces
desconocemos las artimañas astutas del diablo que, de forma
fraudulenta, anhela ser adorado.

1ª. Corintios 10:20 y 21:
Antes digo que lo
que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a
Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los
demonios. 21No podéis beber la copa del Señor, y la copa
de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la
mesa de los demonios.
Es
cosa sabida que, tristemente, hay más inclinación a copiar lo malo
que lo bueno. Sirva de ejemplo el tal Halloween, costumbre venida de
otras latitudes del cual ya se conoce su origen satánico. Como me
dijera un conocido, “¿Por qué los que imitan Halloween no se copian
más bien y celebran el día de acción de gracias?"
Es
mandato bíblico no contaminarnos con las costumbres extrañas a
nuestra naturaleza cristiana.
Levítico 18:24-30:En
ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas
se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros,
25y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre
ella, y la tierra vomitó sus moradores. 26Guardad, pues,
vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de
estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre
vosotros 27(porque todas estas abominaciones hicieron los
hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra
fue contaminada); 28no sea que la tierra os vomite por
haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes de
vosotros. 29Porque cualquiera que hiciere alguna de todas
estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de
entre su pueblo. 30Guardad, pues, mi ordenanza, no
haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de
vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.
Cada creyente es responsable ante Dios de lo que lleva a su casa.
Mantengamos la pureza de nuestra creencia tal como la recibimos.
1ª. Tesalonicenses5:20-24: No menospreciéis las profecías. 21Examinadlo
todo; retened lo bueno. 22Absteneos de toda especie de
mal.
23Y
el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser,
espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida
de nuestro Señor Jesucristo. 24Fiel es el que os llama,

Mateo
22:37 |
Por:
antonio bonaccorso
Mateo 22: 37,
38: Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y
con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande
mandamiento.
El Dr.
Wierwille nos enseñó que el primero y grande pecado es quebrantar
ese primero y grande mandamiento; esto es, no amar a Dios; amar a
algo o a alguien más de lo que amamos a Dios, o poner cualquier cosa
por encima del Dios Altísimo.
Amarle, dice
el mandamiento…con
todo tu corazón, y
con toda tu alma, y con toda tu mente.
El amor a Dios no
puede ser parcial. Debe ser íntegro, total, completo. No es un amor
compartido, a medias o parcial.
Tampoco es poner
algo por encima de Dios y ni siquiera al lado de Dios, para
compartir Su grandeza. Nuestra entrega y fidelidad debe ser total.
Veamos un ejemplo
de integridad: la salud debe ser total, para ser verdadera salud.
Según el
diccionario (DRAE*) sano también significa entero. Una persona puede
hacerse un examen y salir bien en todo; pero si uno solo de sus
valores, la hemoglobina, por ejemplo, no está bien, entonces el
médico aplicará el tratamiento correctivo a fin de subsanar ese
detalle que, por ser uno, no es de despreciar pues afecta la salud
integral del paciente.
Marcos 12:28 y
29:
Acercándose uno de
los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había
respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de
todos? 29Jesús le respondió: El primer mandamiento de
todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
Dios, al ser Uno,
es todo. No es ½, ni siquiera 99,99%, es todo.
Tampoco es “Dios y
la virgen”. Ni Dios y todos los santos. Los idolatras tienen muchos
dioses porque, simplemente, no confían plenamente en ninguno de
ellos. Los que adoran y veneran a los “santos” (los mismos ídolos)
tienen uno para cada cosa y para cada grupo: que si el de los
choferes, el de los carpinteros, el que consigue novio, el que ayuda
en la pesca, etc.
Nosotros tenemos un
solo Dios y a ese Dios le damos todo nuestro amor, toda nuestra
confianza y, por tanto, nuestro servicio.
Mateo 6:24:
Ninguno puede servir
a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a
las riquezas.
Los dos platillos de
una balanza no pueden estar arriba al mismo tiempo: cuando uno sube
el otro baja; cuando uno baja, el otro sube. Y todo lo que pongamos
en un platillo de la balanza, se lo estaremos quitando al otro
platillo. Igualmente no podemos servir a dos señores porque lo que
sea que le demos a uno se lo estaremos negando al otro.
Acabamos de ver que
Mateo 6:24 relaciona al servicio con el amor ¿y eso por qué? Pues
porque el amor, para ser tal, debe manifestarse, y la manifestación
del amor es dar, es servir, es sacrificar algo, o mucho si se
requiere, por el ser amado.
El amor debe
costar. El amor que no cuesta simplemente no es amor, por la
sencilla razón de que lo que no cuesta no vale. Si algo realmente
vale, cuesta; y mientras más vale más cuesta.
Cuando se ama, no
se puede evitar manifestar el amor. Cuando de ama se sirve. Se puede
servir sin amar, pero es imposible amar sin servir: no se puede amar
y no manifestar ese amor.
Amamos a Dios y por
ello le servimos. ¿Cuánto le amamos? Tanto como le servimos, esa es
la medida, o más bien el medidor de nuestro amor. A Dios mucho le
costó el habernos amado: le costó su hijo unigénito. (Juan 3:16)
Por ello no es malo hacernos la pregunta de cuánto nos cuesta a
nosotros el amor a Dios. Pues cuanto le amemos, tanto le serviremos.
Debemos notar y
debe llamarnos la atención que el versículo que estamos tratando
cierra con esta frase:
No podéis servir a
Dios y a las riquezas.
Ahora bien, si lo
opuesto del bien es el mal, lo opuesto de Dios debe ser el diablo.
Pero no dice eso, sino que dice … No podéis servir a Dios y a las
riquezas ¿Por qué?
Para entender esto
debemos ir al origen de todo, y en este caso el origen es
Génesis, en el versículo 1 del capítulo 3. Pero antes de ir allí
recordemos lo aprendido del Dr. Wierwille quien nos enseñó que el
primer uso de una palabra en La Palabra determina o establece el
patrón de esa palabra en toda la escritura. Recordando esa clave de
investigación bíblica vayamos a
Génesis 3:1:
Pero la serpiente
era astuta…
El diablo, la
serpiente antigua, era y sigue siendo astuta. Esa es su naturaleza y
su principal atributo y así lo vemos en toda la Biblia. Según el
diccionario astuta es: hábil para engañar; y engañar es:
Dar a la mentira apariencia de verdad. Y ese ¿no es acaso
precisamente el trabajo de satán: dar a la mentira apariencia de
verdad y a la verdad apariencia de mentira? (ver lo que hizo con
Eva)
El diablo es padre
de mentira, fue el primero en mentir; y es astuto, y como tal se
esconde, no se presenta abiertamente; es el ladrón que hurta con
engaño, con astucia.
Si Jesucristo
hubiera dicho no podéis servir a Dios y al diablo, pues sería muy
obvio que nadie quiere servir al diablo, pero ¿y servir las
riquezas? Bueno, eso es algo que se puede considerar,
discutir y hasta razonar porque todos quieren vivir bien.
Hoy todos quieren ser millonarios, pues es algo “necesario”
en esta sociedad de consumo en la cual estamos sumergidos. En cambio
servir a Dios pareciera que no es tan prioritario.
Si sabemos leer: lo
que se opone al amor, y al servicio a Dios, no es el amor al diablo
(¡líbrenos Dios!) sino el amor a las riquezas. Ese es su escondite,
la mascara que adopta el engañador para separarnos de una vida de
amor y servicio al Dios Omnipotente, a nuestro Padre Celestial,
merecedor de ser nuestro único Dios y el objeto de nuestro servicio.
Hoy, y cada día más,
el amor a las riquezas pareciera ser el motor de la humanidad: todo
se hace por dinero y sin esa motivación poco se hace.
Pero motivación es
precisamente el quid de todo el asunto. Veamos:
Ud. ¿quiere estudiar
medicina para sanar a las personas o para ganar dinero?
Ud. ¿quiere estudiar
ingeniería civil para hacer casas o para ganar dinero?
Ud. ¿quiere estudiar
educación para enseñar a las personas o para ganar dinero?
¿Cuál es su interés,
su amor y su motor? ¿Servir a otros o servirse de los otros para
obtener riquezas?
Acá vamos a
detenernos un poco para hacerle notar algo: el versículo dice
…servir a las riquezas, pero la gente lee …servirse de
las riquezas, pero no es así: Ud. no se sirve de las riquezas: Ud.
sirve a, es esclavo de, las riquezas. Eso, y no otra cosa es lo que
dice.
Entonces volviendo a
lo anterior ¿quiere la gente aprender una profesión para servir o
para forrarse de dinero. Bueno, dirá alguien ¿no se pueden hacer las
dos cosas? Y Jesucristo, no yo, le responde: No; no podéis
servir a dos señores.
Nuestro Señor
Jesucristo nos advierte sobre los dos amores que batallan en
nuestras mentes: Amor a Dios versus amor al dinero.
Y no nos engañemos,
el amor al dinero usa muchas caretas engañosas, difíciles de
discernir.
Marcos 4:18 y 19:
Estos son los que
fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19pero
los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las
codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace
infructuosa.
…el engaño de las
riquezas,
dice Jesucristo.
Ojo: Dice Jesucristo que las riquezas son un engaño. Sería bueno
preguntarse cuantos, aun en el mundo cristiano, están de acuerdo con
él. Muchos pensarán que el engañado es Cristo. Y es lógico que
piensen así porque la serpiente es astuta y ha hecho muy bien su
trabajo, pero no será porque Jesucristo no ha hecho el suyo. Pero la
codicia es muy mala consejera y tiene muy mala vista para la verdad.
Veamos ¿Por qué
Jesucristo llama a las riquezas engaño?
La Palabra de Dios
lo dice en forma reiterada. Veamos algunos ejemplos:
Acabamos de leer lo
que dice Marcos 4:19: el engaño de las riquezas, y las codicias
de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
La Palabra de Dios que hizo los cielos y la tierra (2ª. Pedro
3:5) es ahogada y es hecha infructuosa por la codicia y el
engaño de las riquezas. Infructuosa según el DRAE es Ineficaz,
inútil para algún fin. La Palabra de Dios, poderosa para haber
hecho los cielos y la tierra, se hace inútil para nosotros. Nosotros
no tendremos frutos. ¿Podemos pensar en algo peor que eso? ¿Tendrán
poder y serán engañosas la riqueza y la codicia si les permitimos
entrar en nuestras vidas?
Otro ejemplo como
advertencia lo tenemos en 1ª. Timoteo 6:10a: raíz de todos
los males es el amor al dinero.
Todos, todos los
males tienen su raíz, su origen, en el amor al dinero. Quizá nos
parezca que algunos males no se originan allí, entonces hurguemos en
esas raíces ocultas y veremos que allí están, calladas, escondidas,
pero envenenando el árbol de nuestras vidas.
El versículo que
antecede tiene mucho que aportar en este tema:
1ª. Timoteo 6:9 los
que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas
codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y
perdición.
Tentación:
Instigación o estímulo que induce o persuade a una cosa mala (DRAE);
Lazo:
Ardid o artificio engañoso; asechanza. (DRAE)
El mundo nos tienta,
nos induce, hacia el ardid que no busca otra cosa que herirnos:
… porque raíz de
todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se
extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
El fin de este
engaño es doloroso y triste para el engañado y bien nos amonesta la
Palabra a no caer en él.
Otro ejemplo en
Eclesiastés 5:10:
El que ama el
dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no
sacará fruto. También esto es vanidad.
Amor al dinero, el
afán de riquezas, es codicia, y de ésta decía Dante Alighieri que
es tan malvada y perversa, que jamás sacia su voraz apetito, y
después de comer tiene más hambre que antes.
En la riqueza no hay
satisfacción sino una terrible sensación de vacío que se hace mayor
en la medida en que más trata de saciarse. Terrible y trágico
destino el del codicioso, pues la codicia ciega, y enturbia el
entendimiento.
Otro ejemplo en
Lucas 12:15:
Y les dijo: Mirad, y
guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en
la abundancia de los bienes que posee.
El éxito de la vida
no consiste en acumular bienes, aunque a oídos de un mundo engañado
esto suene a locura. Una vida dedicada a la abundancia de bienes
es una vida perdida, ¿o acaso esos bienes son capaces de trascender
la tumba y son transferibles a la eternidad?
2ª. Corintios 4:18:
…no mirando nosotros
las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se
ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Pongamos los ojos, y
la vida, en lo que podemos llevar a la eternidad, que son las cosas
invisibles. Y cuidémonos de no perder la vida engañados por la
codicia de las cosas visibles.
Por otro lado,
seamos honestos y respondámonos: ¿Cuáles son aquellas cosas que
consideramos más sublimes y que más llegan a nuestros corazones? ¿no
son acaso cosas hermosas que nada tienen que ver con el dinero? Por
ejemplo: nuestro primer amor; el día de nuestro matrimonio; nuestro
primer hijo, o nieto; nuestra graduación; o la de nuestros hijos; la
visita de alguien a quien estimamos mucho.
En cambio la codicia
de cosas materiales, no solo no da la satisfacción ofrecida, sino
que nos hace peligrar.
Proverbios 1:19:
Tales son las sendas
de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus
poseedores.
La codicia hace la
vida inútil. En cambio:
Eclesiastés
7:12:
Porque escudo es la
ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da
vida a sus poseedores.
El conocimiento y el
dinero son escudo, pero la sabiduría es mayor que ambos porque da
vida a los que se apropian de ella.
Los versículos de
Proverbios y Eclesiastés son claros para quien quiera
entenderlos: La codicia mata; la sabiduría da vida
…escoge, pues, la
vida, para que vivas tú y tu descendencia. (Deuteronomio 30:19b)
La codicia, el afán
por tener siempre más riquezas, es, en una sola palabra, egoísmo,
ansias de posesión exclusiva.
Egoísmo, según el
DRAE, es: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender
desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.
Lo opuesto de
egoísmo es altruismo: que se define como diligencia en procurar
el bien ajeno aun a costa del propio..
Veamos un ejemplo en lo que dice Pablo en 2ª. Corintios 12:15:
Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré
del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado
menos.
El egoísta piensa y
provee solo para si, aun a costa de los demás; el altruista piensa
en los demás, aun a costa de su propio interés. ¿Cómo cual de ellos,
diría Ud., es Cristo? Y nosotros, como seguidores de Cristo, cómo
deberíamos actuar, si no en forma semejante al Señor que decimos
amar, servir, seguir e imitar.
Filipenses 2:21:
Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.
¿Cómo debemos llamar a los que buscan lo suyo y no lo que es de
Cristo? No creo que deberíamos llamarlos cristianos. Como decía el
Dr. Wierwillw, si a una lata de pepinillos le ponemos la etiqueta de
duraznos, eso no convierte a los pepinillos en duraznos, ¿o sí?
1ª.
Corintios 10:24:
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro...
Altruista fue Abel, como relata Génesis 4:4: Y Abel trajo también
de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas
[dio lo mejor, no fue egoísta] Y miró Jehová con agrado
a Abel y a su ofrenda (Dios ama al dador alegre y no se agrada
del egoísta)
Hebreos 11:4:
Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín,
por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios
testimonio de sus ofrendas…
Solo el altruista puede amar, servir y ofrendar lo mejor de sí a
Dios y a su prójimo. El egoísta solo es capaz de amarse a si mismo.
Los
Caines solo pueden responder de una forma ante los Abeles: con odio.
No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué
causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano
justas. (1ª. Juan 3:12)
Pareciera que desde entonces ese sigue siendo el mundo, dividido en
Abeles y Caines; Bien y mal; Dios y satanás.
El
egoísta justifica su egoísmo pensando que los demás son egoístas
como él. Y prefiere perderlo todo antes que ceder un poco de lo que
tiene. Triste condición la del egoísta.
En
cambio el altruista disfruta dándose a si mismo en amoroso servicio
del que necesita.
En todo os he
enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y
recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado
es dar que recibir. (Hechos 20:35)
Como cristianos tenemos más gozo al dar que al recibir y ser así
como nuestro Señor, quién se dio a sí mismo, en todo y para todos.
Este es mi
mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado
[debemos imitar
el ejemplo de nuestro Señor] 13Nadie tiene mayor amor
que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (Juan 15:12 y 13)
Él la puso literalmente, nosotros debemos ponerla en
sacrificio vivo, en servicio amoroso.
Ahora bien, ¿Qué es lo contrario de codicia? Contentamiento, ¿y que
es el contentamiento? El DRAE lo define muy claramente:
Contentamiento: satisfacción.
Contentamiento NO es
pasar necesidades; todo lo contrario: es necesidades suplidas. Y
¿Quién establece donde termina la necesidad y comienza la codicia?:
Pues, Usted mismo por medio de una relación franca, abierta y
honesta con su Padre Celestial.
Veamos esto en
Proverbios 30:7-9:
Dos cosas te he
demandado;
No me las niegues
antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí;
No me des pobreza ni
riquezas; Manténme del pan necesario;
No sea que me sacie,
y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?
O que siendo pobre,
hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.
Es un andar en
equilibrio y honesto para con Dios.
Deuteronomio nos
exhorta a cuidarnos mucho, cuidando nuestra memoria:
Deuteronomio
8:11-20:
Cuídate de no
olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus
decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no
suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que
habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la
plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se
aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de
Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de
servidumbre; 15que te hizo caminar por un desierto grande
y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de
sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus
padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la
postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y
la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 18Sino
acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las
riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en
este día. 19Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios
y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te
inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto
pereceréis. 20Como las naciones que Jehová destruirá
delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido
a la voz de Jehová vuestro Dios.
Una vez prosperados
y que nos hemos olvidado que es Jehová Dios quién nos prosperó, el
próximo paso, o traspié, es servir a otros dioses (comenzando por
el dios-yo).
La prosperidad de
Dios, no solo está disponible, sino que es el deseo fervoroso de
Dios que seamos prosperados en todas las cosas (3ª. Juan 2).
Pero la prosperidad debe ser vista bajo la luz de Su Santa Palabra.
La prosperidad es fruto de nuestra espiritualidad y no de nuestra
materialidad.
Veamos unos ejemplos
de la prosperidad que viene de Dios para que la disfrutemos:
Proverbios 10:22:
La bendición de
Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.
Y a quién dará Dios
su bendición sino a aquellos que lo ponen primero y de día y de
noche lo buscan para darle la gloria que se merece.
La prosperidad del
mundo añade tristeza, pues el mundo no da nada sino a cambio
de algo aun mayor.
Juan 15:7:
Si permanecéis en
mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que
queréis, y os será hecho.
He allí, delante de
nuestros ojos, la verdadera receta del éxito. ¿Qué estamos esperando
para empezar a practicarla?
Proverbios 22:4:
Riquezas, honra y
vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
No dice pobreza,
dice riquezas, honra y vida…pero como resultado de un andar en
humildad y en respeto reverente hacia el único Dios que es capaz de
prosperarnos enteramente, pero … buscad primeramente el reino de
Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo
6:33)
El dinero no es un
fin, sino un medio. Es como el mar: si Ud. va para una isla en un
barco, el mar es el medio a navegar para alcanzar esa isla.
El agua hace flotar
ese barco, pero también es capaz de hundirlo si logra penetrarlo.
Así es el dinero,
como el agua que hace flotar las naves y nos sirve de medio para
alcanzar un destino. Pero que también nos puede hundir si le
permitimos que el amor a él nos penetre y nos haga naufragar.
1ª. Timoteo 6:6-10:
Pero gran ganancia
es la piedad acompañada de contentamiento; 7porque nada
hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8Así
que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9Porque
los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas
codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y
perdición; 10porque raíz de todos los males es el amor al
dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y
fueron traspasados de muchos dolores.
Seamos impermeables,
calafateados con la Palabra de Dios y jamás seremos tragados en ese
mar de destrucción y perdición, sino que tendremos una vida
plena de prosperidad y de bendiciones que solo puede venir del
Padre de las luces, como dice
Santiago 1:16-18:
Amados hermanos
míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto
desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay
mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad,
nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias
de sus criaturas.
Solo Dios Prospera.
Permitámosle que nos
prospere a todos, para la Gloria de Su Santo Nombre. Amén.
(DRAE*)
Diccionario de la Real academia Española

|
|
| |
Esfuérzate
en La Gracia
|
Por:
antonio bonaccorso
Nuestro
tema para el año 2007 es 2ª. Timoteo 2:1: Tú, pues, hijo mío,
esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
Antes de entender como hacer para esforzarnos en la gracia, comencemos
por definir
I Que es la Gracia
Gracia es aquello que se recibe, o se requiere, sin haber hecho
ningún mérito para obtenerlo; por lo tanto es un favor, un regalo,
un don.
No hay manera de ganar la gracia. Por eso precisamente es gracia,
por inmerecida. Si se mereciera ya no sería gracia sino pago,
premio, retribución o remuneración por un servicio prestado o
por una obra cumplida.
Romanos 11:6:
Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia
ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera
la obra ya no es obra.
El salario que recibimos periódicamente, no es un regalo; es el
pago o la retribución por el trabajo realizado durante ese período…porque
el obrero es digno de su salario. (Lucas 10:7b)
El obrero es digno, tiene derecho, se ha ganado su salario. Cuando
se le paga por su trabajo no es un favor o regalo que se le otorga,
sino una deuda que se le paga por lo que ha trabajado.
Romanos 4:4:
…al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como
deuda.
Simón el mago, en el libro de Hechos, trató de adquirir con dinero
aquello que solo se podía, y se puede, recibir por gracia: el
don de Dios.
Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles
se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19diciendo: Dadme
también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere
las manos reciba el Espíritu Santo. 20Entonces Pedro le dijo:
Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios
se obtiene con dinero. (Hechos 8:18-20)
Favor y gracia son sinónimos, por ello cuando pedimos algo “por
favor” lo estamos solicitando como una gracia; es decir, la persona
que nos pudiera favorecer, no tiene por qué hacerlo, pues nada
hemos hecho que la obligue. Por ello, si decide complacernos,
es por gracia. Y ante el favor recibido ¿que decimos? “Gracias”;
es decir, te agradezco el favor; pues sé que es una gracia, ya
que no lo merecía.
Gracia y premio.
Por todo lo anterior, no debemos confundir estos dos términos,
pues el premio se gana, no así lo que es obtenido por gracia o
favor, que no puede ser ganado, ni perdido. Ni tampoco nos puede
ser solicitado de vuelta una vez que lo hemos recibido. En cambio
un premio nos puede ser retirado si no se sigue cumpliendo con
aquello que nos permitió ganarlo. Por ejemplo: Si fuéramos jugadores
de fútbol y ganásemos este año un campeonato de ese deporte, obtendríamos
el premio en disputa. Ahora bien, si queremos conservar ese galardón,
el año próximo, nos veremos obligados a ganar nuevamente, de lo
contrario perderemos el trofeo que será adjudicado al nuevo campeón.
En el caso de la gracia no es así, pues quien regala pierde todo
derecho sobre lo regalado, y no puede exigir que este le sea devuelto,
pues el obsequio pasa a ser de la propiedad del obsequiado.
Como dice Romanos 11:29:
Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
Todos los dones de Dios, al ser gracia, no pueden ser revocados.
No así los premios que, como vimos, sí pueden perderse.
2Juan 8:
Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro
trabajo, sino que recibáis galardón completo.
Los galardones o premios que ganamos en nuestro trabajo diario
en la obra del Señor, pueden perderse de no mantenernos fieles
a esa obra.
Habiendo entendido lo precedente, ahora debemos fortalecernos
en aquello recibido por la gracia de Dios y que obtuvimos por
medio de Jesucristo, el Salvador, el victorioso sobre la muerte.
2 Timoteo 2:1:
Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
La palabra esfuérzate (endunomou) tiene la misma raíz que la palabra
que se usa en Efesios 6:10: fortaleceos en el Señor. Y esa raíz
es dunamis, poder inherente.
Esfuérzate en la gracia es un mandamiento del Señor. Fortalecerse,
hacerse poderoso en la gracia requiere un trabajo personal, individual.
Es un mandamiento, un encargo particular que cada creyente, por
si mismo, y en esta era de gracia, debe cumplir.
Y ¿Cómo nos hacemos fuertes en la gracia? Empezando por conocerla.
Entendiendo que es un don de Dios. Comprendiendo que para nosotros
es gratis pues Dios en Cristo Jesús ya hizo el trabajo cuando
pagó el alto precio de nuestra redención. Sabiendo que ahora es
nuestro derecho, y que ya nadie puede arrebatárnoslo; a menos
que por nuestra ignorancia, miedo o debilidad lo consintamos.
Debemos aprender de aquellos que fueron fuertes en la gracia,
que no se conformaron con recibir el regalo, sino que se ejercitaron
y trabajaron mucho con todo lo recibido.
Y ¿Cómo se recibe la gracia? Como recibimos todo lo demás, por
creencia. Y ¿Cómo se desaprovecha? Por incredulidad. Hebreos 4:2:
Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como
a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada
de fe [creencia] en los que la oyeron.
II Por qué la Gracia
¿Por qué la gracia está disponible? La gracia está disponible
por la presciencia de Dios.
Por ejemplo, nosotros, los que hemos creído en su hijo Jesucristo
y le hemos hecho nuestro Señor y Salvador, hemos recibido su gracia,
pues Él en su presciencia sabía que íbamos a creer. Por ello nos
llama sus escogidos …según nos escogió en él antes de la fundación
del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.(Efesios
1:4)
Si Dios nos hubiera escogido arbitrariamente, eso sería acepción
de personas pero …Dios no hace acepción de personas.(Hechos 10:34)
sino que Dios Omnipotente, en su presciencia, sabía que su gracia
para con nosotros no sería en vano, y que íbamos a creer y a recibir
su regalo. De esa manera ahora somos sus escogidos: aquellos que
Dios sabía que creerían y recibirían su gracia.
La gracia según el hombre, se basa en sus cinco sentidos. Veamos
esto en Génesis 39:1-4:
Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán
de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que
lo habían llevado allá. 2Mas Jehová estaba con José, y fue varón
próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. 3Y vio su
amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová
lo hacía prosperar en su mano. 4Así halló José gracia en sus ojos,
y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su
poder todo lo que tenía.
Potifar vio el andar de José, y “Así halló José gracia en sus
ojos”
El hombre, para conceder una gracia, se lleva por sus cinco sentidos,
pues no tiene otra fuente de información. Lo que tiene delante
de sus ojos le genera alguna suerte de simpatía gratuita hacia
el favorecido, quién, como decimos en Venezuela, “le cayó en gracia”;
y eso debe considerarse como acepción de personas.
Pero no ocurre así con Dios
…porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira
lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
1ª. Samuel 16:7b.
En el citado pasaje, antes de que David fuera ungido como rey
de Israel, Samuel vió al futuro monarca en Eliab, hijo de Isaí.
Pues el profeta fue guiado por sus cinco sentidos y por como él
pensaba que debía lucir el rey de su nación. Pero solo Dios puede
ver lo que hay en el corazón de un hombre. Solo Dios tiene la
presciencia que le permite hacer lo correcto, pues solo Jehová,
y solo él, tiene presciencia. Dios sabía de antemano que David
haría lo que él quería que hiciese, como declara, refiriéndose
a él en Hechos 13:22b: He hallado a David hijo de Isaí, varón
conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.
Veamos ahora algunos otros ejemplos de algunas personas que creyeron
y recibieron la gracia de Dios.
Génesis 6:5-8: Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
En aquel tiempo, el único hombre que creyó Su Palabra, fue Noé;
y a éste Jehová Dios dio su Gracia, pues Noé haría todo…conforme
a…lo que Dios le mandó. (Génesis 6:22)
De María, la madre de Jesús, dice la escritura en Lucas 1:30:
Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado
gracia delante de Dios.
María halló gracia ante Dios, no por lo que hubiera hecho, sino
por lo que estaba por hacer: creerle a Dios y ser la madre del
Unigénito.
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo
conforme a tu palabra. (Lucas 1:38)
Pablo, en el camino a Damasco, recibió la gracia de Dios y no
precisamente por su conducta previa a ese momento, pues hasta
entonces había perseguido e hizo gran daño a la Iglesia de Cristo,
pero halló gracia ante los ojos de Dios.
1ª. Corintios15:9 y 10: Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles,
que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la
iglesia de Dios. 10Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;
y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado
más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
Dios, en su presciencia sabía que, una vez convertido Pablo, haría
las cosas más grandes por, y en, la administración de la era de
gracia.
Todos ellos, Noé, María y Pablo, y tantos otros, recibieron la
gracia de Dios, pues Él, en su presciencia, siempre supo que éstos
creerían, recibirían y actuarían de acuerdo a Su voluntad. Así
que Dios da la gracia por su presciencia y, por ello, su gracia
no depende de lo hecho, sino de lo por hacer. Esto fue gracia
de parte de Dios y humildad de parte de todos ellos.
Proverbios 3:34:
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios,
y da gracia a los humildes.
¿Quiénes son los humildes sino aquellos que al conocer la voluntad
de Dios obedecen y la cumplen?
Ahora veamos
III La Justicia
Según el hombre, justicia es, entre otras cosas, conjunto de virtudes
que hacen bueno a quien las tiene. (DRAE-Diccionario de la Real
Academia Española)
Es decir, un hombre es justo, o digno, o bueno, cuando actúa correcta
y virtuosamente.
Otra definición interesante del DRAE es aquella que dice que justo
es aquel que vive según la ley de Dios.
Y esto lo vemos en Deuteronomio 6:24-25:
Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que
temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los
días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. 25Y tendremos
justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos
delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
Según la ley mosaica, para ser justo, para ser considerado digno
o bueno, se debían poner por obra los mandamientos de la Ley de
Dios. De manera que los que no cumplían la ley eran condenados
y no así quienes la cumplían.
Igual sucede en nuestros sistemas de justicia: cuando se quebranta
la ley se puede ser condenado, y la transgresión supone un castigo
de acuerdo al delito cometido.
Por otra parte, y según la gracia de Dios, Justicia es la justificación
dada por Dios mediante la cual una persona está ante Dios sin
ninguna conciencia de pecado, culpa o condenación... y esto no
de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie
se gloríe. (Efesios 2:8 y 9)
De manera que somos justos porque Dios nos regaló esa justicia
como un don, como una gracia.
Sabiendo lo que es Gracia y lo que es Justicia, veamos ahora como
podemos ser
IV Justificados por Gracia
Según la ley dada a Moisés, la justicia se buscaba por medio de
las obras; pero no así según la gracia, el regalo, de Dios. Ésta
gracia vino con Jesucristo, por medio de su obra completa.
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la
verdad vinieron por medio de Jesucristo. (Juan 1:17)
De forma tal que ahora, en esta administración, está disponible
lograr la justicia, no por nuestras propias buenas obras, sino
por la obra perfecta de Dios, completada por Jesucristo.
Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna.
Ahora, por gracia, por medio del creer, y no del actuar, fuimos
hechos justos pues,,,al que no conoció pecado, [Jesucristo] por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia
de Dios en él. (2ª. de Corintios 5:21b)
Vivimos bajo la mejor administración desde la caída del hombre.
Ni la administración patriarcal, ni la ley, ni aun la administración
de Cristo, fueron superiores a ésta administración de gracia;
pues todas aquellas fueron el preámbulo y la preparación para
esta maravillosa era, en la cual la justicia de Dios, es un regalo
de Él, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, Salvador y Redentor.
Podría decirse entonces que por ser ésta la administración de
gracia, esa gracia de Dios es algo nuevo y reciente, más no es
así: la gracia ha sido desde que Dios ha sido.
En el antiguo testamento, no solo Noé hallo gracia, sino todo
aquel que le creyó a Dios. Entre ellos destaca nuestro padre en
la creencia, Abraham.
Gálatas 3:6 y 7:
Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7Sabed,
por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
Abraham halló gracia ante Dios:
¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la
carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene
de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la
Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
(Romanos 4:1-3)
y en Santiago 2:23:
Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le
fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
¡Qué hermosa y estrecha relación hubo entre Dios y su amigo, el
creyente Abraham! Él creyó en lo que su amigo Dios le dijo. Y
¿qué de nosotros? ¿le creemos a nuestro Padre Celestial, al menos
tanto como le creemos a nuestro mejor amigo? ¿o como le creíamos
a nuestros padres terrenales, que solo buscaban nuestro bien?
Más vale que así sea. Bien dice Hebreos 11:6 que sin creencia
es imposible agradar a Dios. Reflexionemos un poco en ello ¿se
agradaría Ud. en alguien que no crea lo que Ud. dice? Pienso que
no.
La religión, lejos de acercarnos a Dios, más bien nos aleja de
Él. Pues por medio de preceptos religiosos …tales como no manejes,
ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas
de hombres) es imposible ganar la justicia que solo por medio
de Cristo podemos lograr.
El hombre religioso, por más que trate de lograr justicia por
medio de sus obras, es incapaz de lograrlo. Por muy piadosas que
las obras del hombre parezcan, es imposible obtener por medio
de ellas aquella justicia que solo está disponible por la gracia
de Dios.
Ya Jesucristo hizo la obra completa que ganó para nosotros la
gracia, que desde él, y por medio de él, se hace disponible.
Pablo, en Romanos 4:2 y 3 dice eso mismo en cuanto a sus hermanos
israelitas, quienes andaban aun tras la justicia de las obras,
cuando ya la gracia estaba disponible: Hermanos, ciertamente el
anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para
salvación. 2Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de
Dios, [quieren hacer lo que Dios dice] pero no conforme a ciencia
[son ignorantes, no conocen Su Voluntad]. 3Porque ignorando la
justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se
han sujetado a la justicia de Dios.
Triste cosa es andar detrás de lo que ya no está disponible; y
eso hacen, precisamente, los millones de cristianos que aun pretender
alcanzar el agrado de Dios viviendo bajo una ley que, por haber
cumplido su tiempo, ya nada puede lograr, y, por falta de conocimiento,
desprecian los logros de Jesucristo al tratar de establecer sus
propios logros.
Gálatas 3:10: Porque todos los que dependen de las obras de la
ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel
que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de
la ley, para hacerlas. 11Y que por la ley ninguno se justifica
para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas
vivirá por ellas.
Y en
Romanos 10:5-10: Porque de la justicia que es por la ley Moisés
escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.
6Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón:
¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo);
7o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a
Cristo de entre los muertos). 8Mas ¿qué dice? Cerca de ti está
la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de
fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es
el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia,
pero con la boca se confiesa para salvación.
¡Que fácil es todo para aquellos que se atreven a creer y a recibir
ese maravilloso regalo!
Pensemos tan solo cuántos vivieron y trabajaron, Cristo a la cabeza
de todos ellos, para que nosotros disfrutáramos esta vida abundante
de gracia:
Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros,
inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación…
12A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros,
administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que
os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del
cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.
(1ª. Pedro1:10 y 12). Lo que fue un anhelo para otros, hoy es
una tremenda y maravillosa realidad para nosotros.
Pero el diablo ha hecho bien su trabajo. La primera referencia
que se hace del adversario está en Génesis 3:1: Pero la serpiente
era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios
había hecho. Sabemos que la primera referencia que se hace de
algo, o de alguien, en la escritura, establece el patrón, que
luego veremos repetido en toda la Biblia. El diablo es astuto
(Astuto: …hábil para engañar …o para lograr artificiosamente cualquier
fin. DRAE) El diablo fue derrotado, pero aun su fin no ha llegado,
y, en su astucia, por medio de engaño y de miedo, a logrado arrebatarle
al cristiano aquello que Cristo ganó para los hijos de Dios: El
regalo de la gracia.
Dios, Jesucristo y santos hombres trabajaron para que recibiéramos
esa gracia. Satanás, con su astucia, ha logrado engañarnos y quitarnos
lo que es nuestro. ¿Por cuánto tiempo? Por todo el tiempo que
se lo permitamos. Y más tiempo transcurrirá mientras más el cristiano
se empeñe en vivir bajo la ley.
Gálatas 5:4: De Cristo os desligasteis, los que por la ley os
justificáis; de la gracia habéis caído.
Es realmente terrible que aquellos que se llaman a si mismos cristianos
se desliguen de Cristo por tratar de justificarse por las obras.
La expresión “seguir las pisadas de Cristo” que hallamos en 1ª.
de Pedro 2:21: Pues para esto fuisteis llamados; porque también
Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis
sus pisadas, ha sido malentendida. Debemos seguir sus pisadas,
sin duda alguna, pero no las pisadas que llevan a la cruz, para
volver a hacer lo que Cristo hizo (como si pudiéramos) sino las
que salen del sepulcro; aquellas pisadas del Cristo resucitado,
del Cristo victorioso. Gracias a quien el milagro de Pentecostés,
el derramamiento del espíritu santo sobre los creyentes, iniciando
la gran administración de la Gracia, fue posible. Ahora debemos
andar como más que vencedores, como los que todo lo pueden, como
los victoriosos herederos de Dios, coherederos con Cristo, y embajadores
en lugar de él. Como dice en el verso 24 del mismo capítulo de
1ª.de Pedro: quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo
sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados,
vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Nosotros resucitamos con él para vivir a la justicia y para vivir
una vida abundante y saludable.
Las nuestras son pisadas de super-conquistadores, pisadas de embajadores
plenipotenciarios, sobre quienes las tinieblas de este mundo no
tienen ningún poder.
Entonces dejemos a un lado el yugo de la ley, y vivamos en libertad
esta vida de Gracia …sabiendo que el hombre no es justificado
por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo. (Gálatas
2:16)
Pues…
No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia,
entonces por demás murió Cristo. (Gálatas 2:21)
Todo lo que Dios hizo, desde Génesis, hasta Pentecostés; todo
aquello que santos hombres hablaron e hicieron; todo aquello que
Cristo hizo, su vida y su muerte se hace inútil si el hombre se
empeña en seguir tratando de ser justo, bueno, digno a los ojos
de Dios de acuerdo al cumplir la ley y no de acuerdo a los que
Cristo logró.
Gálatas 5:1: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo
nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Si todo lo que hemos visto acerca de la ley es cierto, como lo
es…Entonces, ¿para qué sirve la ley? Es la pregunta que surge
en Gálatas 3:19, y allí mismo tenemos la respuesta …Fue añadida
a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a
quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles
en mano de un mediador. 20Y el mediador no lo es de uno solo;
pero Dios es uno.
O acaso ¿… la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna
manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera
verdaderamente por la ley. 22Mas la Escritura lo encerró todo
bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo
fuese dada a los creyentes.(Gálatas 3:21 y 22)
La ley ni fue inútil, ni contraria a las promesas de Dios. La
ley, en su momento, jugó su papel dentro del plan concebido por
Dios para la redención del hombre, hasta que vino la fe, y estuvimos
…confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a
ser revelada. 24De manera que la ley ha sido nuestro ayo [Hombre
encargado en las casas principales de custodiar niños o jóvenes
y de cuidar de su crianza y educación, DRAE] para llevarnos a
Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25Pero venida
la fe, ya no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos de Dios
por la fe en Cristo Jesús.(Gálatas 3:23-26)
Gálatas es una epístola de corrección doctrinal al que no se adhiere
a la revelación de Romanos; por ello vemos tanta corrección y
redargución en dicha epístola.
Entonces, creamos La Palabra, rechacemos el yugo de esclavitud
y las artimañas del adversario y vivamos firmes en libertad.
…porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel
que cree. (Romanos 10:4) |


Las Autoridades en la Iglesia
|
Por:
antonio bonaccorso
Para
entender mejor el tema de las autoridades superiores en la Iglesia,
comencemos por donde el término se origina, leyendo lo que dice
Romanos 13:1-6:
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad
sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios
resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3Porque
los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino
al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás
alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si
haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor
de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5Por lo cual es
necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino
también por causa de la conciencia. 6Pues por esto pagáis también los
tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a
esto mismo.
Leamos también
1ª de Corintios 12:27 y 28:
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas,
lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan,
los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
El cuerpo de Cristo es La Iglesia, (Efesios 5:23: Cristo es cabeza de
la iglesia, la cual es su cuerpo…) Los creyentes somos el Cuerpo de
Cristo y miembros cada uno en particular. Cada uno tiene una función
como miembro de ese cuerpo, y el Dr. Wierwille nos enseñó que cada uno
de nosotros debe funcionar dentro de ese cuerpo al máximo de la capacidad
dada por Dios para que la vida espiritual de cada quien sea completamente
plena.
No basta entonces ser miembros del cuerpo, que ya lo somos desde que
confesamos Romanos 10:9; sino que además hay que ejercer las habilidades
que Dios nos ha dado como miembros en particular para que haya provecho
en la Iglesia.
Porque ¿cuál es el provecho si la habilidad dada por Dios no se ejerce?
Un brazo es, sin duda, un miembro del cuerpo humano, pero ¿de que sirve
un brazo si no ejerce las funciones de brazo para las cuales se hizo?
y, en lugar de eso, cuelga inerte y se niega a moverse y a actuar como
brazo. En vez de ser ayuda ¿no es más bien una molestia para el cuerpo?
El cuerpo de Cristo funcionará mejor en la medida que cada miembro ejerza
su función en particular cuando actúa.
Nuestras habilidades espirituales dadas por Dios son charismata, funciones
dadas por Dios. De manera que podemos llamar autoridades superiores
a aquel liderazgo que, como tal, va adelante, dando ejemplo de servicio,
de entrega y de sacrificio, y que sirve a la iglesia porque está operando
las charismatas, las habilidades, las tareas y funciones que Dios ha
establecido en la Iglesia para el funcionamiento de la misma de manera
apropiada.
Ahora veamos lo que el mundo llama autoridades superiores, gobernantes
o líderes.
Marcos 10:35
Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo:
Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36El les dijo:
¿Qué queréis que os haga? 37Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria
nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
…en tu gloria, cuando gobiernes, queremos ser, uno tu mano derecha,
y el otro la izquierda: queremos gobernar contigo.
Marcos 10:42:
Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por
gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen
sobre ellas potestad.
Los líderes del mundo ejercen señorío sobre sus gobernados, guiados
o coordinados.
43Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande
entre vosotros será vuestro servidor, 44y el que de vosotros quiera
ser el primero, será siervo de todos.
Cuando nos toque coordinar, no podemos enseñorearnos de aquellos a quienes
debemos, más bien, servir. Y ¿como evitamos enseñorearnos sobre ellos?
No es siendo condescendientes y dejándoles hacer lo que cada quien quiera,
para así hacernos populares por permisivos; sino sirviéndoles, trabajando
para ellos, y trabajando mucho más que ellos; haciéndoles sentirse servidos,
ayudados, sostenidos por nosotros.
Lucas 22:27:
27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve?
¿No es el que se sienta a la mesa? Mas [pero, por el contrario] yo estoy
entre vosotros como el que sirve.
El mayor, tradicionalmente en el mundo, se sienta a la mesa y quiere
ser servido; más yo no , dice Jesucristo, yo estoy como el que sirve.
Y precisamente eso le hizo ser el mayor, el más grande: que siendo el
unigénito de Dios y pudiendo pedir ser servido, puso su vida en servicio
de todos.
Luego de lavarles los pies en el evangelio de Juan les dice:
…Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
14Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros
también debéis lavaros los pies los unos a los otros. (Juan 13:13 y
14)
Si el Señor y Maestro sirvió a sus discípulos ¿soy yo más grande que
él para esperar ser servido? No debo, más bien, seguir su ejemplo y
tratar de ser el más grande en servicio. Eso es lo que se espera de
un coordinador, al nivel que sea; y mientras mayor sea su nivel de responsabilidad,
mayor deberá ser su entrega, su sacrificio, y con ello, su ministerio.
Mateo 16:24:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo.
1ª Timoteo 3:1: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2Pero es
necesario que el obispo sea irreprensible…
Hay exigencias, hay condiciones para el que anhela obispado. La negación
del yo: el egoísmo, el yo primero… no mirando cada uno por lo suyo propio,
sino cada cual también por lo de los otros.(Filipenses 2:4)
Todos tenemos la habilidad dada por Dios para hacer eso; pero ¿tenemos
también la renovación mental para lograr manifestar esas charismatas?
Cristo, un hombre como nosotros, lo hizo y ese es el ejemplo a imitar.
5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición
de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz.
Jesucristo no blandió delante de nosotros el argumento de ser el unigénito
de Dios Altísimo para exigir ser servido, sino que siendo libre se hizo
siervo; siendo el más grande se hizo como el más pequeño.
9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre
que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble
toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para
gloria de Dios Padre.
He allí otro principio:
…cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será
enaltecido. Lucas 14:11
Entonces ¿Queremos ser los primeros? Pues, ¡a trabajar como el que más!
¡a servir a todos! a dar la vida en servicio por todos, a negarnos a
nosotros mismos. Entonces seremos enaltecidos a los ojos de Dios.
Esa es la fórmula establecida por Dios, no por el mundo; el mundo practica
lo opuesto. La fórmula que siguió Jesucristo es la que seguiremos también
nosotros.
Marcos 10:45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino
para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
En el mundo gobernar es mandar; según Dios gobernar es servir. Un gobernante
no está para ser servido sino para servir.
En la Iglesia, un coordinador no necesita decir que lo es; su trabajo
proclama, hace evidente, su función de coordinador. Pero si un coordinado
está trabajando más que su coordinador, entonces esas posiciones deberían
permutarse. ¿Cómo va a ser que un coordinado trabaje más que quien le
coordina? eso no cumple la fórmula de Dios. Por lo tanto no debería
coordinar a aquel sino más bien ser coordinado por él.
El principio no lo inventó Jesucristo, sino Dios; y no lo hizo durante
la época de los evangelios, sino desde siempre.
Proverbios 12:24
La mano de los diligentes señoreará;
Mas la negligencia será tributaria
Diligente: Cuidadoso, exacto y activo. Pronto, presto, ligero en el
obrar.
Negligencia: Descuido, omisión. Falta de aplicación.
Entonces el que más trabaja será jefe, y el que menos será subalterno.
Y eso lo vemos a diario. Porque ¿a quien pondría Ud. como jefe en un
puesto de gran responsabilidad? ¿al que se esfuerza y trabaja más, o
al que menos? Obvio, al que ha demostrado con su trabajo que le puede
ser confiada una responsabilidad mayor. El hombre esforzado se abre
camino, y camino amplio, de muchos frutos.
Proverbios 18:16:
La dádiva del hombre le ensancha el camino
Y le lleva delante de los grandes.
Mientras más duro trabaje un creyente, más le veremos en posiciones
de liderazgo. Y es que líder, es el que va a la cabeza, el que enseña
el camino, el que guía, el que dirige.
Para entender lo que significa líder, imaginémonos un hilo colocado
a lo largo sobre una mesa. Trate de mover el hilo empujándolo por uno
de los extremos desde atrás y no lo logrará. Luego trate de moverlo,
arrastrándolo desde adelante y verá como sí lo consigue.
Así es el líder: el que va adelante, el que arrastra con su ejemplo
a los demás.


Dos Señores
|
Por:
antonio bonaccorso
Los
que practican el paracaidismo usan dos artefactos para frenar su caída
libre: el paracaídas principal, y otro de reserva; este último, como
es lógico, por si el primero falla; porque puede fallar. Es decir no
es cien por ciento seguro y confiable.
Esto me recuerda a cuando la gente dice Dios y la Virgen. Y uno se pregunta,
si el primero, Dios, es confiable, ¿para qué el segundo personaje? Simplemente
por la misma razón del paracaídas auxiliar: por si el primero falla.
Los romanos, politeístas ellos, no confiaban en un solo dios y por eso
tenían muchas divinidades. Lo curioso es que solo tenían un emperador.
Es decir, el emperador, hombre con sus limitaciones, pero nada tonto,
no compartía sus ventajas con otros mortales; pero sus dioses, seres
celestiales, sí debían aceptar el reparto de sus privilegios. Curiosidades
de la estupidez de los impíos.
Los cristianos, al menos los del primer siglo de la Iglesia, solo tenían
un Dios, por la sencilla razón de que no necesitaban otro, y a Él, solo
a Él, adoraban, glorificaban y obedecían.
Desde el antiguo testamento encontramos al único Dios verdadero.
Deuteronomio 6:4 y 5:
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5Y amarás a Jehová
tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
Todo el corazón, el alma y las fuerzas dedicadas a amar a un solo Dios.
Es decir, el amor a Dios nunca podrá ser un amor compartido con otros
dioses, dedicándole a cada uno de ellos una cuota-parte del corazón,
el alma y las fuerzas. Ni teniendo varios corazones; como dice aquella
vieja canción venezolana…”si Ud. tiene dos hijas, yo tengo dos corazones…”
Josué lo declaró de forma clara y radical al pueblo que claudicaba entre
varios amores:
Josué 24:19:
… No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso.
Celo, según el DRAE, (Diccionario de la Real Academia Española) es el
recelo que alguien tiene de que cualquier afecto, pueda ser alcanzado
por otro.
Al igual que una mujer casada, en su sano juicio, no acepta compartir
el amor de su esposo con otra mujer, así Dios no acepta que nuestro
amor se divida entre Él y otros dioses. Es él, y solo ÉL.
Asimismo lo vemos en Santiago 4:4 y 5
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad
contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye
enemigo de Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu
que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
Jesucristo también nos dice que es imposible servir a dos señores (amos).
… porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará
al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24)
Simplemente no podemos amar y servir al Dios Omnipotente, y simultáneamente
amar y servir a aquello el mundo sirve, ama y venera: las riquezas.
Acá hay algo, que si lo meditamos, llama mucho la atención; y es que
leemos servir a las riquezas pero de una manera u otra hemos entendido
lo opuesto, es decir que las riquezas nos van a servir a nosotros. La
mayoría de la gente entiende y piensa que es bueno ser rico porque las
riquezas van a estar al servicio de ellos, y serán para su deleite y
disfrute; pero lo que dice la escritura es que el hombre, si no se dedica
a servir a Dios, entonces se dedicará a servir a las riquezas. (He allí
las dos alternativas disponibles). La gente está convencida de que la
riqueza da libertad, pero la escritura dice lo contrario, dice que esclaviza;
dice que el hombre se somete a si mismo a la esclavitud de servir a
las riquezas (¿todavía quiere Ud. ser rico?)
Es por eso que Jesucristo llama engaño a las riquezas que ofrece este
mundo.
Marcos 4:19:…pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas,
y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace
infructuosa.
Si somos cristianos, y como tales le creemos a Cristo, pues entonces
deberemos creer lo que él dice en cuanto a que las riquezas son un engaño.
En el mismo versículo tenemos otra palabra interesante: codicia. (Afán
excesivo de riquezas, según el DRAE)
Dante Alighieri dijo que “La codicia es de naturaleza tan malvada y
perversa, que jamás sacia su voraz apetito, y después de comer tiene
más hambre que antes”
Hay un dicho que reza que la codicia es como el agua salada que mientras
más se toma más sed produce.
Séneca escribió: El que tiene mucho desea más, lo cual demuestra que
no tiene bastante; pero el que tiene bastante ha llegado a un punto
que el rico no llega jamás.”
Alguien dijo alguna vez:
Se es pobre, no por tener poco, sino por desear mucho; se tiene todo
lo que se quiere, cuando no se quiere sino lo que puede bastar.
Jesucristo declaró en el evangelio de Lucas 12:15:
… les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre
no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
(Acá la palabra avaricia es la misma que se usa para codicia, pleonexia.(4124)
y significa literalmente querer tener mucho)
Si Jesucristo nos advierte, mirad y guardaos, deberíamos reaccionar
como cuando leemos en un frasco, cuidado-veneno. Debemos cuidarnos de
la codicia pues ésta, al igual que un tóxico, quita la vida. Como lo
dice Proverbios 1:19: Tales son las sendas de todo el que es dado a
la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores.
Y Jesucristo vino para que tengamos vida, no para que la perdamos.
La Palabra de Dios nos enseña que la razón para tener mucho, es compartir.
Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a
fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente,
abundéis para toda buena obra. (2ª. Corintios 9:8)
El que codicia quiere siempre más; pero la pregunta que el codicioso
evita hacerse es ¿cuánto es suficiente? o ¿cuándo hay que parar? Lamentablemente
nunca están satisfechos; no importa lo que hayan logrado, quieren más,
porque lo que logran no les satisface, no les basta, pues el mucho tener
lo que único que aumenta es la codicia, las ganas de tener aun más.
Es una carrera sin meta, sin final. Es un horizonte que nunca se alcanza.
¿Estamos empezando a entender lo del engaño de las riquezas del que
habla Jesucristo? pues, más nos vale, pues la vida misma se nos puede
escurrir por allí.
Veamos como Pablo resuelve el asunto de una forma divina, y por ello
sabia y sencilla:
1ª Timoteo 6:6-7:
Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
(Contentamiento según el DRAE, es satisfacción. Y contento, es satisfecho)
7porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
Trabajar toda la vida, invertir toda la existencia ¿para al final no
llevarnos nada de todo para lo cual vivimos? No parece un buen negocio,
sino más bien el desperdicio de toda una vida.
Dios quiere que disfrutemos la vida abundante y para ello nos suple
todo lo que nos falta, pero sin descuidar la vida eterna para la cual
nos estamos preparando ahora e invirtiendo en ella.
1ª Timoteo 6: 17-19:
A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza
en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que
nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18Que
hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19atesorando
para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida
eterna.
En forma resumida y concluyente podemos leer en la misma epístola,
1ª Timoteo 6:8
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos (satisfechos)
con esto.
Como dice Proverbios 30:8 y 9:
Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera:
8Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas;
Manténme del pan necesario; 9No sea que me sacie, y te niegue, y diga:
¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de
mi Dios.
Ni mucho ni poco, porque ambos extremos son dañinos; sino lo suficiente
en todas las cosas.
No podemos aumentar nuestros ingresos a voluntad, pero sí está disponible
controlar nuestras ganas de tener siempre más. Controlemos esas necesidades
superfluas y liberémonos de la esclavitud de la codicia.
Al final, en el mínimo común denominador, todo se resume en querer tener
más
que los demás, porque siempre nuestro entorno es lo que calibra nuestra
riqueza o pobreza. Veamos por qué.
Si Ud. viviera en el lugar más pobre del planeta y tuviera el estándar
de vida que tiene ahora, seguramente se consideraría a si mismo como
una persona rica; y así sería considerado por los demás.
Sin embargo, si viviera Ud. en un ciudad de super-multi-millonarios
y tuviera su estándar de vida actual, entonces se consideraría a si
mismo como pobre.
Entonces ¿Qué determina la condición de pobre o de rico según el mundo?
Lo que Ud. no tiene y los demás si; o lo que los demás no tienen y Ud
si. De eso se trata todo. De manera que Ud. será juzgado, sometido y
esclavizado por su entorno, y no por lo que realmente es o necesita.
Y hablando de esclavitud, esclavos nacimos; pero ahora, desde que renacimos,
como creyentes, hemos cambiado de amo.
Romanos 6:16-18:
¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle,
sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte,
o sea de la obediencia para justicia? 17Pero gracias a Dios, que aunque
erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma
de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18y libertados del pecado,
vinisteis a ser siervos de la justicia.
Y en Hechos 26:18:
para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la
luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe
que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
Nacimos bajo el señorío del dios de este mundo, pero fuimos comprados
por otro Señor. Ahora, pues, somos sus siervos; y si logramos librarnos
del viejo amo fue porque Jesucristo pagó con su sangre por nuestras
vidas y por nuestra libertad.
1ª Corintios 7:23
Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.
Es el hombre al que se hace esclavo, bien sea del pecado o de la justicia.
Nosotros, ahora somos siervos de Jesucristo. Y no hay mayor libertad
disponible.
Entonces, en cuanto a nuestra prosperidad ¿Cuál es la voluntad de Dios?
¿Acaso Dios no quiere que prosperemos? ¡Claro que si lo quiere, y con
gran deseo! O no dice 3ª Juan 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado
en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Así como prospera nuestra alma, seremos prosperados por Dios; entonces,
ocupémonos en que nuestra alma prospere y dejemos que Dios nos prospere
en todas las otras cosas. Busquemos primeramente el reino de Dios y
su justicia, y todas esas cosas nos serán añadidas (Mateo 6:33)
Y, ojo, no dice buscad a Dios primero y después buscad lo demás. No,
dice busquemos a Dios primero, y lo demás será añadido por Él.
Si Ud. se encuentra en la acera un billete de alta denominación no se
pondrá triste ¿verdad? Y ¿que de cuando se encuentra lo que Dios engrandeció
sobre todas las cosas junto con su nombre?
Salmos 119:162:
Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.
Regocijémonos en Dios y Su Palabra y no nos dejemos deslumbrar por sueños
pasajeros; ni por todas esas cosas con las que día a día, y bajo la
forma de moda, gustos, tendencias, tecnologías y otras sandeces, el
mundo pretende obligarnos a seguir sus patrones.
Ahora bien, las cosas que nos regocijan de Dios, solo las veremos en
Su Palabra; pero el mundo nos va a querer encarrilar por su vía y con
sus métodos y de acuerdo a sus patrones. Y a veces lo logrará, porque
los cristianos juzgamos muchas cosas según La Palabra, pero es triste
ver que cuando se trata de bienestar, algunos prefieren reconocer y
guiarse por los estándares del mundo y no según Dios. Pero no será porque
no hayamos sido amonestados por Él.
Como ejemplo, el Libro de Proverbios tiene mucha de la sabiduría de
Dios para nosotros en cuanto a tantos aspectos de la vida, y entre ellos,
no se descuida la prosperidad:
Proverbios 1:1,2 y 4
Los proverbios de Salomón…2 Para entender sabiduría y doctrina, 4 Para
dar sagacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura.
Veamos que nos dice del afán por enriquecerse de prisa:
Proverbios 28:20:
El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura
a enriquecerse no será sin culpa.
¿Quién no quiere ser millonario? Y si es de la noche a la mañana, pues
mejor. Pero… ojo; porque …Los bienes que se adquieren de prisa al principio,
No serán al final bendecidos. Proverbios 20:21
Un proverbio popular dice: Rico y de repente, no puede ser sanamente.
1ª Timoteo 6:9 y 10: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación
y lazo [engaño, trampa], y en muchas codicias necias y dañosas, que
hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10porque raíz de todos
los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron
de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
…muchos dolores no parece ser una recompensa muy buena para los que
buscan más bien mucho bienestar y mucha comodidad.
El mundo ofrece y promete prosperidad, pero la prosperidad del impío,
del necio.
Proverbios 1:32:
Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los
necios los echará a perder.
Entonces ¿es que hay que ser pobres para Dios? No, ¿quién ha dicho eso?
Dios quiere que no nos falte nada; que vivamos una vida en abundancia,
pero con una riqueza que sea bendita por Él y que no nos cueste sacrificar
lo que el mundo sacrifica por codicia: la familia, la salud, la tranquilidad,
la alegría de vivir.
Además, si somos honestos debemos reconocer que las cosas más sublimes,
las que más amamos y que más bendicen nuestras vidas no son precisamente
las que hemos adquirido con dinero. Entonces ¿por qué empeñarnos en
adquirir cosas compradas cuando no son esas las que al final, más nos
van a bendecir?
Proverbios 10:22:
La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con
ella.
Dios quiere bendecirnos desde todo punto de vista, incluido el financiero.
Pero no a costa de tristezas y de muchos dolores, como leímos en 1ª.
de Timoteo. Sino que…Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la
humildad y del temor de Jehová. (Proverbios 22:4)
Humildad ante su Palabra, humildad ante su consejo; siguiendo sus preceptos
y sus formulas para el éxito, no las del mundo. Ese mundo fraudulento
que nos promete riquezas a cambio de algunas concesiones de nuestra
integridad y de nuestra moral cristiana. Y ¿para qué? Para perder la
vida mientras buscamos conquistarla.
Mateo 16:24-26:
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25Porque todo
el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida
por causa de mí, la hallará. 26Porque ¿qué aprovechará al hombre, si
ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el
hombre por su alma?
Jesucristo vino para darnos vida, no a medias, no con mezquindad, sino
plenamente, en abundancia, porque ese es el corazón del Padre. Sigamos
su consejo y permitamos que Dios nos bendiga y nos prospere superabundantemente
en todos los sentidos.


Andar en Amor
|
Por:
María Esther Guevara
Antes
de invertir tiempo en cualquier cosa, deberíamos asegurarnos de si es
importante o no para nuestras vidas. Y eso es lo que haremos con nuestro
tema de hoy.
1 Corintios 13:1-3:
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a
ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia,
y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y
no tengo amor, nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si
entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, nada soy.
De acuerdo a esto, por muy magnífico que sea lo que yo haga, si lo hago
sin amor no vale nada. Puedo realizar el mayor descubrimiento científico,
puedo donar todas mis posesiones para una obra social o religiosa, puedo
incluso llegar a morir por una buena causa, pero si no es con amor en
vano será. Lo que sea que haga resultará “inútil, infructuoso, sin efecto,
falto de solidez”. No tendrá provecho genuino para mi.
Del amor depende todo cuanto nosotros podamos hacer como cristianos.
El amor es como el palo donde usted cuelga los ganchos con su ropa.
Si el palo se cae o no está, los ganchos se vuelven inútiles, no pueden
cumplir con su función.
Tan importante es el amor para la cristiandad que cuando uno de los
fariseos le preguntó a Jesús cuál era el gran mandamiento de la ley,
veamos lo que Jesús respondió.
Mateo 22:37-39:
Jesús les dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda
tu alma, y con toda tu mente.
Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Finalmente, en el 40, Jesús dijo el por qué.
Versículo 40:
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
En esos dos mandamientos están contenidos todos los demás de la Biblia.
Más adelante, en las epístolas, Dios nos reitera lo que vimos en Mateo.
2 Juan 6:
Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento:
que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.
“Que andéis en amor” … Para poder “andar en amor” es necesario saber
primero qué es el amor, así como para poder andar en bicicleta primero
debo saber qué es una bicicleta, sus características, cómo funciona.
¿Cómo definimos nosotros el “amor”? Una de las definiciones que nos
da el diccionario es “intensa afección por otra persona basada en lazos
familiares o personales, a menudo derivada de una atracción sexual”.
La frase “basada en” de entrada supone que nosotros amamos condicionados
a algo, es decir, amamos a una persona (o decimos que la amamos) cuando
esa persona cumple con un requisito o una condición puestos por nosotros
antes de que podamos amarla. ¿Cuántas veces hemos escuchado decir, o
lo hemos dicho nosotros mismos, “te amo porque eres bello (o bella)”,
“te amo porque me haces sentir importante”, “te amo porque te portas
muy bien conmigo”. El amor humano no sólo es condicional sino también
mercurial; está basado en sentimientos y emociones que pueden cambiar
de un momento a otro. Es como el mercurio del termómetro que sube o
baja dependiendo de la temperatura. Fijémonos, por ejemplo, en cómo
la tasa de divorcios aumenta día a día porque los esposos cuando enfrentan
dificultades o cuando su pareja deja de llenar los requisitos establecidos,
simplemente dicen “se acabó”. Se “desenamoran” o, como dice la canción,
“se les gastó el amor de tanto usarlo”. Aquellos votos de “hasta que
la muerte nos separe” parece que no se referían a la muerte física de
uno de los dos sino a la muerte del amor de uno por el otro.
Pero, ¿cómo define Dios el “amor”? ¿qué piensa El sobre el “amor”?
1 Juan 4:8:
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
Cuando Dios dice que El es amor, no nos está diciendo que en nuestra
forma limitada de amor humano lo podemos encontrar a El. Lo que 1 Juan
4:8 realmente significa es que es Dios quien define el amor. El amor
forma parte de la esencia, de la propia naturaleza de Dios. Así como
no hay palabras para definir a Dios tampoco hay palabras para definir
el amor, el amor verdadero, el amor de Dios, el amor “ágape”. Dios y
el amor son uno, son inseparables. No se trata de que Dios tiene amor
sino de que El ES amor. En el principio Dios estaba completamente solo
y anhelaba tener alguien a quien amar. Por eso, El decidió crear todas
las cosas, lo cual incluía al hombre, con la intención de que esos hombres
a su vez lo amaran a El y se amaran unos a otros. Fue Dios, pues, quien
originó el amor.
Quiere decir entonces que para conocer el amor verdadero, amor ágape,
es necesario conocer al que es amor, a quien lo originó. Es imposible
amar verdaderamente si no conozco al Dios verdadero. Conociendo a Dios,
conozco lo que es el amor. ¿Y cómo conocemos a Dios? Igual como se conoce
a una persona: estableciendo una relación personal con ella. En el caso
de Dios esa relación comienza cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro
señor y salvador. Sin embargo, ése es sólo el inicio de la relación,
el primer contacto. Luego, es necesario profundizar la relación . ¿No
es así con la gente? Hay que pasar tiempo con ellas, prestando atención
a lo que dicen para saber cómo piensan. Igualmente, a Dios llegamos
a conocerlo prestándole atención a Su Palabra. Quien no conoce la Palabra
no puede estar seguro de lo que es amor.
Juan 3:16:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Según este versículo, una de las características del amor de Dios es
el dar. Sin embargo, lo que Dios dio no fue un simple presente envuelto
en papel de regalo, sino que Dios sacrificó a Su único hijo para que
cualquiera que crea en él no pase la eternidad separado de El (de Dios).
Lo que Dios dio no fue porque le sobraba, porque ya no le servía o porque
no le gustaba. ¡Por el contrario! Dios dio lo mejor, lo único que tenía.
Nuestra salvación le costó mucho a Dios. Así de inmenso es su amor por
nosotros. El amor siempre tiene un propósito: ver a la otra persona
bendecida. Dios no estuvo bendecido hasta vernos libres del pecado.
Si yo amo, estaré feliz sólo si la otra persona lo está. Eso requiere
de un esfuerzo; me va a costar algo. El amor que no cuesta nada no es
amor.
1 Juan 4:10:
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino
en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por
nuestros pecados.
Aquí podemos ver que el amor verdadero toma la iniciativa, no espera
ser amado primero; eso sería “dejarse amar”. Dios tomó la iniciativa:
podemos amarLo a El porque El nos amó primero, desde antes de la fundación
del mundo. Dios quería ser amado y amó primero: dio, sacrificó. El amor
debe manifestarse en el mundo de los sentidos porque el amor no consiste
en palabras sino en hechos. Debe hacerse visible. Dios amó y manifestó
ese amor en algo concreto: enviando a Su hijo como pago por nuestros
pecados. Todo lo que tenemos (vida, salud, alimento) es producto del
amor de Dios. Si Dios es así, ¿cómo nos amamos nosotros? Si quiero ser
amado, deberé primero amar. Es el principio de dar y recibir. Eso fue
lo que hizo Dios: dio razones para ser amado. Dios “se hizo amar”, lo
cual es muy diferente a “dejarse amar”. El amor no es dame; es toma.
No pide; da. Como dice Proverbios 27:5: “Mejor es reprensión manifiesta
que amor oculto”. Porque, ¿qué beneficio hay en que me amen y yo no
lo sepa? Es preferible que me reprendan ya que así por lo menos recibo
la corrección. El amor vive más de lo que recibe que de lo que da.
Otro gran versículo sobre el amor de Dios está en Romanos 5.
Romanos 5:6-8:
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los
impíos.
Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser
que alguno osara morir por el bueno.
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros.
Esto nos muestra cómo Dios no le puso condición a Su amor por nosotros.
El no dijo: “tan pronto como tú limpies tu conducta, yo te amaré”, ni
tampoco “Yo sacrificaré a Mi hijo si tú prometes amarme”. Aquí encontramos
justamente lo opuesto: Dios decidió enviar a Su hijo a morir por nosotros
cuando aún éramos pecadores, indignos de ser amados. No tuvimos primero
que limpiarnos ni prometerle algo a Dios para que pudiésemos experimentar
Su amor. El decidió hacer todo y darlo todo cuando menos lo merecíamos,
antes de que nosotros ni siquiera nos diésemos cuenta de que necesitábamos
Su amor. No había nada que amar cuando Dios tomó esa decisión. Aún hoy,
el peor de los hombres tiene disponible el amor de Dios porque El no
nos ama “debido a” sino “a pesar de”. Sin embargo, ¿en cuántas personas
se hace nulo el amor de Dios? Y eso sucede sólo porque ellos no lo han
aceptado. Aun así, de todas maneras Dios amó.
Podemos decir entonces que el amor de Dios es muy diferente al amor
humano: no depende de sentimientos o emociones, no es por merecerlo,
requiere de un esfuerzo. Es amor en la mente renovada en manifestación.
Veamos ahora lo qué “Andar” significa: 1) Ir de un lado a otro dando
pasos y 2) Obrar, proceder. Ambas definiciones comunican muy bien lo
que Dios espera de nosotros pues el andar involucra varios aspectos.
En primer lugar, “andar” requiere de una capacitación previa. Es así
en lo físico y también en lo espiritual. Nosotros caminamos sobre dos
extremidades porque hemos sido capacitados para ello. En esto del amor,
Dios nos capacita cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro señor y
salvador. En ese momento ocurre lo que dice Romanos 5:5.
Romanos 5:5:
Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado
en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Para el hombre natural es imposible amar con el amor de Dios. Sería
como pretender que una computadora lea un disco compacto sin que tenga
la unidad lectora instalada. Sin embargo, los que somos hijos de Dios
ya fuimos equipados para operar a ese nivel. Ahora bien, “andar” no
es algo automático. Andar es un proceso y como tal requiere de un desarrollo.
Ese desarrollo va a depender de dos elementos claves: nutrición y ejercitación.
Volviendo al andar físico, vemos que un niño no nace caminando; él nace
capacitado para caminar pero sólo si recibe una nutrición y una ejercitación
apropiadas logrará desarrollar esa capacidad. De la misma manera, para
“andar en amor” no es suficiente haber renacido del espíritu de Dios.
Eso nos da el potencial. Pero ese amor no se manifestará a menos que
alimentemos nuestra mente con la Palabra de Dios y la guardemos en nuestros
corazones al punto de que la pongamos en práctica diariamente.
El segundo aspecto del andar es la nutrición.
Jeremías 15:16:
Fueron halladas tus palabras, y yo las comí;…
“Comer” significa “masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo
al estómago”. Masticar y desmenuzar. No es tragar entero. Cuando comemos,
si tragamos entero, sin masticar bien, nuestro organismo no será capaz
de absorber debidamente los nutrientes de los alimentos ingeridos. Lo
mismo ocurre cuando estudiamos la Palabra de Dios. Es necesario “desmenuzar”
lo que leemos si en verdad queremos nutrir nuestras mentes.
1 Corintios 13:4-7:
Versículo 4:
el amor es sufrido …
- resistente, aguantador, tolerante
- perdura (continúa firme, sigue sin rendirse) por mucho tiempo
- paciente (soporta sin alterarse), sabe esperar, resiste las adversidades
es benigno …
- afable, benévolo, suave, apacible
- no causa daño
- activamente beneficioso, no se queda en no hacer daño sino que va
más allá, hace cosas para beneficiar al ser amado
no tiene envidia …
- no siente tristeza o pena por el bien ajeno
- no hierve de celos por lo que otros sean o posean
no es jactancioso …
- no se alaba a sí mismo en forma desordenada y presuntuosa por lo que
es, sabe o tiene
no se envanece …
- no se muestra altivo o altanero
- no tiene un elevado concepto de sí mismo con menosprecio de los demás
Versículo 5:
no hace nada indebido …
- no es rudo, descortés o mal educado
- no actúa inapropiadamente porque se para firme en la Verdad, inclusive
si ello significa no permitir que el error pase sin confrontarlo (quien
ama corrige pues no quiere que su amado reciba ningún daño)
no busca lo suyo …
- no se concentra sólo en sus propios asuntos sino que se ocupa de los
deseos y necesidades del ser amado y está dispuesto a alterar sus propios
planes para beneficiar a la otra persona
- empatiza: se pone en lugar del otro y hace con él como le gustaría
que hicieran con sí mismo
La empatía es una clave para comunicar la Palabra de Dios. Tomemos por
ejemplo una estación de radio, puede transmitir todo el día pero sólo
la oirán quienes la sintonicen. Asimismo, es necesario ponerse en la
misma frecuencia de la persona a quien vamos a ministrar la Palabra
pues de lo contrario estaremos hablando la Verdad pero sin dirigirla
a la necesidad en particular.
no se irrita …
- es paciente y benévolo con aquellos que actúan incorrectamente o con
quienes lo tratan mal (no hay mérito en amar sólo a quienes nos aman;
eso es “dejarse amar”)
no guarda rencor …
- no lleva cuenta del daño que le hayan hecho; no presta atención al
agravio sufrido
- perdona y olvida
Versículo 6:
No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad …
- no se regocija de la maldad sino cuando el bien y la verdad prevalecen
en las vidas de aquellos a quienes ama
Versículo 7:
todo lo sufre …
- no se intimida, desanima o desalienta por nada
- cobra ánimo ante cualquier cosa que venga
todo lo cree …
- está siempre dispuesto a creer lo mejor de las otras personas
- elige ver sólo lo bueno, lo que es conforme a la Palabra de Dios,
en un individuo o situación
todo lo espera …
- sus esperanzas de que las cosas sean como Dios dice no se marchitan
bajo ninguna circunstancia
todo lo soporta …
- y resiste todo sin debilitarse
Finalmente, el tercer aspecto del andar es la ejercitación.
1 Timoteo 4:7:
… Ejércitate para la piedad; …
“Ejercitarse” significa “repetir muchos actos para adiestrarse en la
ejecución de una cosa.”
En toda ejercitación se hace necesario determinar primero por dónde
vamos a comenzar a ejercitarnos. Cuando uno emprende un entrenamiento
físico, lo primero que hace es evaluar la condición en que está para
decidir conjuntamente con el entrenador cuál será el programa de entrenamiento:
cuáles partes del cuerpo va a fortalecer primero. ¿Por qué? Si acometemos
todo de una vez corremos el riesgo de dispersarnos o de agotarnos demasiado
pronto. Eso mismo aplica para el andar espiritual. Es paso a paso; por
eso es un “andar (caminar)”. Por ejemplo, puede que yo en los músculos
de “no guarda rencor” y “no se irrita” esté muy bien, pero el “todo
lo cree” y el “no busca lo suyo” están francamente flácidos. Cada persona
es un caso particular. Usted decide conjuntamente con Dios cuál será
su programa. Una vez que defino lo que voy a trabajar, deberé resistir
la presión que será aplicada sobre esos músculos. La resistencia que
yo oponga a la presión ejercida será lo que produzca la fortaleza deseada.
La presión en este andar en amor vendrá dada por la tentación a actuar
de manera egoísta. El egoísmo es una forma de pensar que motiva a ocuparse
siempre del bienestar propio sin considerar el bienestar o los intereses
de los demás. La resistencia la ejerceré por medio de controlar mis
emociones. ¿Cómo? Cambiando mis pensamientos y decidiendo actuar como
dice Dios que actúa el amor. Es así: presión < resistencia = fortaleza.
A medida que yo resista más veces esa presión, mis músculos espirituales
se irán fortaleciendo más y más y me iré moviendo a mayores niveles
del andar en amor.
Durante esta etapa de la ejercitación es necesario vigilar que el nivel
de nutrición sea el adecuado. Debe haber un equilibrio entre la nutrición
y la ejercitación porque si me nutro mucho y me ejercito poco, sólo
conseguiré engordar y me pondré más pesado, y si hay mucha ejercitación
y poca nutrición ocurrirá un debilitamiento.
Durante todo el proceso, debemos tener en mente que Satanás tratará
por todos los medios de disuadirnos de que andemos en amor. El intentará
convencernos de que nos ocupemos de lo nuestro solamente. ¿Cómo lo hará?
Infundiéndonos miedo: miedo a no tener suficiente para nuestros gastos,
miedo a no tener tiempo para lograr las propias metas, miedo a no hacerlo
bien y pare usted de contar. Y es que la raíz de toda emoción negativa
es el miedo ¿Por qué hace Satanás eso?
2 Timoteo 1:7:
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor
y de dominio propio.
El adversario conoce el poder que acompaña al andar en amor. Cuando
un creyente decide (porque ya vimos que amar es una decisión, no un
sentimiento) usar el poder sobrenatural de Cristo en él para pensar,
decir y hacer como la Palabra dice con respecto a Dios y a su prójimo,
el poder de Dios se pondrá de manifiesto en su vida y ese creyente será
una amenaza para el reino de las tinieblas. Funciona así: el amor de
Dios activa (energiza) la creencia y la creencia desencadena (suelta,
libera) el poder de Dios en nosotros.
Nuestra primera responsabilidad es con Dios. A El no podemos abrazarlo
ni besarlo, pero Dios se revela a sí mismo en Su Palabra. Por tanto,
la única manera de mostrar que lo amamos es obedeciendo Su Palabra.
Luego, con la gente, actuamos como Dios dice lo cual les muestra a ellos
el gran amor de Dios. El amor es la marca distintiva del cristiano.
Por eso, Jesús le dijo a sus discípulos: “En esto conocerán todos que
sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan
13:35). Todos conocerían si ellos manifestaban el amor de Dios en sus
mentes renovadas.
Y para concluir, una reflexión de autor desconocido:
La oración sin amor ………… te hace introvertido
el servicio sin amor ………… te hace egoísta
el éxito sin amor ………… te hace arrogante
el trabajo sin amor ………… te hace esclavo
el sacrificio sin amor ………… se convierte en tortura
la inteligencia sin amor ………… te hace perverso
la justicia sin amor ………… te hace implacable
la empatía sin amor ………… te hace hipócrita
la riqueza sin amor ………… te hace avaro
la pobreza sin amor ………… te hace envidioso
la belleza sin amor ………… te hace ridículo
la autoridad sin amor ………… te hace tirano
la sencillez sin amor ………… te quita valor
la ley sin amor ………… te vuelve inhumano
la fe sin amor ………… te hace fanático
LA VIDA SIN AMOR ………… NO TIENE SENTIDO


Sed,
pues, imitadores de Dios
|
por:
antonio bonaccorso
Si,
como decía el tema del año 2005, los hombres nos tienen como servidores
de Cristo es porque hacemos una cosa: ser imitadores de Dios. En la
epístola a los efesios, la más grande revelación dada a la Iglesia,
Pablo nos exhorta a imitar a Dios,
Efesios 5:1
Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
Si vemos el versículo en detalle notaremos una
palabra que destaca entre dos comas que actúan como paréntesis: esa
palabra es pues.
Pues,
es una conjunción causal que denota causa, motivo o razón *(DRAE)
y que, como conjunción, une lo que precede con lo que sigue. Lo que
sigue a pues, es Sed imitadores de Dios, pero ¿Qué es lo anterior
a dicha conjunción? Veamos.
Si leemos desde Efesios 4:17, para no alejarnos mucho
del contexto inmediato, y llegamos hasta el verso 32,
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis
como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo
el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia
que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales,
después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia
para cometer con avidez toda clase de impureza. 20Mas vosotros
no habéis aprendido así a Cristo, 21si en verdad le habéis
oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está
en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos
del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos
del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad. 25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad
cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte
más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que
tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para
la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y
no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados
para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda
amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos
unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Vemos, entonces, toda una serie de amonestaciones cuya
guía nos va a llevar finalmente a pedirnos que seamos, pues,
(debido a lo que precede) imitadores de Dios. Es decir, allí, en los
versos que preceden a Ef. 5:1 vemos el como de ser imitadores
de Dios, como hijos amados. De manera que si cumplimos lo anterior seremos,
pues, imitadores de Dios.
Imitar
Imitar: Ejecutar una cosa a ejemplo o semejanza de otra;
Parecerse, asemejarse una cosa a otra. *(DRAE)
Imitar es hacer. Imitar es un verbo, y como tal implica
acción; imitar es ejecutar o hacer algo a semejanza de otra cosa que
hemos escogido como patrón a imitar.
Santiago 1:22
…sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros mismos.
Ser hacedores de La Palabra, no es sino ser imitadores
de Dios; o ser imitadores de Dios, no es sino hacer Su Palabra. Sencillo
¿verdad?
Las personas que se ganan la vida haciendo imitaciones,
los imitadores profesionales, para lograr hacer bien su trabajo,
primero estudian mucho y muy bien al personaje a imitar; luego tratan
de copiar su forma de hablar, de actuar y aun su apariencia física,
hasta lograr asemejarse en todo a dicho personaje.
Ahora bien, si lo que se trata es de imitar a Dios ¿Cómo
hacer para copiarle? Una foto de Él o un video reciente sería de mucha
ayuda, pero no creo que podamos confiar en conseguir algo muy fiel al
original, pero en el evangelio de Juan, cap. 1 verso 18 leemos:
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está
en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
No está disponible ver a Dios, sin embargo sí está disponible
conocerle por medio de la Palabra encarnada: Jesucristo, el hijo de
Dios.
Juan 14:8b:
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
Y en Juan 6:38:
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió.
Y en Lucas 5:1
Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret,
el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.
Ver y oír a Jesucristo era ver y oír a Dios, porque aquel
siempre hizo la voluntad de éste y siempre habló Su Palabra.
Por eso, y hablando de la unidad de propósitos de El
Padre y Su hijo, dice en Juan 10:30:
Yo y el Padre uno somos.
Ahora bien, nosotros como hijos de Dios, y embajadores
en lugar de Cristo, también compartimos el privilegio y el deber de
dar a conocer al Padre; pero para poder llegar a ser imitador del Padre
de las Luces el hombre antes debe convertirse en su hijo, y esto solo
puede lograrse a través del nuevo nacimiento. (Si aun no lo ha experimentado,
no pierda más tiempo y corra a Romanos 10:9)
Dios es espíritu, como dice Juan 4:24, y solo sus hijos
tenemos su imagen y su semejanza, espíritu santo; por ello, solo sus
hijos podemos ser imitadores de Él.
Por otra parte ¿no imitan los hijos a sus padres, a quienes
aman y admiran? Todo niño quiere ser como su papá; es un rasgo natural,
innato de todo hijo, el querer ser como su padre, querer copiarlo en
todo; cuánto no más nosotros que tenemos por Padre al Creador
de los cielos y de la tierra debemos procurar, con amor y admiración,
imitar a nuestro Padre Celestial.
Por cierto que un niño no imita al padre ajeno. De la
misma forma un cristiano no puede sino imitar a su propio Padre. Pero
para ello antes debe conocerle, debe estar convencido de quien lo engendró
y debe estar consciente de su linaje Real. Debe saberse y sentirse como
lo que es: Hijo del Rey y coheredero con Cristo, el Príncipe de Paz.
(Isaías 9:6)
Inspirado por Dios y convencido de lo anterior, el apóstol
Pablo escribe en 1ª. de Corintios 11:1:
Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
Cristo, con su vida y con su palabra nos ha dado el ejemplo
de cómo imitar a Dios. Si le imitamos a él, a Pablo, y a todos
los que hablan y viven La Palabra, seremos imitadores de Dios.
Haciendo un paréntesis, a veces hemos oído la expresión
“yo no sigo a hombres”; quien tal cosa dice ¿se ha detenido a pensar
que Cristo es un hombre? Tanto como si seguimos a Cristo, como si seguimos
a cualquier hombre que siga a Cristo, estaremos siguiendo a Dios.
Hablando de si mismo dice Pablo en 1ª. Corintios 4:14-16:
No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros
como a hijos míos amados. 15Porque aunque tengáis diez mil
ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os
engendré por medio del evangelio. 16Por tanto,
[como padre, adquirí el derecho y] os ruego
que me imitéis.
Pablo los (y nos) engendró por medio del evangelio
y, como padre que da el mejor ejemplo, desea ser imitado por
aquellos a quienes engendró.
Y es que un buen padre trabaja y se esfuerza en ser ejemplo
para sus hijos y anhela (y ruega, como Pablo) ser imitado
por ellos.
Y es que imitar y dar ejemplo son dos caras de una misma
moneda: aquel que da el ejemplo quiere ser imitado; y aquel que ve el
buen ejemplo desea imitar lo que ve. Por ello tanto uno como el otro
deben procurar con mucha diligencia dar lo mejor desde su lado.
Veamos algunas escrituras sobre imitar y ser ejemplo.
Juan 13:15
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho,
vosotros también hagáis.[me imitéis]
Cristo enseñó como debe enseñarse: dando el ejemplo;
y condenó la hipocresía de los fariseos cuando les dijo en
Marcos 23:1:
En la cátedra de Moisés
se sientan los escribas y los fariseos. 3Así que, todo lo
que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme
a sus obras, porque dicen, y no hacen.
Y Pablo no tiene complejos y habla con la autoridad que
le da el hecho de vivir la verdad en:
Filipenses 3:17
Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así
se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.
2 Tesalonicenses 3:7
Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos;
pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros.
2 Tesalonicenses 3:9
no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros
mismos un ejemplo para que nos imitaseis.
1 Tes 1:6 y 7:
Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del
Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo
del Espíritu Santo, 7de tal manera que habéis sido ejemplo
a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.
Como dijimos, repetimos: Imitar y dar ejemplo son dos
aspectos de un mismo asunto. En el caso de pastores y pastoreados, coordinadores
y coordinados: Los pastores deben esforzarse en ser el mejor ejemplo
como seguidores y siervos de Cristo. Por su parte, los coordinados,
deben esforzarse en imitar el andar, y el hablar, de quienes los coordinan.
(…daros nosotros mismos un ejemplo
para que nos imitaseis.)
El Dr. Wierwille nos enseñó que “debemos ser condicionados
por La Palabra y no por las circunstancias”. Esta premisa es vital
en el logro de ser imitadores de Dios, pues muchas veces las circunstancias
nos darán “razones” para no someternos a ser imitadores de Dios. Una
“buena” razón es cuando somos ofendidos o agredidos por algún hermano,
lo cual nos “justifica” para devolver mal por mal. Pero ¿acaso Dios
es así? ¿Acaso Jesucristo encontró razones válidas para no actuar como
Dios lo hubiera hecho?
1ª. de Pedro 2:19
Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la
conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.
20Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis?
Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es
aprobado delante de Dios. 21Pues para esto fuisteis llamados;
Fuimos llamados para responder ante las circunstancias
adversas como Cristo lo haría,
porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos
ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22el cual no hizo pecado,
ni se halló engaño en su boca; 23quien cuando le maldecían,
no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba
la causa al que juzga justamente.
Cristo tuvo muchas ocasiones y excusas para responder
de acuerdo a lo que recibía, (y vaya que recibió cosas malas) pero,
siendo hijo de Dios respondió de la única forma que podía hacerlo: imitando
a su Padre como hijo amado.
De igual forma nosotros hemos de responder ante las circunstancias,
pues si respondemos como si no tuviéramos a Dios como Padre y a Cristo
como ejemplo, entonces ¿para qué renacimos? Y más aun ¿para qué murió
Cristo en lugar nuestro? Por el contrario nuestra vieja naturaleza fue
crucificada con Cristo
Romanos 6:8
Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos
con él.
Y no solo con él, sino para él; y no ya para ser siervos
de nuestra vieja manera de vivir de la cual hemos de despojarnos, sino
de aquel a quien hicimos Señor de nuestras vidas: de Cristo-Jesús.
Así que nada en que mi hermano me ofenda me autoriza
a responderle de la misma manera, pues eso no me haría imitador de Cristo
y de Dios.
En cuanto a los coordinadores y coordinados, pastores
y grey, Pedro nos dice en
1ª. de Pedro 5:3:
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando
de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta,
sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío sobre los
que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.
La coordinación no es por fuerza, ni la enseñanza es
bajo amenaza o coacción, sino que en la posición de coordinadores hemos
de enseñar con el ejemplo, con la Palabra vivida, día a día, circunstancia
a circunstancia.
Hebreos 13:7: Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron
la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta,
e imitad su fe.
Como pastores, seremos ejemplo con nuestra conducta.
Como grey, imitaremos el andar de nuestros coordinadores.
Como Iglesia, cuidaremos de que coordinadores y coordinados
hagan lo debido.
No hay ninguna duda de que el deseo del corazón de todos,
y de cada uno, en la iglesia es seguir y obedecer el mandato divino
de imitar a Dios y a la vez de ser ejemplo digno de imitar. Eso no es
lo que se discute; pero si podemos discutir, y mucho, sobre nuestra
determinación a hacer lo que debemos, a cumplir con nuestro deber, a
hacer lo que estamos obligados a hacer.
Porque todos admiramos el ejemplo de la gente que sacrifica
su bienestar y su comodidad por seguir el llamado de Dios, pero ¿Cuántos
estamos también dispuestos a obedecer ese mismo llamado que como hijos
de Dios tenemos? ¿Qué nos impide seguir el mandato de Dios y el deseo
sincero de nuestros corazones? Tal vez una sola cosa, resumida en una
mala palabra: pereza.
Hebreos 6:10-12:
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y
el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido
a los santos y sirviéndoles aún. 11Pero deseamos que cada
uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena
certeza de la esperanza, 12a fin de que no os hagáis perezosos,
sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las
promesas.
no…perezosos, sino imitadores. (sino: conjunción adversativa
con que se contrapone a un concepto negativo otro afirmativo. *DRAE)
es decir si
no somos imitadores somos perezosos; y si sucumbimos a la pereza, una
y otra vez, nunca seremos imitadores de Dios; y no son los perezosos
sino los imitadores de Dios aquellos a quienes el Padre alaba.
Así que no nos limitemos a admirar a los que lo hacen,
sino preguntémonos como deshacernos de esa pereza que nos impide ser
imitadores de Dios. Y encontraremos que la respuesta a esa pregunta
está implícita en ella misma: se deja la pereza haciendo lo que Dios
haría: Imitando a Dios en cada ocasión. No hay otra forma.
3ª. de Juan 11:
Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace
lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.
No hay un tercer camino, solo dos: imitar lo malo o lo
bueno. Imitamos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, o imitamos
al padre de mentira que nos engaña al decirnos que no somos capaces
de hacer la Palabra de Dios.
Imitadores somos. De quien lo somos lo determina nuestro
andar.
2ª. de Timoteo 2:13 dice:
Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede
negarse a sí mismo.
Hay algo que el Todopoderoso no puede hacer: Él no se
puede negar a si mismo.
Él es luz, no puede ser tinieblas, Él es bueno, no hay
maldad en Él. Si vamos a ser imitadores de Dios, pues entonces,
no nos neguemos a nosotros mismos. No neguemos su espíritu en nosotros,
no neguemos el poder de nuestra naturaleza divina, no neguemos nuestro
linaje.
…porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
(1ª. de Pedro 1:16)
Seamos, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
*(DRAE)Diccionario de la Real Academia Española


La oración Creyente
|
por:
antonio bonaccorso
La
Palabra de Dios revelada a los hombres, la Biblia, nos amonesta en cuanto
a la importancia de la oración del creyente.
Jesucristo en el evangelio de Mateo exhorta a orar al Padre por
las cosas que son necesarias:
Mateo 7:8 y 9
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y
al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo
le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado,
le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos,
sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre
que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Es así como Dios nos garantiza en su Palabra que nuestras oraciones
siempre serán respondidas, pues, el corazón de nuestro Padre que está
en los cielos es darnos buenas cosas, siempre.
Sin embargo, sucede que a veces pareciera que esto no funciona; y es
que para que funcione debemos entender que además de orar, hay requisitos
que no podemos descuidar: uno de ellos es que la oración ha de ser
oración creyente, pues como dice Jesucristo en Mateo 21:22
…todo lo que pidiereis en oración, creyendo,
lo recibiréis.
He allí, pues, el primer requisito: creencia.
Pero, hagamos una pausa y meditemos un poco sobre lo que significa creencia.
Si Ud. me dice que me espera a cenar, yo puedo creer o no creer lo que
Ud. me ha dicho. Es decir, puedo darle crédito a sus palabras o no hacerlo.
Aunque esto parezca simple, no lo es; y queremos llamar la atención
en que para que haya creencia antes debe haber una propuesta o una promesa
o una declaración que debe ser creída.
Esto exactamente es lo que aplica con Dios: a Él hay que creerle lo
que Él ha declarado; lo que Su Altísimo nos ha prometido. Y es que a
veces sucede que decimos que le estamos creyendo a Dios por algo, cuando
Dios no ha hablado, y quien sí lo ha hecho es nuestro deseo de recibir,
o, más aun, nuestra codicia. Quizá con un ejemplo nos hagamos entender:
Supongamos que nos gusta algo, un auto determinado por ejemplo, y comenzamos
a “creerle a Dios” por obtener ese vehículo. Ahora bien, según lo que
hemos visto, para creerle a Dios por algo, antes Dios debe haber hablado,
debe haberlo prometido, y la pregunta es ¿En algún momento o en alguna
parte me prometió Dios ese carro en particular? ¿No habrá sucedido que
mi anhelo me indujo a pensar que mi puro deseo ya comprometía a Dios
a darme específicamente ese algo objeto de mi anhelo?
Insistimos, creerle a alguien implica que previamente alguien haya hecho
una declaración, y entonces le creo a fin de recibir lo prometido; pero
deben cumplirse las dos condiciones: primero la promesa y luego la confianza
en esa promesa.
Tenemos un buen ejemplo de esto en la epístola a los Romanos:
Romanos 4:20 y 21:
Tampoco dudó
[Abraham], por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció
en fe, dando gloria a Dios, 21plenamente convencido de que
era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.
Para que Abraham pudiera creer, y posteriormente recibir, antes debió
recibir la promesa, y entonces creer, y así fue exactamente como ocurrió.
Con toda seguridad Abraham deseó durante muchos años a ese niño, pero
para él no estuvo disponible sino hasta que Dios se lo prometió.
Si recordamos los cinco requisitos para recibir algo de Dios: el primero,
es saber qué está disponible y esto sólo lo sabemos cuando conocemos
lo que Dios ha prometido en su Palabra. Entonces podemos dar; el segundo
paso: creer, o más bien creerle a Dios lo que Él ha prometido o hecho
disponible por medio de su promesa escrita en su Palabra. Así funciona,
porque así lo estableció Dios.
De manera que, podríamos creer y orar hasta reventarnos por aquellas
cosas que no están disponibles y jamás las recibiríamos. Ud. sabe que
esa es la ley.
En la primera de Juan, también podemos leerlo muy claramente.
1ª. de Juan 5:14 y 15
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa
conforme a su voluntad,
[lo que Él dice en su Palabra] él nos oye. 15Y si sabemos
que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las
peticiones que le hayamos hecho.
“Pedir alguna cosa conforme a su voluntad” según dice la escritura,
es creerle a Dios por lo que Él ya ha hecho disponible.
En Santiago 1, Dios nos re-confirma que orar con creencia por
lo que Él ha prometido, es requerido para poder recibir:
Santiago 1:6
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a
la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte
a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa
alguna del Señor. 8El hombre de doble ánimo es inconstante
en todos sus caminos.
Y en Santiago 5:16b
La oración eficaz del justo puede mucho.
Oración eficaz es aquella que se eleva siguiendo los estándares establecidos
por el Padre de las luces en su maravillosa Palabra de Verdad.
Establecida la base, comencemos ahora a edificar en la oración creyente.
A
veces escuchamos oraciones como la que sigue:
“Padre, te doy gracias porque protejas mi vida y me llenes
de tus bendiciones…”
Según la gramática, esta oración está expresada en un modo subjuntivo.
De acuerdo al Diccionario de la Real Academia, El modo subjuntivo es
aquel “que expresa la acción del verbo con significación de duda,
posibilidad o deseo, y se llama subjuntivo porque dicho modo se
usa en oraciones subordinadas. (Oración que depende de otra)
Por
otra parte, una oración gramatical en modo indicativo es aquella
en la que no se implica la duda, posibilidad o deseo sino en la que
se da como real la acción del verbo (Modo indicativo: El que enuncia
la acción del verbo como real. D.R.A.E.)
Si
empleamos como ejemplo la misma oración a Dios, ésta debería construirse
en modo indicativo de la siguiente manera:
“Padre, te doy gracias porque proteges mi vida y me llenas
de tus bendiciones…”
Ese
es el modo indicativo en donde se da como un hecho la voluntad
buena de Dios y no implica ni duda, ni posibilidad, ni deseo, sino más
bien, pleno convencimiento.
De
esta manera podemos y debemos orar: plenamente convencidos de que la
voluntad de Dios para nosotros no es una posibilidad, sino un hecho
sólido, firme y contundente.


El tesoro escondido
|
por:
antonio bonaccorso
En
el evangelio de Mateo encontramos un símil que nuestro Señor Jesucristo
utiliza para enseñarnos como es el Reino de los Cielos. (El Reino de
los Cielos fue aquel que Jesucristo vino a anunciar y del cual él mismo
era el Rey). Nos dice nuestro Señor en Mateo 13:44 "...el reino
de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual
un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende
todo lo que tiene, y compra aquel campo."
En
los tiempos cuando esto se escribió no existían los bancos tal como
los conocemos ahora y la gente escondía su dinero en sitios diversos;
asimismo cuando debía ausentarse por un tiempo indefinido, como para
ir a otro país o para marchar a la guerra, escondía sus objetos de valor
enterrándolos en algún sitio, en donde, eventualmente, al regresar de
su jornada, los esperaba recuperar. Sucedía, no pocas veces, que la
persona se ausentaba por mucho tiempo, o que simplemente no volvía a
su lugar de origen y aquel tesoro se perdía, y esto sucedía a menos
que alguien lo encontrara, y muchas veces no por casualidad, sino que,
conocida la costumbre, algunos se dedicaban a buscar esos tesoros. Si
tenían éxito en su búsqueda se apropiaban de él, luego de, como dice
el versículo, comprar aquellas tierras para que así, legalmente todo
lo que hubiera en ella, les perteneciera.
En
el caso que nos ocupa, el tesoro encontrado fue tan magnifico que quién
lo halló no dudó en vender todo lo que tenía para poder adquirir un
tesoro muchas veces más grande que lo que tendría que pagar para conseguirlo.
Cuando
tenemos algo que apreciamos mucho y que consideramos como un tesoro,
dedicamos tiempo, esfuerzo, dinero y mucho interés para que aquello
no se pierda. Igualmente cuando deseamos algo que consideramos precioso,
pagamos lo que nos pidan, pues lo que nos importa es ser dueños de aquello.
Un tesoro se cuida, se vigila, no se abandona, no se descuida, se piensa
mucho en él y se guarda. Y esta ultima palabra, guardar, nos resulta
familiar pues la hemos visto una y otra vez en nuestras Biblias. Recordemos
un ejemplo y consideremos algunos aspectos importantes en cuanto a esta
palabra.
1a.
de Juan 5:3 dice
"...este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos".
Juan
nos dice que es amar a Dios: Amar a Dios no es sino guardar sus
mandamientos. Muchas veces nos parece que guardar y hacer, son palabras
sinónimas y si bien es cierto que son palabras que tienen mucha relación
entre sí, como veremos, no son sinónimas. Leamos un solo versículo en
donde esas dos palabras se usan: Josué 1:8 "Nunca se apartará de
tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en
él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está
escrito." Si Dios hubiera querido usar la misma palabra habría
dicho para que hagas y hagas o para que guardes y guardes.
Veamos otro ejemplo: Deuteronomio 7:12 "y por haber oído estos
decretos, y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová
tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres".
Por supuesto que hay mucha relación entre guardar y hacer, pero Dios
nos manda a guardar y no solo a hacer, pues solo podemos hacer de corazón,
si antes guardamos. Guardar es, como veíamos, conservar, proteger, cuidar,
y en el caso de las cosas que no se pueden palpar, como lo que sentimos,
guardar es pensar mucho en lo que consideramos un tesoro, recordar y
meditar mucho en aquello que consideramos valioso. Si Ud. se ha enamorado
alguna vez estoy seguro de que jamás pensó en la persona amada, ¿Cierto?,
¡Falso! No hacia mas que pensar en esa persona. Igual cuando estamos
planeando o trabajando en un nuevo proyecto que consideramos de gran
trascendencia, y que nos entusiasma, pensamos mucho en él, y le dedicamos
muchas horas de meditación; mientras algo mas nos interesa, mas pensamos
en ello. ¿No es así?
Veamos otro ejemplo aun más concluyente y definitivo en cuanto al guardar,
al cumplir y al amar.
Salmos 119:11
En
mi corazón he guardado
[meditado, pensado] tus dichos, [tu palabra, tu voluntad, lo
que tu quieres de mí] para no pecar contra ti.
Cuando se piensa, o se medita, mucho en algo, esto pasa de la parte
superficial de nuestro intelecto, a la parte mas profunda de nuestro
ser, a la más íntima: el corazón. Vemos como este versículo, escrito
siglos antes que el versículo que vimos en primera de Juan 5:3, está
en perfecta armonía con este último. (Es hermoso ver como toda la escritura
encaja como anillo al dedo, ¿no es así?)
Veamos otro versículo esta vez en el evangelio de Juan capítulo14 y
versículo 21,
El
que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama.
¿Por qué no dice además que los pone por obra? Porque, finalmente, lo
que uno termina por hacer es aquello que tiene en el corazón; la gente
vive por lo que cree; no por lo que dice que cree, sino por las cosas
que guarda en lo mas intimo de su corazón, que son las que realmente
cree y las que al final hará, porque la ley es que se hace, o por lo
menos se desea ardientemente hacer, lo que se tiene en el corazón. No
es solo hacer, sino creer y amar lo que se está haciendo, porque a fin
de cuentas, el mas sofisticado robot podría hacer lo que Dios dice.
Pero eso no sería amar a Dios pues sería algo hecho mecánicamente, sin
tenerlo en el corazón y sin poner en ello el corazón.
A
estas alturas ya pareciera que Dios nos pide que guardemos su Palabra
como se guarda un tesoro muy precioso, y así es. Pero si vamos a dedicar
nuestra vida a guardar, para entonces vivir de acuerdo a Su Palabra,
entonces es mejor que nos aseguremos que esa Palabra en verdad sea un
tesoro. Quizá para nosotros no lo sea o tal vez no estemos completamente
seguros de ello, pero veamos que dice Dios de su propia Palabra,
Salmos 138:2
Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
El
salmista dice que Dios engrandeció, magnificó, su Palabra por encima
de todas las cosas, junto con su nombre, es decir junto con El mismo.
¿Que quiere decir esto? que si algo nos parece grandioso y magnifico,
(el universo, por ejemplo, nadie negaría que el universo lo es, hay
que ser muy tonto para negarlo), Dios es aun mas grande y magnifico
que el universo, y que Su Palabra es igual de grande que Él. O dicho
de otra forma La Palabra es tan grande como Dios es grande. La ultima
vez que tuvimos una Biblia en las manos, ¿pensamos en ello? ¿pensamos
en que entre nuestros dedos estaba la mas grande de las creaciones,
solamente comparable a Dios Omnipotente, Eterno y Todopoderoso? Para
Dios Su Palabra en un tesoro tan grande que El la guarda y la cumple
al pié de la letra, y ni aun una jota ni una tilde ha dejado
de cumplirse. Y Jesucristo, ¿que hay de él? Bueno, Jesucristo la guardó
y la cumplió de tal modo que se le llamó la Palabra hecha carne, es
decir la Biblia que se podía ver, la voluntad de Dios manifiesta y vivida
de tal forma que podía ser percibida por los cinco sentidos: Jesucristo
la Palabra, el Logos, el Verbo encarnado.
Pero
volvamos a nuestro amigo que encontró el tesoro, ¿que hizo? Lo primero,
luego de hallarlo, fue esconderlo, hubiera sido muy tonto dar gritos
y hacer publico su hallazgo antes de hacerlo suyo legalmente, pues sus
adversarios se lo habrían quitado. Esto nos debería recordar a la parábola
del sembrador cuando la semilla cayó junto al camino y las aves la comieron
(Satanás, nuestro adversario, viene enseguida y quita la Palabra que
se sembró; él es el ladrón que viene para hurtar). Nuestro amigo esconde
el tesoro y gozoso va y vende todo lo que tiene para poder comprar
aquel campo. ¡Por supuesto! es cuestión de saber sumar y restar: si
lo que tenía lo pudo vender en una cierta cantidad y con ello pudo comprar
algo miles de veces mas valioso, entonces debía estar gozoso pues salió
ganando en esa operación comercial.
Veamos otro ejemplo de alguien que encontró otro tesoro.
Salmos 119:162
Me
regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.
Me
alegro cuando descubro tu Palabra como el que halla mucho botín. Si
la Palabra no es un tesoro entonces este hombre está engañado y perdió
su tiempo; y aquel otro perdió todo lo que vendió, pero si ambos tienen
razón, y Ud. y yo sabemos que la tienen, entonces quien está perdiendo
su vida es quien no haga lo mismo que ellos hicieron. Jesucristo dijo:
quien pierda su vida por causa mía la hallará (Mateo 16:25).
Sin embargo los hombres hoy pierden sus vidas por lo que el Señor Jesucristo
llama el engaño de las riquezas (Marcos 4 :19). Detengámonos un
poco aquí, ¿quien diría que las riquezas son un engaño? No el mundo
por cierto. Todo el mundo, salvo muy, muy raras excepciones, lo único
que quiere y para lo que vive es para hacerse rico, y le dicen que si
Ud. no anda detrás de lo mismo entonces Ud. es un tonto. Sin embargo
Jesucristo dice que ellos son los engañados; o ¿como llamaría Ud. al
que anda detrás de un engaño? Y es que este, como todo engaño efectivo
es sutil, y, para decirlo como es, este es el mas sutil, el mas efectivo
y mas antiguo de los engaños.
1a.
de Juan 2 :15-17 dice
No
améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al
mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el
mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria
de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa,
y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Si
las cosas que mas deseamos son del mundo, materiales, nos van a defraudar.
Pues, como dice el versículo, las cosas del mundo pasan, cambian, no
permanecen. Hoy nos entusiasman, y mañana nos aburren. Hoy nos parecen
necesarias, y aún imprescindibles, y mañana nos causan molestia. El
mundo pareciera estar diseñado para eso, para tenernos siempre detrás
de algo que nos atrae y nos motiva, pero luego de alcanzarlo ya no nos
parece tan bueno y a veces nos parece que no era tan buena idea haberlo
buscado.
Eclesiastés 6:7 y 9 dicen
Todo
el trabajo del hombre es para su boca
[cinco sentidos], y con todo su deseo no se sacia ...Mas vale vista
de ojos que deseo que pasa.
Luego que hemos deseado un bien material, al lograr tenerlo nos damos
cuenta que mejor hubiera sido solo verlo con los ojos y desearlo que
habernos esforzado por tenerlo, para luego entender que no era tan magnifico
como pensábamos.
Veamos el contraste con las cosas espirituales a través de Romanos 10 :11,
Pues
la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado
[defraudado en sus expectativas ].
El
mundo nos invita, trata de seducirnos con el brillo pasajero de algún
bien material que al final nos defraudará, sin embargo la escritura
dice [Dios garantiza] que todo aquel que creyere en Dios y en su unigénito
no será nunca defraudado. Por supuesto el Diablo nos hace creer que
lo opuesto de lo que dice la Palabra es lo correcto, pero esa es, precisamente,
su labor: hacer lucir lo bueno como malo y lo malo como bueno. No en
vano la Palabra lo llama el engañador.
Isaías 5 :20 dice
¡Hay
de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la
luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce,
y lo dulce por amargo!
Esta
es una excelente descripción de nuestro adversario, el engañador.
Entonces, concluimos que, nuestros tesoros, las cosas que mas anhelamos
y guardamos, no pueden ser las del mundo, pues esas son engañosas, vanas
y pasajeras.
2a.
de Corintios 4 :18 dice,
No
mirando nosotros las cosas que se ven
[las que perciben y desean los cinco sentidos], sino las que no se
ven [las espirituales]; pues las cosas que se ven son temporales,
pero las que no se ven son eternas.
Eso
sí es un verdadero tesoro, aquel que nunca pasará y que ni cambia con
el tiempo, ni se deteriora con el uso, ni desaparece: el que es eterno.
Entonces, sí vale la pena hacer lo que hizo aquel buscador de tesoro,
vender todo lo temporal para poder comprar lo eterno.
...Pero, un momento, ¿por qué vender lo temporal ? ¿por qué no
tener las dos cosas? Porque un tesoro se ama y, por lo tanto, se sirve
y Mateo 6 :24 dice
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará
al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.
En
este versículo vemos por un lado como se ama a lo que se sirve y se
sirve lo a que se ama, y por el otro que no se puede servir y amar a
dos señores.
...No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Si
Dios y el Diablo, son los dos señores antitéticos o antagónicos
¿por qué no dice no podéis servir a Dios y al Diablo? El Diablo,
siendo como es, el gran engañador, no se presenta abiertamente. Muy
pocos estarían dispuestos a servir, y mucho menos, a reconocer que sirven
al Diablo, pero muchos admitirían, de buen grado y justificándose, que
sí sirven a las riquezas.
¿Estamos diciendo acaso que las riquezas son del Diablo? No, pues grandes
hombres de Dios fueron hombres muy acaudalados, como Salomón, o Abraham,
o Job ; pero ellos no sirvieron sino al Dios verdadero. Ellos supieron
poner a Dios primero, ellos buscaron primeramente el reino de Dios
y su justicia y le sirvieron, y no sirvieron a las riquezas, pues
es imposible servir y amar a dos señores. Y el que sirve a uno no puede
sino aborrecer al otro.
El
dinero cuando no es esclavo es amo. Y los hijos de Dios fueron hechos
formados y creados para la gloria, el amor y el servicio del único Dios
verdadero, el Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo.
Si
la Palabra de Dios es verdad, y nosotros sabemos que es verdad, entonces
quien ama y sirve y vive para las riquezas, no puede amar, sino que
aborrece a Dios.
El
dios de este mundo no desea que amemos al Dios verdadero y no podemos
negar que en la riqueza, y el amor a ella, tiene su mas poderoso aliado
para apartar la mente y el corazón de los hombres del Dios Eterno y
Verdadero.
La
Biblia es definitiva al señalar que de el amor al dinero viene la tragedia
de los hombres.
1a.
de Timoteo 6 :10 dice
Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.
Es
posible que a alguien le parezca exagerado que todos los males se originen
en el amor al dinero, pero la Palabra dice que todos los males tienen
su raíz, su parte mas profunda y oculta en el amor y el servicio al
dinero.
Las
raíces de un árbol no se ven, pero son las responsables del sostén,
la alimentación y la vida misma de ese árbol. Es posible que superficialmente
no parezca que un mal ha sido originado por el amor a las riquezas,
pero si profundizamos en él, descubriremos que es así. A veces el amor
al dinero se disfraza con el amor a la fama, al prestigio, a los privilegios
de una posición de éxito mundano, pero es que acaso ¿no se usa el dinero
para obtener todo lo antes mencionado: fama, prestigio, posición? y
¿cuanto no hacen los hombres por lograr estas cosas ? Cosas escondidas,
no solo en el mundo seglar, pero también en el clérigo o eclesiástico.
Por
otro lado, decimos que amamos a Dios pero no siempre le servimos, y
si no servimos a Dios, entonces ¿a quién estamos sirviendo? Veamos una
prueba, ¿Haríamos por Dios los sacrificios, esfuerzos y trabajos que
regularmente hacemos por obtener dinero ? Cada quién respóndase
a si mismo. ¿Cuánto nos cuesta amar a Dios ?¿O es el amor a Dios
el único amor que no nos cuesta nada ? Porque los demás amores
que tenemos nos cuestan y a veces mucho. Por ejemplo: ¿Amamos a nuestro
hijos? Sin duda y ¿cuanto nos cuesta amarlos? ¿Cuánto no hacemos por
ellos ? ¿Amamos un deporte, una afición, una profesión, una carrera?
¿Cuánto nos cuesta ese amor ? ¿Ahora bien, cuanto nos cuesta amar
a Dios?
Juan
3 :16 dice que
De
tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo, para que todo aquel
que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.
Ni
siquiera el Dios Omnipotente escapa a esta ley: amar cuesta, y amar
es servir. Y ¿cuanto nos ha servido Dios a nosotros y cuanto le ha costado
el amor que nos tiene ? Medítelo un poco y verá que es así.
¿Es
para nosotros la Palabra el mas grande tesoro ? ¿Es para nuestros
corazones el amor a Dios el mas grande de los amores que nos lleva al
mas grande de los servicios y entrega? Cada quién respóndase a sí mismo
esa pregunta.
He
aquí algunos versículos que hablan del amor al dinero o codicia.
Proverbios 1 :19
...la codicia ... quita la vida de sus poseedores.
Proverbios 28 :20
El
que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.
Y
por ultimo, vemos como la verdadera riqueza es la que viene del Altísimo.
Proverbios 20 :21
La
bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella.
Busquemos el verdadero tesoro, vendamos los bienes vanos y compremos
la verdad
Proverbios 23 :23 dice,
Compra la verdad y no la vendas.
No
importa lo que te cueste, adquiere el campo de la verdad en donde está
oculto el Tesoro de la Palabra de Dios. Y no lo vendas, no importa lo
que el mundo te ofrezca a cambio, nunca, jamás lo vendas. Gasta lo vano
y lo pasajero para adquirir lo útil y lo eterno.
¿Puede haber un mejor negocio? ¿Puede haber un gozo mayor?


3a.
de Juan 2 |
por:
antonio bonaccorso
En
el segundo versículo de la tercera epístola de Juan leemos algo que
no es nuevo para nosotros :
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas
salud, así como prospera tu alma.
En
el versículo 1 podemos leer a quién dirige Juan la epístola :
El
anciano (Juan) a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.
Si
Ud., amado lector, no responde al nombre de Gayo, no se afane, y ponga,
en lugar de aquel nombre, el suyo.
Dios
nos ama de verdad y en la verdad, y dice en Su Palabra que, porque nos
ama, desea que seamos prosperados en ¿algunas ? no, en todas las
cosas. El Dr. Wierwille nos enseño que Dios nunca quiso que el cristiano
fuera abatido por la pobreza ni fracasado en algún aspecto de su vida,
ni que estuviese lleno de frustraciones, temores y ansiedades.
El
diccionario de la Real Academia de la lengua define prosperidad como
"Éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre. Curso favorable
de las cosas" Es entonces, prosperidad, lo opuesto de fracaso o
derrota. Nada mal, ¿no es así ? En griego la palabra para prosperar
es Eudoomai y deriva de otras dos palabras Eu : buen y Odos :
camino, de manera que prosperar es andar por el buen camino, el camino
de victoria, de triunfo, y de bienestar. El deseo ferviente del corazón
de Dios es que nos vaya bien en todas las cosas, que tengamos éxito,
que prosperemos. Y para prosperar hay tres cosas que se requieren y
que debemos hacer, y ellas son :
Primero, trabajar de corazón.
Trabajar sin flojera, usando bien nuestro tiempo, no desperdiciándolo,
esforzándonos sin permitir que la pereza nos robe el gozo del trabajo.
Siendo diligentes en nuestros trabajos.
El
mundo enseña y predica que el trabajo es un castigo de Dios y que Él
castigó a Adán con el trabajo y dividen incorrectamente aquello de que
...con el sudor de tu rostro comerás el pan. Bien, es cierto
que la Biblia lo dice, pero eso ocurre luego de la caída del hombre,
no antes. Pero veamos que dice antes de que eso ocurriera en Génesis
2 :15 cuando Dios puso a Adán en el huerto del Edén.
Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén para
que lo labrara y lo guardase.
Cuando Dios estableció todas las cosas maravillosas en el Edén, dio
a Adán, entre las muchas bendiciones, la de trabajar labrando y guardando
el huerto. Adán era, además del señor de la creación (Génesis 1 :28),
el labrador y el guardián de aquel hermoso jardín, cuya belleza y esplendor
no han podido ser repetidos.
Vemos, entonces, que el trabajo, no fue establecido como una maldición,
sino por el contrario, como una maravillosa bendición para el hombre.
Pero ¿hubo una consecuencia del pecado de Adán que afectó toda su vida,
incluido su trabajo productivo ? ¡Por supuesto que la hubo !
Y desde ese momento el trabajo de Adán ya no tuvo el mismo rendimiento
que antes de pecar, él tuvo que esforzarse aún mas en su diaria labor,
pues la maldición conque su pecado maldijo la tierra, bajó el rendimiento
de esta, produciéndole "espinos y cardos", pero esa no era
la primera voluntad de Dios, sino una consecuencia mas de la desobediencia
de Adán : la vida entera cambió para él. Ya la vida no fue la misma ;
pero nunca diríamos que la vida misma, por haber cambiado en su rendimiento
y en su calidad, era maldita. Igual el trabajo, que bajó en su rendimiento
en una forma impresionante, pero nunca representó, como se quiere hacer
ver, una maldición.
Dios
hizo, entonces, el trabajo como una bendición más de las muchas de que
disfrutó Adán en el paraíso original.
Entonces el trabajo, poder trabajar, es una bendición, un privilegio.
De
hecho para cualquier hombre de bien, el estar impedido físicamente para
trabajar, no es motivo de satisfacción sino de pena y frustración.
Por
eso cuando oigamos a un hombre sano quejándose del trabajo debemos recordarle
cuantas personas impedidas desearían poder tener ese privilegio y no
lo tienen.
Entonces ¿cual es el problema con el trabajo, y cual la condición que
impone ? La Biblia lo dice muy claro en 2a. de Timoteo 2: 6,
El
labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
Pero
el hombre quiere gozar de los frutos del trabajo aun antes de trabajar
y eso no está disponible. O, ¿le pagaría Ud. su quincena a un
trabajador suyo antes de cumplirla, o una vez que la ha trabajado? O
¿pagaría Ud. por el servicio telefónico antes de usarlo? Ya sé que hay
cosas que hay que pre-pagar pero en su mayoría la aplicación de esta
modalidad es debida a la astucia de muchos que tratan de eludir el pago
de un bien o de un servicio, pero lo normal es que demos nuestro esfuerzo,
que trabajemos primero y que se nos pague después.
El
mismo Dios, creador de los Cielos y de la Tierra, nos tuvo que amar
primero y dar a Su hijo antes, para que, por medio de este, los hombres
renaciéramos para poder ser, nosotros también, hijos suyos.
Así
que para prosperar debemos no solo tener un trabajo, sino trabajar duro,
de corazón. Tener una mina de oro no nos hace millonarios; trabajar
la mina nos hace millonarios, y mientras más la trabajemos más beneficio
nos dará.
Ud.
como dueño de una mina no va al mercado y le dice a un vendedor de verdura,
"Lléname una bolsa de comida, porque yo soy dueño de una mina",
pues el vendedor bien le podría decir, "Señor, realmente lo felicito
por tener su mina y podrá llevarse cuanto quiera cuando me traiga algo
del dinero que esa mina le produce, pero antes, nada."
Hay
que trabajar. En esto Dios es definitivo y categórico. Veamos 2a. de
Tesalonicenses 3 :10
Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos
esto : Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
¿Que
pasa si alguien no come ? Se muere de hambre. Entonces ¿Dios quiere
nuestra muerte ? No, Dios no quiere que muramos de hambre: Dios
quiere que trabajemos, y si alguno, pudiendo hacerlo, teniendo la fuerza
y la oportunidad para hacerlo, no lo hace, entonces que tampoco coma,
pues el que come sin trabajar, se está comiendo, el trabajo, que es
la vida, de otro. Y esto no es de cristianos: es de parásitos.
Y
es que solo hay dos formas de obtener dinero, una lícita: el trabajo;
la otra ilícita y de condenar: el robo.
En
Efesios 4 :28 leemos,
El
que hurtaba, no hurte mas, sino trabaje...[
no dice, ... no hurte mas, sino pida prestado, ni dice juegue a ver
si se gana el loto. Dice trabaje] haciendo con sus manos lo que es
bueno para que tenga que compartir con el que padece necesidad.
Y
esto de el que padece necesidad se refiere a la carencia de un creyente
fiel que, en un momento determinado, no tiene para cubrir sus necesidades,
y esto es algo que puede suceder, pero no en una forma crónica ni recurrente
sino en un momento de dificultad o de baja creencia del hermano.
Decíamos que solo hay una forma lícita de ganar dinero, periódica, libre
y lícitamente y esto es trabajar. Y ¿que hay del juego o las apuestas ?
Pues, son otra forma de robo, lícita para algunas sociedades, pero ilícita
para Dios porque en el juego de azar, podemos observar que : 1o.
La ganancia de uno esta basada en la pérdida de los demás. 2o. No hay
proporción entre la suma invertida y la suma "ganada" y 3o.
Que cada vez que Ud. da su dinero debe recibir a cambio algo concreto
y no una ilusión, que es lo que recibe todo el que juega, salvo algunas
contadas excepciones que confirman la regla.
La
otra cosa que es necesario hacer para prosperar, además de trabajar,
es compartir abundantemente.
El
diezmo no es un invento de esta Iglesia, el diezmo fue instituido por
Dios, desde Génesis, cuando se lo enseñó a Abram quien fue bendecido
por Melquisedec cuando venía de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes
que con él estaban...Y le dio Abram los diezmos de todo (Génesis 14 :
17 al 20)
Melquisedec le enseñó a Abram sobre el Mesías, y la Palabra nos enseña
en Gálatas 6 :6 que El que es enseñado en la Palabra, haga partícipe
de toda cosa buena al que lo instruye.
¿En
donde está Ud. siendo enseñado en la Palabra de Dios ? ¿En donde
ha aprendido Ud. a presentarse aprobado delante de Dios dividiendo correctamente
la Palabra de Dios? Pues allí debería estar diezmando y ofrendando,
compartiendo abundantemente con alegría de corazón porque Dios ama
al dador alegre.
Si
alguien nos quiere criticar porque enseñamos esto, dejémoslo que critique,
pues es a Dios a quien critican y no a nosotros, que cumplimos con lo
que está escrito. Y si de ser radicales y claros se trata, veamos con
qué denuedo y claridad escribe Pablo a los Corintios cuando les dice
en 1a. de Corintios 9 :11
Si
nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es
gran cosa si segáremos de vosotros lo material ? Si otros participan
de este derecho sobre vosotros, cuanto mas nosotros.
(¿Qué otros participan en este derecho sobre nosotros? He aquí
un ejemplo: El gobierno local o nacional decide aumentarnos los impuestos
o cobrarnos un nuevo peaje por una autopista que aun no existe, y no
nos pregunta antes, simplemente nos lo cobra y lo pagamos)
Malaquías dice que el hombre roba a Dios cuando retiene para sí los
diezmos y ofrendas que son de Él. Y ¿podremos robar a Dios y prosperar ?
¡Imposible !
El
tercer aspecto en nuestro andar prosperado, y no menos importante que
los dos anteriores, de trabajar de corazón y compartir abundantemente,
es vivir dentro de nuestros medios, es decir, no gastar lo que no tenemos,
ni comprar lo que no podemos pagar.
Alguien dijo que hay dos formas de ser ricos: una es teniendo mucho
dinero, la otra es teniendo pocas necesidades. O dicho de otra forma
la verdadera riqueza consiste no en tener mucho dinero, sino en tener
pocas o ninguna necesidad. Porque ¿de qué nos vale tener dinero y ser
unos necesitados ? ... Pero ¿se puede tener dinero y ser necesitados ?
Claro, pues aunque su capital sea de 100 millones si su necesidad es
de 120 millones ya está Ud. en deficit de 20 millones...es un necesitado.
¿No será mejor acaso no tener ninguna necesidad ? Medítelo y respóndase.
Ahora bien, el mundo tiene atajos cuando se trata de cumplir la Voluntad
de Dios. El mundo "generosamente" nos da la posibilidad de
tener algún bien aun sin tener el dinero para comprarlo, y esto a través
del llamado crédito, o al pago por cuotas, es decir al endeudamiento,
y la Biblia dice en Proverbios 22 :7b que
...el que toma prestado es siervo del que presta.
Y
es que en los tiempos bíblicos, si Ud. le debía dinero a alguien y no
podía pagarle entonces Ud. pasaba a ser esclavo de aquel hasta que le
pagara todo lo que le debía, y si la cantidad era muy grande, como para
ser pagada solo por Ud., entonces sus hijos también pasaban a servir
al prestamista hasta que se saldara la deuda. (De hecho, cuando éramos
esclavos del pecado Jesucristo pagó con su sangre por nuestra liberación)
Hoy
en día Ud. no se convierte en esclavo al adquirir un compromiso o un
crédito, pero por una deuda no solventada puede Ud. perder no solo el
bien que no pudo pagar sino aun aquellos bienes que ya le pertenecen,
como sus muebles y aun su propia casa. (Por otro lado, cuando Ud. le
debe a alguien ¿se siente bien teniendo esa deuda ? ¿No se siente
esclavizado por ella ?)
La
palabra en Romanos 13 :8 es muy clara al sentenciar,
No
debáis a nadie nada...
Así
que, si no tenemos el dinero para adquirir algo, ahorremos y comprémoslo
solo al tener el dinero completo (puede suceder en ese tiempo que nos
demos cuenta de que realmente no es una verdadera necesidad)
Dios
suple necesidades y ese es su compromiso. El hombre, ayudado por los
medios, se inventa necesidades. Y se le convence de que Ud. necesita
varios carros (aunque pueda manejar solo uno a la vez). Seamos prudentes
y no caigamos en el engaño del mundo que quiere esclavizarnos y que,
no pocas veces, usa para ello nuestra propia codicia, imprudencia o
estupidez.
Así
que, recapitulando, esta es la receta de la prosperidad: trabajemos
de corazón, compartamos abundantemente y vivamos dentro de nuestros
medios.
...Y
que tengas salud...
Además de prosperidad, el otro deseo ferviente del corazón de Dios Todopoderoso
es que, sus hijos, tengamos salud.
Proverbios, nos enseña en los versículos 5 al 8 del capítulo 3
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas. No seas
sabio en tu propia opinión; teme [respeta] a Jehová, y apártate del
mal ; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.
Una
de las grandes necesidades del hombre es tener buena salud, porque ¿de
que nos valdría conocer y guardar la palabra, para luego vivir enfermos ?
Guardar Su Palabra, reconocerlo como nuestro Dios, respetarle y apartarnos
del mal será la mejor medicina para nuestro cuerpo. Los romanos decían
que un cuerpo sano da una mente sana, la Palabra enseña que solo podemos
tener un cuerpo sano a través de la sanidad de una mente enseñada en
la Palabra de Dios.
(Jehová)
envió su Palabra, y los sanó dice Salmos 107 :20
Cada
página de nuestras Biblias no es un montón de manchas de tinta negra
sobre un papel blanco, cada una de las palabras de la Palabra de Dios
es poderosa para librarnos de todo mal y para darnos una salud completa
y duradera.
Y
(Dios) dijo : Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e
hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos,
y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié
a los egipcios te enviaré a ti ; porque yo soy Jehová tu sanador.
(Exodo 15 :26)
Es
Dios nuestro doctor de familia, nuestro medico de cabecera, a quien
permitimos, al guardar sus estatutos, que sea nuestro sanador. Y, si
Dios nos sana, ¿quien será aquel que pueda enfermarnos ? ¡Nada
ni nadie !
El
sacrificio del cuerpo del Señor Jesucristo compró para nosotros salud
integral ; como dice :
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero...y
por cuya herida fuisteis sanados. (1a. de Pedro 2 :24)
...así como prospera tu alma..
Todo
lo anterior, prosperidad en todas las cosas y buena salud la tendremos
así como nuestra alma prospera. Y ¿como prospera el alma ? El Dr.
Wierwille nos enseñó que el alma del hombre no puede ser alimentada
con comida física, sino con toda Palabra que sale de la boca de Dios.
Para obtener prosperidad y salud antes debemos trabajar para prosperar
nuestra alma, alimentando nuestra mente con toda Palabra que sale de
la boca de Dios. Porque ¿será casualidad que el hombre mas prosperado
de la historia humana haya sido también el mas sabio, el que mas conocía
y entendía la Palabra de Dios ? No, no es casualidad: la prosperidad
y la sabiduría del Rey Salomón iban de la mano.
Esto
nos recuerda a las palabras del Señor Jesucristo cuando dijo en
Mateo 6 :33
Mas
buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y (entonces) todas
estas cosas os serán añadidas.
Como
hemos visto toda la receta de la prosperidad y la buena salud está en
la Palabra de Dios, y que nuestra alma prospere es la condición necesaria
para que esa salud y esa prosperidad sean nuestras, cumpliendo de esta
forma con la voluntad de Dios que siempre es buena, agradable y perfecta.


Juan 10:10 Expandido
|
por:
antonio bonaccorso
Juan
10:10 es
un versículo de la escritura muy familiar para todos nosotros. De hecho,
si algún versículo nunca olvidamos es precisamente Juan 10:10, pues
este no es solamente el versículo fundamental del libro PPVA, de todos
los libros del Dr. V.P.Wierwille y de nuestro Ministerio, sino que además
debe ser el versículo fundamental de nuestras vidas. El Dr. Wierwille
nos enseñó como ese versículo "cambió literalmente mi vida".
Y eso lo entendemos bien porque, gracias a Dios, y al Doctor, ese versículo
cambió también las nuestras.
Cuando nuestro Señor Jesucristo hizo esa declaración tan maravillosa
inspirada o respirada de su Padre, la vida en abundancia no estuvo disponible
de inmediato. No fue sino hasta Pentecostés, ocurrido diez días después
de su ascensión, que el espíritu santo de Dios se derramó sobre los
que creyeron y esperaron la promesa de Jesucristo. Fue entonces, y solo
entonces, con el cumplimiento de esa promesa que la vida abundante estuvo
disponible, pero antes de Pentecostés fue una Profecía, un hecho por
venir.
"El
ladrón" al cual se refiere Jesucristo en Juan10:10 es, como ya
todos sabemos, el diablo. Éste es llamado el diablo cuando su intervención
es directa, como en Mateo 4 cuando tentó al Señor Jesucristo en el desierto.
Se le llama Satán cuando interviene indirectamente a través de medios
que están bajo su control, también se le llama el acusador, el destructor,
el adversario, el tentador. Todos estos nombres se usan de acuerdo a
su naturaleza o a la actividad que realiza y lo caracteriza en una situación
determinada.
La
palabra griega para ladrón es Kleptes, la cual nos debe resultar
familiar por la palabra Cleptómano o Cleptomanía que es la enfermedad
(espiritual por lo demás) por la cual una persona no puede evitar robar
o más bien hurtar. Y es que hay una gran diferencia entre robar y hurtar.
Robar es la acción que ejecuta aquel que se apropia de algo que no le
pertenece por medio de violencia, o intimidación. En cambio el que hurta
lo hace por medio de fraude o en secreto. De forma tal que el ladrón
debería ser llamado mas bien "el hurtador", el Kleptes, uno
que roba por engaño. Juan 10:1 dice: "De cierto, de cierto os digo:
el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube
por otra parte ese es ladrón y salteador". Ladrón y salteador son
las palabras griegas Kleptes y Lestai. Esta ultima palabra
debe resultarnos familiar por haberla leído en el libro PPVA como los
"duo lestai", dos ladrones que fueron crucificados con Jesucristo.
Antes de seguir adelante es necesario establecer algo que nos ayudara
a entender claramente como trabaja el ladrón y esto es que la base del
hurto es la mentira. No puede haber hurto si antes no se establece como
fundamento la mentira.
Jesucristo llamó al diablo "padre de mentira" el cual "no
ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla
mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira"
(Juan 8:44). No puede haber una declaración más clara y determinante
en cuanto a la naturaleza mentirosa del gran falsificador, el diablo.
El Doctor nos enseñó como en Génesis el diablo a través de cinco pasos
engañó a Eva. Es el primer registro que tenemos en las Escrituras de
las actividades y el modo de operar del engañador.
Habiendo establecido que la base del hurto es la mentira seguimos adelante
con Oseas 7:1. "mientras curaba yo a Israel, se descubrió la
iniquidad de Efraín y las maldades de Samaria; porque hicieron engaño
y entra el ladrón". El ladrón solo puede "entrar"
una vez que se establece el engaño y entonces tiene campo libre para
desplegar su actividad.
Quizá con un ejemplo podamos entender aun mejor como se desarrolla el
hurto. Supongamos que alguien a quien Ud. conoce va a su casa, y Ud.
le recibe en su hogar y le brinda su hospitalidad. En un momento de
distracción suya, su "amigo" toma alguna de sus pertenencias,
un adorno por ejemplo y, sin que Ud. lo vea, se lo echa al bolsillo,
después de lo cual da por concluida la visita y se retira llevando en
su poder una pieza que probablemente Ud. no extrañara por un buen tiempo
hasta que la busque en donde solía estar y ya no la encuentre.
Ahora bien, ¿Fue Ud. robado? Sin duda alguna. ¿Hubo violencia en ese
robo? En lo absoluto. ¿Hubo engaño? ¡Claro! Entonces estamos en la presencia
de un hurto. De haber conocido Ud. las intenciones de su visitante jamás
lo habría recibido en su casa, y mucho menos le habría dado la oportunidad
de hurtarle lo suyo. Pero ese ladrón primero lo engañó haciéndole creer
que era alguien en quien se podía confiar y así pudo hurtarle. El salteador
en cambio lo acecharía y en la oportunidad que considere más propicia
y bajo amenaza o con violencia le despojaría de lo suyo.
El
ladrón "no viene sino (o lo que es igual: solo viene) para
hurtar y matar y destruir," ese es su propósito SIEMPRE y para
hacerlo debe antes establecer una base de falsedad desde donde pueda
sustentar sus acciones. Tiene que engañar con mentiras y para el diablo
esto no constituye mayor problema porque "cuando habla mentira,
de suyo habla". Ese es su campo de operaciones y esa su mayor
habilidad.
Para
nosotros como Cristianos y creyentes que creen, hay una sola verdad
y esa es la Palabra de Dios, "santifícalos en tu verdad; tu
Palabra es verdad". (Juan 17:17). Si creemos que la Palabra
de Dios es La Verdad entonces debemos ser muy celosos de que esa Verdad
permanezca en nosotros, pues, de la misma forma que la luz no tiene
comunión con las tinieblas, donde exista la verdad de la Palabra, allí
no habrá mentira y el ladrón no podrá hurtar. Esto solo lo podremos
lograr en la medida en que dividamos correctamente la Palabra de Verdad,
pues entonces, y solo entonces, tendremos la verdadera Palabra de Dios.
El Dr. Wierwille escribió en su libro "La Iglesia Nueva y Dinámica"
que "Cuando dividimos incorrectamente la Palabra estamos trabajando
para Satanás" y eso es lógico pues la Palabra de Dios incorrectamente
dividida no es La Verdad, y si donde no hay luz solo puede haber tinieblas,
en donde no hay verdad solo puede haber mentira. No en vano Dios nos
dice que debemos ser DILIGENTES al dividir correctamente Su Palabra
(2 Timoteo 2:15). Nunca la diligencia será excesiva si se trata de tener
un conocimiento integro de la Palabra y la Voluntad de Dios. Dios siempre
nos dice en Su Palabra que quiere que seamos sabios, no ignorantes de
Su Palabra. Esa es Su Voluntad.
El
diablo también viene para matar. Y eso es asesinar, sacrificar e implica
un deleite en el acto de hacerlo. Este es otro de los deseos del diablo,
asesinar, quitar la vida "él ha sido homicida desde el principio"
(Juan 8:44). El es el autor de la muerte y no Dios, como enseñan muchos
necios e ignorantes religiosos que dicen enseñar "la Palabra".
Dios es el autor de la vida. El nos quiere vivos hablando y enseñando
y creyendo Su Palabra, y no nos quiere muertos para que seamos "otro
pétalo de rosa en el cielo". Esa es quizá la más grande mentira
con la cual el diablo ha hurtado la salud y la vida de muchos Cristianos
ignorantes de la exactitud y la integridad de la maravillosa Palabra
de Dios. Es el diablo quien asesina a través de gente, de enfermedades,
de accidentes, de desastres de la naturaleza (llamados por algunos "actos
de Dios"), es el adversario quien le ha enseñado al mundo que la
muerte es "la voluntad de Dios". Nosotros conocemos la voluntad
de Dios y en ella no hay muerte sino Vida y Vida en Abundancia para
Sus hijos y para todos los que quieran "ser salvos y venir al
conocimiento de la verdad".
Por
último y para completar su obra de maldad, el diablo también viene para
destruir, y esa palabra, destruir, quiere decir arruinar, anular, deshacer,
aniquilar, es algo que va mas allá de solo matar. El deseo del diablo
es destruir la obra de Dios y de aquellos que creemos Su Palabra.
Mateo 2:13 nos da un ejemplo claro del significado de la palabra destruir...
"Después que partieron ellos (los magos), e aquí un ángel
del Señor apareció en sueños a José y dijo: levántate, y toma al niño
y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga;
porque acontecerá que Herodes buscara al niño para matarlo. (Apollumi:
destruir-lo)".
La
intención del diablo de querer matar al niño al hijo de Dios, por medio
de Herodes, no era tan solo asesinar a una criatura de poco mas de un
año, sino destruir, aniquilar, anular el plan Divino de Redención del
hombre que ese niño cumpliría. El diablo quería deshacer totalmente
la obra que Dios completaría a través del Mesías, de esa simiente prometida
desde Génesis 3:15, de El Salvador de Su Pueblo. En Mateo 12:14 encontramos
otro ejemplo de la misma palabra y el mismo deseo del diablo. Luego
que Jesucristo sanó al hombre de la mano seca, la cual le fue restaurada
sana como la otra, "salidos los fariseos, tuvieron consejo contra
Jesús para destruirle". No solo buscaban los fariseos quitarle
la vida al Unigénito de Dios, sino destruir, arruinar por completo,
su ministerio y el plan de Dios para salvar al hombre.
El
Dr. Wierwille nos enseñó que la mayor destrucción que se puede hacer
a alguien es quitarle la Palabra de Dios. El diablo nos quiere ignorantes,
sin Palabra de Dios en nuestras mentes, nos quiere muertos y nos quiere
destruidos; no solo a nosotros sino que también quiere destruir nuestra
obra y anular los premios que Dios nos tiene. Segunda de Juan en el
versículo 8 dice: "mirad por vosotros mismos, para que no perdáis
el fruto de vuestro trabajo sino que recibáis galardón completo".
"Perdáis" es perder por destrucción. El diablo trata de destruir
nuestros premios, procura destruir lo que Dios nos ha prometido, y lo
hace cuando se opone a nuestro trabajo en las cosas de Dios. Pero Jesucristo
es nuestro Señor y es todo lo opuesto del diablo: No hurta, antes nos
regala. El no mata, nos da vida. El no nos destruye, sino más bien nos
edifica como su cuerpo, el cual somos nosotros. El vino para que tengamos
Vida y para que la tengamos en Abundancia. Y esa vida es completa en
todos los aspectos, es integra, es variada, es lo opuesto de la muerte,
es TODA CLASE DE BENDICIONES.
Eso
es lo que Dios preparó de antemano para Sus hijos y es eso lo que Jesucristo
nos vino a traer.


Martín
Lutero, El Reformador
Breve Biografía
El
protagonista principal de la Reforma protestante fue Martin Lutero (1483-1546).
Nació en Eisleben-Alemania en el seno de una familia frágilmente acomodada,
pues su padre, de ser un simple minero llegó a ser un pequeño empresario
de minas. Su educación en la familia y en la escuela fue rigurosa y
rígida. Estudió artes y filosofía en la universidad de Erfurt e ingresó
a los veintiún años en los agustinos. Poco después fue ordenado sacerdote
(1507). Estudió y se doctoró en teología (1512) en la universidad de
Wittemberg, de cuyo claustro sería profesor de "Lectura in Biblia"
poco después de haber realizado un viaje a Roma (1510-1511) por orden
de sus superiores. Entre 1513 y 1518 dio lecciones sobre los salmos,
sobre las cartas de Pablo a los romanos, a los gálatas y a los hebreos,
decisivas en la formación de su teología sobre la nulidad de la ley
y de las obras humanas frente a la acción salvadora de la gracia de
Dios. La certidumbre de que Dios no nos juzga por el balance de obras
buenas y malas, sino que nos justifica a causa de nuestra fe, a causa
de los méritos de Cristo, sin que dejemos de ser pecadores, proporcionaría
a Lutero la raíz fundamental de su pensamiento. La exteriorización de
esa afirmación se produciría con ocasión de la disputa sobre las indulgencias.
Ya hemos considerado las críticas al Papado sobre la pingüe explotación
de las indulgencias por parte de la Curia romana y sobre el poder que
tenían de concederla los señores temporales en sus territorios. Lutero
conocía las quejas y lamentaba el espectáculo nada edificante de las
predicaciones de indulgencias especiales, como las que se desarrollaron
en los arzobispados de Maguncia y Magdeburgo. La indulgencia especial
concedida por León X al recién nombrado arzobispo Alberto de Brandeburgo
tenía por objeto la financiación de la construcción de la basílica de
San Pedro. Por su parte, el joven arzobispo tenía que pagar al Papado
determinados derechos por la posesión del obispado. Los beneficios de
la predicación se repartirían entre ambos. Contra todo ello se pronunció
Lutero en sus 95 tesis. En sus lecciones sobre los salmos y la carta
a los romanos ya se había ocupado críticamente de las indulgencias y
poco después expuso sus ideas en el tratado "De indulgentiis".
El ataque de Lutero partía de posiciones teológicas, de su concepto
de la justificación por la fe, que negaba la teoría de la reversibilidad
de los méritos y de la comunión de los santos. Denunciaba asimismo Lutero
las falsas seguridades de salvación ofrecidas por Roma a los compradores
de indulgencias y la patrimonialización de un poder, el de conceder
el perdón y administrar las indulgencias, que sólo pertenecía a Dios.
En realidad, la disputa se redujo, en principio, a los ámbitos universitarios.
No fue Lutero quien divulgó sus tesis, sino sus amigos y partidarios.
La imprenta multiplicó en escasas semanas los efectos de un texto que
no pretendía remover los cimientos de la Iglesia. El mismo Lutero escribió
a raíz de su difusión y de su impacto que no deseaba que disputas académicas
pusieran en duda su sumisión a la Iglesia de Roma y rechazó, de camino,
que se le tachase de hereje. Pero Roma tomó partido por las tesis dominicas
y tomistas opuestas al agustino y aceptó la acusación de herejía remitida
a Roma (marzo 1518). En otoño Lutero fue convocado a una entrevista
con el cardenal legado Cayetano para que se retractara, no ya de sus
tesis sobre las indulgencias (que no constituían el verdadero problema),
sino de sus ideas acerca del valor de los méritos de Cristo para la
salvación, sobre la certidumbre que la fe otorgaba para la justificación
y sobre la eliminación consiguiente de las mediaciones, es decir, de
la comunión de los santos. La entrevista fracasó, Lutero no se desdijo
y comenzó el desafío entre Roma y el fraile, entre los partidarios del
fraile y los teólogos papales. En una disputa pública y académica posterior
con Juan Eck, en Leipzig (1519), Lutero rechaza la primacía romana y
la autoridad de los concilios, afirma el valor único de las Sagradas
Escrituras como contenido de la fe, niega utilidad a la tradición dogmática
y la existencia del purgatorio. Todo eso equivalía a proclamarse hereje
y a romper con Roma, que le condenó, sin derecho a defenderse, con la
bula "Exsurge Domine" (junio 1520). Pero Lutero no estaba
solo. Paralelamente se produjo un debate similar en la sociedad alemana
entre papistas, representados por las universidades de Lovaina y Colonia,
y partidarios de Lutero, entre los que se encontraban algunos humanistas
y profesores universitarios. El 3 de enero de 1521 Roma expidió otra
bula excomulgatoria, "Decet Romanum Pontificem", contra el
hereje Lutero, a quien se convertía en un proscrito religioso, social
y político. En esos años (1520 y 1521) se fue configurando el pensamiento
de Lutero. En "El tratado sobre el Papado de Roma" sostiene
que el Papa no tiene ninguna autoridad divina ni eclesial y es inútil
en una Iglesia sin jerarquías. En "El manifiesto a la nobleza cristiana
de la nación alemana" desarrolla la doctrina del sacerdocio universal
(todo cristiano es sacerdote aunque no sea ministro de los sacramentos
y La Palabra), afirma que las Escrituras son inteligibles para los creyentes,
defiende el libre examen y el derecho de todo fiel cristiano de apelar
al concilio. En "La cautividad babilónica de la. Iglesia"
ataca el sistema sacramental, sólo acepta el bautismo y la comunión
y niega la teoría escolástica de la transubstanciación. Excomulgado,
Lutero fue confinado en el castillo de Wartburg. Allí meditó y escribió.
Tradujo al alemán el "Nuevo Testamento", que gracias a la
imprenta conoció más de 350 ediciones durante su vida, y escribió un
tratado que cambiaría la vida de los conventos alemanes, "Sobre
los votos monásticos". Lutero no sólo rompió con la Iglesia, también
lo hizo con el Humanismo. Cierto es que la Reforma en sus comienzos
fue deudora del Humanismo en su crítica radical de la escolástica, en
su censura de las estructuras curiales y de la vida y la moral de los
frailes, en su recurso a las fuentes clásicas. Pero Lutero rechazaba
radicalmente las posiciones humanistas sobre la libertad humana. Mientras
éstos, con Erasmo como portavoz, creen en la bondad natural del hombre,
en el valor de sus actos positivos y en su posibilidad de cooperar con
la obra divina, la antropología luterana, pesimista, maniquea y agustina,
afirma, en cambio, la incapacidad del hombre, corrupto, indigno e inclinado
sólo al mal, para colaborar en la obra de la salvación. Para dar ejemplo
de la abolición radical del celibato en 1525 se casó con una monja,
Catalina de Bora -monja cisterciense veinte años más joven que había
abandonado el monasterio-, naciendo seis hijos de este enlace. En los
siguientes años predicó su reforma por toda Alemania, organizó su Iglesia
por ordenanzas de los príncipes alemanes y aseguró su triunfo en el
pacto de Nüremberg de 1532, donde se concedía a la nueva religión el
ejercicio público de su culto. La convocatoria del Concilio de Trento
por el papa León X será contestada por Lutero con el escrito "Contra
el Papado romano" al tiempo que iniciaba una predicación contra
el papado por todo el territorio alemán. Tradujo al alemán la Biblia
y la comentó. Escribió la "Exhortación a la paz", el "Catecismo
alemán", la "Misa Alemana" y la "Kirchenpostille"
entre otras obras. Cansado, con la salud muy debilitada -debido a una
lesión en la artera coronaria- y en parte decepcionado, los últimos
años de Lutero le trajeron enfrentamientos con sus seguidores. Sus energías
se agotaron cuando viajó a Mansfeld para mediar en las disensiones entre
los señores de la ciudad. La enfermedad del mal de la piedra le provocó
el fallecimiento en Eisleben, en 1546. En su entierro Melanchton pronunciaría
su brillante elogio fúnebre.
(Tomado de www.artehistoria.com)


¿Sabía
Ud. que ...?
El
primer libro de La Biblia escrito no es Génesis sino Job. Fue escrito
por Moisés.
La
primera epístola escrita a la Iglesia fue Tesalonicenses, escrita por
Pablo.
La
Biblia tiene 31.102 versículos 1.189 capítulos.
Los
capítulos se usaron
Los
versículos se usaron por primera vez en 1550.
El
Antiguo Testamento, en su mayor parte, fue escrito en hebreo, excepto
algunas porciones escritas en arameo. Los Evangelios y el Nuevo Testamento
fueron escritos en griego.
Juan
Gutemberg fue el inventor de la imprenta y el primer libro que publicó
fue La Biblia en 1450.
Los
primeros ejemplares de La Biblia completa en castellano aparecieron
en 1569 en Basilea, Suiza. Su traducción fue obra de Casiodoro de Reina.
Revisada cuidadosamente por el brillante escritor Cipriano de Valera,
fue impresa en 1602 en Amsterdam, Holanda.
En
castellano, las traducciones modernas mas importantes de La Biblia son
las de Reina-Valera, Nácar-Colunga, y Bover-Cantera.
La
palabra Biblia significa libros. Proviene del griego biblión
(libro) y su plural biblía ha sido tomado como un singular genérico.


La Vida Abundante, Hoy
|
por:
antonio bonaccorso
Dijo
el Señor Jesucristo en Juan 10:10: "El ladrón no viene sino para
hurtar y matar y destruir, yo he venido para que tengan vida y para
que la tengan en abundancia”
Ahora les quiero citar algo que han escuchado muchos de ustedes; dice
así: "este versículo cambió literalmente mi vida" ¿han leído
u oído eso? Claro, esa frase fue tomada del libro Poder Para la Vida
Abundante, que fue escrito por el doctor Víctor Paul Wierwille; la lectura
continúa: "mi esposa y yo comenzamos en el Ministerio Cristiano
afanándonos con las cosas de Dios", esa palabra afanándonos en
el original es plodding ahead y quiere decir trabajando con ahínco,
esforzándonos; de repente la traducción afanándonos nos da una
idea así como de angustia, pero no, no es eso, es trabajando con ahínco
con las cosas de Dios. Seguimos leyendo "pero, de un modo u otro,
nosotros carecíamos de una vida abundante, entonces, en una cierta ocasión
fui especialmente alertado cuando leí en la Palabra de Dios que Jesucristo
dijo que él había venido para darnos vida abundante” y dice el doctor,
“fui sorprendido sobremanera por este conocimiento".
Es decir que un hombre que había andado muchos años en el camino de
la investigación bíblica y que para el momento de re-encontrarse
con este versículo, había leído la Biblia quizá más de cien veces, súbitamente
se halla con este versículo y dice que cambió literalmente su vida y
que había sido sorprendido sobremanera por este nuevo conocimiento.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que él vio que antes no había visto?
Ya lo había leído muchas veces, y sin embargo repentinamente comprende
algo que hizo de Juan 10:10 "la escritura fundamental de este libro";
y no solo de ese libro sino de todos los que él escribiera, en especial
de los cinco libros de la serie de Estudios sobre La Vida Abundante.
¿Qué fue lo que el doctor descubrió en Juan 10:10? Ese versículo ha
estado allí, cerca de dos mil años y él prácticamente lo había leído
durante toda su vida de creyente cristiano; sin embargo, vio ese versículo
y percibió algo que hasta ese momento le estuvo oculto o más bien incomprendido.
¿Que fue lo que percibió el doctor en Juan 10:10?.
Como hemos aprendido, Juan 10:10 compara en una forma realmente maravillosa,
grandiosa, y quizá por primera vez en un solo versículo la bondad de
Dios contra la maldad del diablo, Ud. dirá, bueno, pero eso lo sabe
todo el mundo; pues no, eso lo lee todo el mundo, pero muy pocos lo
comprenden, claro, el doctor también lo había leído muchas veces y sabía
lo que decía, pero en ese momento pudo realmente comprenderlo mejor,
y lo entendió en forma tal, que en base a ese versículo levantó una
Iglesia, levantó un Ministerio a nivel mundial y todo gracias a que
él entendió en ese momento el divino significado de ese versículo.
Vamos a seguir la cita: "a medida que miraban alrededor a las comunidades
donde yo había servido, a los ministros con quienes yo había trabajado,
con frecuencia, la vida abundante no era evidente". ¿Qué quiere
decir eso? ¿Qué estos ministros no tenían un Mercedes Benz en el garaje
de sus palacios? No, quiere decir que estos ministros estaban siendo
hurtados, matados y destruidos; ellos no tenían una vida abundante,
porque donde no hay vida abundante está la parte "a" de Juan
10:10: "El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir";
y él había visto que esto estaba sucediendo, no entre los que rechazan
a Dios, sino en el mundo llamado cristiano. El vio que eso sucedía en
la Iglesia Cristiana en la cual él ministraba y que en la Iglesia Cristiana,
que era donde más esa vida abundante debía manifestarse, era precisamente
donde menos se evidenciaba. Si ese versículo ha estado allí durante
dos mil años y las iglesias de hoy lo leen ¿Qué pasa que los cristianos
no manifiestan por lo menos vida? esa fue la pregunta que se hizo el
doctor, eso fue lo que él entendió en ese momento: que los cristianos
deben manifestar una vida más que abundante.
Hoy en día muchas personas leen este versículo y lo siguen leyendo pero
pocos lo entienden, y menos lo creen ¿Cuál es el problema? Sí, lo leemos,
pero lo tomamos como una lectura habitual y sin trascendencia, y sin
embargo, fíjense en el impacto que causó este versículo en la vida de
un hombre que levantó un Ministerio a nivel mundial en base a ese solo
versículo bien entendido.
Ahora, debemos preguntarnos:¿Hemos entendido nosotros realmente Juan
10:10? ¿Llegaremos alguna vez nosotros a entender la plenitud de ese
versículo? Sino estamos viendo una vida más abundante, lamentablemente
aun no lo hemos entendido, aun no lo hemos creído.
Mateo capítulo 13, en el Versículo 58, nos cuenta de Jesucristo cuando
fue a la tierra donde él se crió, Nazareth. Dice en el versículo 58
"que no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de
ellos.” El unigénito de Dios, que vino a deshacer las obras de satanás;
Jesús el Ungido Hijo de Dios, con el poder de Dios, no logró, no pudo
hacer allí muchos milagros, y ¿quién se lo impidió? pues, la incredulidad
de ellos. La incredulidad de las personas que le conocían, sus vecinos
de toda la vida, simplemente no creían en él.
Y ¿En el caso nuestro? pues nosotros conocemos la ley de la creencia,
sabemos que creer es igual a recibir, sabemos que si creemos en las
promesas de Dios las recibiremos y sin embargo, todavía tenemos problemas
para manifestar esa vida en abundancia. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué anda
mal con nosotros? ¿Qué está sucediendo?
La base de todo está allí precisamente, en la creencia. Lo que sucede
es que, de una forma u otra, influidos por ese pasado religioso que
todos arrastramos de las iglesias de la que venimos, no importa cuál,
seguimos pensando, consciente o inconscientemente que todo lo que nos
ocurre, bueno o malo, es de una u otra forma, la voluntad de Dios. La
inmensa mayoría del mundo cristiano hoy piensa que lo que les sucede
ocurre porque es la voluntad de Dios; y desde los altares nos repiten:
“Dios da y Dios quita, Alabado sea Dios; Hermano, lo que le sucede es
la volunta de Dios y usted se tiene que resignar.” Nosotros internamente
seguimos pensando que aún las cosas malas que nos suceden tiene algo
que ver con Dios o que Dios tiene algo que ver con ellas y nada puede
estar más lejos de la verdad. A veces pensamos que Dios nos manda ciertas
“pruebas” que no nos bendicen y no es raro ese pensamiento de “Dios,
porqué me pasa esto”. Como si Dios tuviera algo que ver con ello. Bien,
esa es la forma del viejo cristianismo que nosotros no deberíamos manifestar;
es esa forma religiosa de pensar la que nos dice que las cosas que no
son buenas vienen de Dios; sin embargo el doctor vio en la parte "a"
de ese versículo quien viene para hurtar y matar y destruir es el ladrón,
Satanás, y que Jesucristo vino para que tengamos vida, porque esa es
la voluntad de Dios; de manera que las cosas malas no pueden venir de
Dios, no tenemos porque aceptarlas y mucho menos resignarnos.
Hay otra frase del doctor en otro de sus libros que dice así: "Dios
trae sólo bendiciones, parece tomar mucho crecimiento espiritual antes
de que la gente llegue a aceptar el hecho de que Dios es bueno siempre."
Parece que no es tan sencillo como pensar "Bueno si, yo ya me hice
cristiano y ahora entiendo que Dios es bueno siempre; perfecto lo entendí,
no hay problema". Pues no, parece, dice el doctor, que toma
mucho crecimiento espiritual para llegar al punto en que un cristiano,
que una persona renacida, entienda y acepte que Dios es bueno siempre.
Eso es lo que afecta nuestra creencia. A veces pensamos que las cosas
malas pueden venir de Dios; pero el doctor nos dice allí algo de lo
cual nosotros deberíamos estar siempre absolutamente seguros: que Dios
es bueno siempre. Lo dice toda la Biblia: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en Él y cuando dice ningunas es ningunas, ni un lunar de sombras
hay en Él.
Lo que sucede con el cristiano hoy en día (incluido muchos de nosotros,
pues nos pasa más veces de las que quisiéramos) sigue pensando que,
las cosas malas, Dios por lo menos las permite, Dios tiene algo que
ver, y por ello nos tenemos que resignar.
Veamos el significado de resignarse: El diccionario de la lengua dice,
"Resignarse.- Someterse a la voluntad de otro" Ahora bien,
¿a la voluntad de quién se supone que debemos estar sometidos nosotros?
Como cristianos, como hijos del Padre, deberíamos estar sometidos a
la voluntad de Dios. Y la Biblia, en Romanos12:2, nos habla de “la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Dice que
es buena, es agradable y es perfecta. Entonces es agradable someterse
a ella; no hay nada que sufrir. Entonces, todo lo que yo estoy manifestando
en mi vida debería estar impregnado de esa voluntad de Dios, que siempre
es buena, que siempre es agradable, que siempre es perfecta, y que nunca,
jamás es mala para nada. Pura Vida Abundante. Esa es la Voluntad de
Dios. Me “resigno” con entusiasmo “como el que halla un tesoro”.
De “resignarse”, también dice "Conformidad ante las adversidades".
Yo no sé si hay una palabra más usada en el mundo cristiano que eso
de Resignación. La palabra no habla de resignarse en ninguna parte,
sin embargo, ¿cuánto se usa comúnmente hoy en la iglesia cristiana del
mundo? si, se sigue usando “-hermano, resígnese, acepte la voluntad
de Dios”, yo, como hijo de Dios, estoy, no solo dispuesto a aceptar
la voluntad de Dios, más que eso: estoy deseoso de recibir la voluntad
de Dios todos los días; porque la Biblia dice que la voluntad de Dios
es buena, es agradable y es perfecta; así que es maravilloso someterse
a ella. Sin embargo no me someto, ni quiero someterme a ninguna otra
voluntad que no tenga esas características de constante y eterna bondad
y perfección. Nunca me someteré. Más bien, me resistiré; porque la Palabra
de Dios lejos de decir resignarse, dice resistirse, y eso deberíamos
hacer nosotros resistirnos, que es lo opuesto de resignarse, la Palabra
dice: “Someteos,
pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)
resistid al adversario, resistidlo, y él huirá de nosotros; pero
esto nosotros debemos creerlo y no debemos resignarnos al diablo y sus
maldiciones, antes debemos resistirlo y correrá despavorido ante la
presencia de un hijo de Dios sometido a la voluntad del Padre y solo
a la de Él.
Por todo esto vamos a tener que entender Juan 10:10, vamos a tener
que volver a Juan 10:10; hay que trabajarlo, y re-leerlo, y volver
a los libros del doctor, y volver a trabajarlos, hasta que entendamos
y nos convenzamos en nuestras mentes que las cosas buenas viene de,
y solo de Dios, porque entonces, en ese momento las vamos a recibir,
no antes.
Dice Deuteronomio Capítulo 10, Versículo 12: "Ahora, pues, Israel,
¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que
andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios
con todo tu corazón y con toda tu alma; 13que guardes los mandamientos
de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas
prosperidad?...” ¿dice que te vaya regular, o dice para que los problemas
te venzan, o te resignes ante ellos? No, dice para que tengas
prosperidad, esa es una promesa de Dios.
Pero dirá el cristiano “-Bueno, es que yo hago las cosas como Dios dice
y no tengo prosperidad” Entonces, que está diciendo ¿que Dios miente?
Adórnelo si quiere pero eso está diciendo. Y ¿No será más bien que yo
no he creído sus promesas? Pues eso, precisamente, eso es. No podemos
cuestionar la Palabra de Dios y decir que estamos creyendo, si yo estoy
creyendo lo que Dios dice, lo debo estar recibiendo, pues esa es la
promesa, entonces hay que edificar creencia en nuestras mentes, pues
la Palabra ha sido siempre la Verdad, sigue siendo verdad, y siempre
lo será aunque nadie la crea, aunque nadie la vea, aunque nadie la manifieste.
La Palabra de Dios es verdad. La Palabra de Dios ES.
En el mismo libro de Deuteronomio, en el capítulo 29, hay grandiosas,
hermosas promesas de Dios, pero hay que creer para poder recibirlas.
Esa es la ley. ¿Cuál ley? la más grande en la Palabra de Dios: la ley
de la creencia. Creer es igual a recibir. Pues ¿Quién puede recibir
algo si antes no lo cree? Nadie. O acaso ¿puede usted ir a la oficina
de correos a retirar un regalo que le enviaron si antes no cree que
se lo enviaron? No es ni siquiera sencillo de entender, es simple.
Deuteronomio, 29:9 dice: "Guardaréis, pues, las palabras
de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo
lo que hiciereis". Pero, entonces, ¿Qué es lo que pasa conmigo?
¿Qué está fallando? Pues algo debe de estar fallando. Y si creemos
que Dios no falla, si las leyes de Dios no fallan, si las leyes de Dios
se cumplen, debería estar recibiendo lo que Dios dice. Debo recibir,
si estoy creyendo. Pero hay otra cosa que le impide al cristiano de
hoy en día creer, que le impide recibir de Dios y es que piensa, que
a lo mejor (o a lo peor) hay alguna cosa que Dios quiere que nosotros
padezcamos, alguna prueba puesta por Dios que nos exige sufrir un poco.
¿No han oído eso? “Hay que sufrir para perfeccionarnos” y toda esa basura,
¿Dónde dice eso, que un padre hace que su hijo sufra para que sea mejor
hijo? ¿qué padre quiere ver a su hijo sufriendo? ¿qué padre quiere ver
a su hijo diciendo –“pero papá ¿por qué me haces esto?” cuando usted
castiga a su hijo, que es correcto que lo corrija, como dice la Palabra,
usted le dice –“te estoy castigando, te estoy corrigiendo por esta razón”
y le explica, porque Ud. quiere que aprenda y corrija; sin embargo,
los cristianos de hoy, sufren y no saben por qué están sufriendo y le
echan la culpa a Dios; y Dios es quien siempre recibe las culpas de
nuestra incredulidad, y eso ocurre porque hemos sido religiosamente
enseñados que las cosas malas pueden venir de Dios, lo cual hace
del diablo un tremendo desocupado y desempleado porque si Dios hace
las cosas buenas y Dios hace las cosas malas, ¿qué hace el diablo?...
La Palabra nos advierte que no debemos ignorar sus maquinaciones: sus
trampas, sus trucos.
Entonces ¿Qué es lo que nos ha impedido, recibir más de Dios? Simplemente
que no hemos entendido que la voluntad de Dios es que seamos prosperados
en todas las cosas y que Dios es bueno siempre y que de Dios no
debemos esperar, ni pensar, ni vamos a recibir un ápice de cosas malas?
Ese es el gran éxito del diablo, hacerle pensar a la gente que las cosas
malas vienen de Dios y “hay que aceptarlas, porque ¿quién se puede oponer
a la voluntad de Dios? Nadie”. Y por eso el creyente incrédulo las acepta
con resignación, y eso es del diablo, es diabólico.
Nosotros reclamamos nuestros derechos filiales pues esa era la idea
de Dios cuando hizo los Cielos y la Tierra, tener hijos, tener
una familia, y que esa familia disfrutara una vida más abundante; acaso
¿no es eso lo que quiere un buen padre de familia? ¿no es eso de lo
que se siente orgulloso un padre? Un padre se complace en decir algo
así como:-“mis hijos, todos están bien, todos están casados, todos estudiaron,
todos trabajan, todos son prosperados” O ¿No se siente complacido un
padre cuando sus hijos prosperan? Ustedes, que son padres, díganlo.
Ustedes no son mejores que Dios, yo no soy mejor que Dios, y esa es
mi voluntad para mis hijos. Bueno, esa misma, y aun más, es la voluntad
de Dios para nosotros: Él quiere que prosperemos en todo, así que mejor
creamos eso y no aceptemos nada malo, porque lo malo no viene de Dios,
nunca.
En otro libro que ustedes también conocen "La Biblia me lo dice",
en la página 38, el doctor hace una gran declaración. El dice: "...las
personas piensan que tienen que luchar para llegar a ser buenas para
que Dios las pueda bendecir" Repito, "las personas piensan
que tienen que luchar para llegar hacer buenas para que Dios las pueda
bendecir". El doctor dice "Yo le aseguro que Dios nunca los
bendecirá debido a lo bueno que usted sea sino más bien a causa de la
creencia que usted tenga". ¿Qué tal? Pues así es: Dios nunca lo
va a bendecir a usted porque usted sea San Francisco de Asís, y no peque.
¡No pecar está muy bien! Pero para recibir de Dios necesariamente hay
que creer, porque Dios lo va a bendecir a usted, no por lo bien que
usted se porte, no por lo bueno que usted sea, sino por la creencia
que usted tenga. No debería sorprendernos. Jesucristo dijo momentos
antes de resucitar a Lázaro: “¿No
te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”
Entonces si no creemos, aunque nos portemos bien, no veremos la gloria
de Dios. Ahora bien ¿acaso estoy diciendo yo que hacer las cosas bien
está mal, que hacer buenas obras está mal? No, para nada, no estoy diciendo
eso. Pero de la misma forma que las buenas obras no ganan salvación,
tampoco sustituyen a la ley de la creencia, la más grande de la creación.
Las buenas obras no nos hicieron salvos y no nos hacen recibir nada
de Dios, porque todo lo que usted recibe de Dios, es por creencia. Entonces
dirá Ud. ¿alguien que sea malo también puede recibir...? ¡Claro! porque
esa, es la ley, la ley de la creencia, la más grande de la creación.
¿Por qué prosperan los incrédulos? Porque aplican la ley, que no fue
hecha para ellos, pero la usan, claro limitadamente pues no tienen acceso
a todo lo que nosotros como hijos tenemos, pero la aplican.
Claro que hay que ser bueno pero eso no basta, hay que creer las promesas
de Dios, y entonces las vamos a recibir. ¿Se acuerdan lo que aprendimos
en el seminario? qué está disponible, cómo recibirlo, ¿se acuerdan
cuál es el cómo de recibir...? Creer; es creer. Y por supuesto,
el diablo no quiere que nosotros sepamos estas cosas. Como dijimos la
salvación no se gana por obras, tampoco las bendiciones se reciben por
obra si no por creencia. ¿No somos salvos por creer Romanos 10:9? Sin
creencia no hubiésemos podido recibir salvación. Sin creencia no podemos
recibir absolutamente nada de Dios. Usted, puede discutir todo lo que
quiera con Dios y pensar que Dios tuvo que haber hecho las leyes del
Universo y de la vida de otra forma, a nuestra manera, pero eso no va
a cambiar a Dios. Usted va a tener que cambiar; yo voy a tener
que cambiar; porque si Dios tuviera que complacer la voluntad de cada
uno de nosotros ¿qué Dios sería ese? ¿que palabra de Dios sería esa?
Una es la ley, y nosotros debemos cambiar nuestras mentes y aceptar
la ley de la creencia y someternos a ella pues establecida es por Dios.
Entonces, estemos claros: Dios nos va a bendecir por la creencia que
tengamos. Esa es una idea religiosa que yo me porto bien, y todo me
va bien. Eso solo no basta; sino que además yo creo, y todo me va bien
porque Dios hace llover sobre justos e injustos y el sol sale para justos
e injustos. ¿No es así? Eso es amor. Si yo fuera Dios los malos no recibieran
nada. Pero Dios no es así. Gracias a Dios... Porque Dios tiene sus leyes.
No es justo según los hombres, pero es justo según la ley de Dios. Así
es como Dios lo ve y lo establece. Por otro lado si solo los buenos
fueran los que reciben de Dios, ¿Para quién es el arrepentimiento?¿Para
los que nunca pecan? Como dijo Jesucristo en Marcos 2:17 “Los
sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido
a llamar a justos, sino a pecadores” Y todos, tanto justos como pecadores,
deben creer. Esa es la ley, pues entonces “verán la gloria de Dios”.
Hebreos, Capítulo 11- Versículo 6.- Dice, "Pero sin fe, sin creencia,
es imposible agradar a Dios". ¿Cómo vamos a agradar a Dios? Con
creencia; no hay otra forma de agradar a Dios. Dice, "
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el
que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que
le buscan”.
O es que acaso Ud. se agrada de los que no confían en Ud. y los acosa
para bendecirlos? No, antes deben creer. Así que si usted no tiene creencia,
usted no va a agradar a Dios no va a recibir de Dios, y punto.
Vamos a ver un ejemplo de esto en el libro de Job ¿Sabían ustedes que
el libro de Job fue la primera revelación dada? Job fue el primer libro
que se escribió y fue Moisés quien lo escribió y lo hizo antes de escribir
Génesis; y en el libro de Job tenemos tan claramente magnificada y ejemplificada
la bondad de Dios contra la maldad del diablo, y precisamente, eso es
lo primero que Dios quiere que sepamos, que Él es bueno, y que de Él
podemos esperar todo lo bueno, que el diablo es malo, que de él no podemos
esperar nada bueno; y si Job es la primera revelación, debe ser porque
Dios quiere que sepamos eso, ante todo. No que lo ignoremos.
Vamos a ver la historia de un buen hombre. Leamos Job: Capítulo 1, Versículo
1: “Hubo
en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del mal.”
¿Puede usted ser mejor que Job? Muy difícilmente. Este era un hombre
perfecto y recto, sin tachas, impecable, apartado del mal, recto, y
eso es lo primero que Dios quiere que sepamos: que Dios era un hombre
intachable. Sin embargo, usted ve la historia de Job, y ve que en un
solo día, en solo unas pocas horas, pierde a sus diez hijos, pierde
toda su hacienda, y sólo le queda la vida, porque hasta la salud la
pierde. Y nos preguntaremos: ¿cómo le puede pasar esto a un buen hombre?
¿Cómo es posible que Dios permita que le pase esto a un buen hombre?
Cuántas veces no escuchamos esta frase ante algo similar: “¿Cómo Dios
pudo permitirlo?”
En Job Capítulo 3, Versículo 25, tenemos la respuesta. ¿Era Job un buen
hombre? ¡claro que lo era, difícilmente hubiera podido ser mejor, era
tan perfecto como se puede ser! Pero veamos ahora la causa de por qué
le sucedió todo eso a un hombre recto: Job 3-25 dice: "Porque el
temor que me espantaba me ha venido y me ha acontecido lo que yo temía”
Job confiesa que le vino lo que temió, ahora bien ¿Era bueno que Job
fuera un hombre recto y perfecto y temeroso de Dios, respetuoso de Dios?
¡Claro que era bueno! Pero qué pasó con Job, tuvo miedo, y entonces,
el diablo le hizo daño. Porque fue satanás quien lo hirió de toda forma
posible sin tocar su vida; si usted lee el libro de Job verá que fue
satanás quien lo dañó en esa forma terrible, no Dios. Entonces
está muy bien que seamos rectos y perfectos delante de Dios pero sin
miedos, con la creencia imperturbable de que Dios es bueno siempre.
Pero Job tenía un gran miedo. Si leemos Job 1-5; veremos que: "Acontecía
que habiendo pasado en turno los días de convite, Job enviaba y los
santificaba"; -esto a sus hijos-, "y se levantaba de mañana
y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos" -de sus
hijos- "Porque decía Job: quizá habrán pecado mis hijos, y habrán
blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía
todos los días". Job tenía miedo de que sus hijos estuvieran blasfemando
contra Dios. Y Job recibió el fruto de su miedo, de su creencia, porque
es una ley: recibes lo que crees. Y Dios tendría que haber cambiado
todas sus leyes, para que esto no sucediera y no lo hizo. No lo hizo
por Job que era un hombre recto y perfecto; y ¿lo va a hacer por mí?
No. Yo tengo que cambiar. Y debo creer que Dios es bueno, siempre. Y
que Dios me va a bendecir porque yo creo en Él. Y creo en la prosperidad
que Él me va a dar. Y no dudo, y no tengo miedo. El diablo le dice a
Dios acerca de Job: “tú lo cercaste, pusiste una cerca alrededor de
él y todo lo que él hace prospera,” y era verdad. Pero una vez que Job
tuvo miedo esa cerca empezó a derrumbarse y el diablo pudo meter sus
sucias pezuñas por ahí, y pudo hacerle daño como le hizo. ¿Ven como
tenemos que cuidar nuestro pensamientos, nuestras creencias, y aun nuestras
palabras? porque el diablo, como dice la Palabra, anda como león rugiente
alrededor de esa cerca buscando a quien devorar y ruge para que
nosotros tengamos miedo y para que por nuestro miedo se abran huecos
en esa cerca, en esa muralla que tenemos alrededor y entonces nos puede
hacer daño.
Éste es un ejemplo de cómo Job, un buen hombre, dejó de creer y tuvo
consecuencias. Entonces, ¿puede pasar lo malo a la gente buena? Claro,
por supuesto que sí. Ya lo vimos ¿Por qué? Por su creencia, o más bien
por su incredulidad; y Dios no puede hacer nada para evitarlo, Dios
permite eso, tiene que permitirlo porque Dios no puede quebrantar sus
propias leyes, que Él estableció para nuestro beneficio. O es que acaso
un legislador de la república ¿no debe cumplir las leyes de la republica
que el mismo ha hecho?
Ahora reflexionemos un poco sobre la pregunta que la gente se hace:
¿Por qué Dios lo permite? Le contestaré con otra pregunta: Supónganse
que yo no amo a Dios. ¿Por qué Dios lo permite? ¿Por qué Dios debería
permitir que yo no lo amara? Es más: hay gente que aborrece a Dios,
que levanta su voz y blasfema contra Dios. ¿Por qué Dios lo permite?
Porque la gente tiene libre albedrío, tiene la libertad de amar o no
amar a Dios y Él quiere que yo lo ame por la libertad que tengo de hacerlo
y no porque Él me obliga a amarlo, porque eso no sería amor. Dios nos
dice cuál es su Palabra, pero no nos obliga a hacerla. Porque ¿cuál
sería el amor? Dios tiene que permitir que yo decida amarlo o no, Dios
no puede hacer nada para obligarme a amarlo, esa es la permisión de
Dios, la permisividad de Dios: que Él no puede hacer nada en contra
de mi voluntad. Porque es mi creencia lo que determina lo que
voy a recibir, no Dios. Esa es la ley. ¿No me cree? Lea la Biblia.
Ahora bien, Si yo digo que estoy creyendo y no estoy recibiendo, si
yo digo que esto es mentira, entonces todo es mentira, Dios miente y
mejor nos olvidarnos de todo, hagamos como los epicúreos: comamos y
bebamos que mañana moriremos. Pero no es mentira, y yo debo buscar el
error en mí no en Dios. Dios es perfecto, Dios es luz y no hay ningunas
tinieblas en Él.
Lo otro que ocurre es que la conciencia de algún pecado pasado, o que
no nos sentimos lo suficientemente buenos como para merecer las bendiciones
de Dios, nos impide recibir. (Más religión). Pero si Jesucristo me limpió
del pecado y yo lo creo, ¿cómo puedo seguir viviendo condenado, sintiéndome
culpable por pecados que ya no existen, pues Cristo los limpió cuando
renací. Y ¿los que he cometido después de haber renacido? dice 1ª. de
Juan 1:9 “Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad” entonces, le confieso al Padre
mi comunión rota y enseguida vuelvo a estar en comunión con Él. Entonces
tampoco esa es una excusa para no recibir el fruto de la obra de Jesucristo,
para lo que él vino, para que yo tenga una vida más abundante. No hay
ningún pecado pasado por el cual yo tenga que pagar, Jesucristo pagó
por todos, ya yo estoy limpio, me puedo presentar delante Dios sin ninguna
conciencia de culpa, pecado, mancha, condenación, y creer para recibir
sus bendiciones, sintiéndome digno de ellas.
En Marcos, Capítulo 9. Versículo 23, leemos; "Jesús le dijo: si
puedes qué creer, al que cree todo le es posible". Qué más queremos.
Si entendemos eso, al que cree todo le es posible y si todas las cosas
que yo necesito están disponibles, entonces todas son posibles de recibir,
si YO soy capaz de creer. Porque si puedes creer, al que cree todo le
es posible. ¿Recuerdan la historia de Naaman el sirio?, Está en segunda
de Reyes capítulo 5 empezando el relato en el versículo 1; y dice que
Naaman era un general sirio muy valeroso pero leproso. Y Naaman fue
al hombre de Dios para que éste lo sanara, lo limpiara de la lepra.
Y el hombre de Dios le dijo, es más, le mando a decir, ni siquiera
le dijo personalmente, anda al Jordán y te zambulles siete veces y serás
limpio. Y Naamá, creyó, aunque no a la primera pero finalmente creyó,
y fue limpio de su lepra. Y Naaman era
sirio, no hebreo, pero CREYÓ y recibió.
Pienso que entonces podemos entender que fue lo que vio el doctor en
Juan 10:10, entendemos por qué ese versículo cambió su vida, cambió
la vida de un hombre de Dios, no la de un impío, no la vida de un hombre
que nunca había leído la Palabra sino la de un hombre metido de pies
y cabeza en la Biblia, en la Palabra de Dios. Sin embargo, leyó ese
versículo y entendió de una vez y para siempre que de Dios viene todo
lo bueno, y que quien hurta, mata y destruye es satanás, es el ladrón,
el diablo. Y en base a ese único versículo estableció todo su ministerio,
todos sus libros; esa fue la Palabra que Dios le enseñó como nunca antes
le había sido enseñada. Si lo creemos o no, es problema de cada uno
de nosotros; pero es mejor que lo creamos pues estamos a un pensamiento
de la vida más abundante.
Muchas veces yo pienso, bueno, yo quizá podría pertenecer a otra Iglesia,
y he ido a otra Iglesia, me han invitado, y yo he ido, pero no encuentro
Juan 10:10 en ninguna otra Iglesia. Y veo programas de televisión y
no encuentro a Juan 10:10, y escucho programas de radio y no veo a Juan
10:10, y hablo con cristianos de otras Iglesias y no veo a Juan 10:10.
¿Saben qué es lo que veo? Duda, preguntas, ¿por qué Dios permitió
tal cosa?; y veo tragedias y veo preguntas sin respuestas, o a lo
sumo, la respuesta que pueden tener es un no sé y una resignación. Yo
no podría pertenecer a otra Iglesia. ¿Podría Ud.? Alguien me dijo alguna
vez: “yo estoy en otra Iglesia que igual que ustedes leen la Biblia”.
Bien, ¿Y? Con la Biblia hasta hacen magia los brujos, con la Biblia
se han hecho y aun hacen cantidad de barbaridades. Leer la Biblia, cualquiera
puede hacerlo; eso, no quiere decir nada; creerle a Dios, eso es el
todo del hombre; ¿Cuál es la diferencia de nuestra Iglesia con cualquier
otra Iglesia? JUAN 10:10, pues creemos fundamentalmente QUE DIOS ES
BUENO SIEMPRE; esa fue la diferencia que hizo que el doctor buscara
y trabajara la Palabra de Dios para encontrar esa vida abundante que
Juan 10:10 prometía. Y esa es la diferencia. Por eso, debemos insistir
en la vida abundante; y enseñar Juan 10:10. Les digo a ustedes coordinadores
de Iglesia, nosotros coordinadores de Iglesia, nosotros creyentes, personas
que hablamos Su Palabra, debemos decirle a nuestros vecinos “–oye, Dios
tiene vida abundante para ti”. Y esa es la verdad, y debemos enseñarle
que si lo creen, todo les es posible. Eso debemos hacer.
Salmo 34. En el versículo 4 dice: "busqué a Jehová y Él me oyó
y me libró de todos mis temores. ¿Dice mis problemas? No, dice mis temores;
Dios me libró con su Palabra de toda mi creencia negativa, ¿y qué pasó
con los problemas? Se resolvieron solos. Dios ni siquiera tuvo que tocarlos
porque es una ley. Cuando yo creo positivamente ya los problemas desaparecen,
se solucionan. ¿Por qué no dice ahí que Dios me libró de mis problemas?
porque lo que causa mis problemas y de mi derrota es mi creencia negativa,
mis temores, mis miedos, igual que vimos con Job. El diablo no puede,
ni necesita, tocarnos; con hacernos creer negativos, nos hará recibir
negativos, porque es una Ley. El miedo es aceite en el piso del
creyente, y el diablo, extiende su aceite de creencia negativa . ¿Tiene
que tumbarnos? ¿Tiene que empujarnos? No, lo que tiene que hacer es
hacernos caminar sobre ese aceite... y ahí vamos.... Así es cómo funciona.
El miedo es aceite donde nosotros pisamos. El miedo es arena en la maquinaria
de la vida; ¿recuerdan esa frase? Eso es.
La creencia está en el corazón, con el corazón que se cree dice Romanos
10:10. Y sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de
él mana la vida, dice Proverbios 4:23 y la vida es vida en abundancia,
la vida está allí, pues, en nuestra creencia.
La vida más abundante encaja con toda la Palabra de Dios. Ustedes
verán
a Juan 10:10
en
formas diferentes en toda la Palabra de Dios. Aunque en ese versículo
lo tenemos todo condensado y declarado por el Señor Jesucristo.
Esfesios 1:19. Dice "
y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que
creemos” no dice
dudamos, dice los que creemos, pues allí, y entonces, se manifiesta
el Poder de Dios y de Su Fuerza, según nuestra creencia. Allí es donde
se manifiesta el Poder maravilloso de Dios. ¿No te han dicho que si
creyeres verás la Gloria de Dios? Esto es el poder de Dios manifestado.
Leamos Marcos Cap.5 vers. 35: “Mientras
él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo:
Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36Pero
Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga:
No temas, cree solamente.”
La niña del principal de la sinagoga, luego de su agonía, acababa de
morir, estaba muerta, sin vida. Sin embargo, Jesús le dijo: "No
tengas miedo, cree solamente". No importa lo que veamos, si la
Palabra de Dios nos dice cree, entonces creemos, no importa lo absurdo
que pueda parecer (como en el caso de una niña muerta que, según la
ciencia del hombre ¿qué más se puede hacer? Pero Dios hace caminos en
donde no los hay, para Dios no hay nada imposible) Y por la creencia
de ese padre, gracias a que él no tuvo miedo sino que creyó lo que Jesús
le decía, esa niña le fue devuelta de entre los muertos. Vemos entonces,
El Poder de la Creencia (así con mayúsculas), vemos lo que la creencia
puede hacer; si solamente somos capaces, si tan solo nos atrevemos a
creer, veremos maravillas como ésta ocurrir delante de nuestros ojos.
¿Quién dice que estas maravillas eran para hace dos mil años? bueno,
algunos cristianos sinceros, pero sinceramente equivocados. El poder
de Dios no cambia, el poder de Dios no se disminuye con los años, no
envejece hasta desaparecer, son los hombres, con su incredulidad, los
que limitan al Omnipotente, que no puede hacer nada por aquellos que
no confían el Él, que no se agrada con nuestra incredulidad, y que,
muy a pesar suyo, porque nos ama, no puede hacer nada en contra de nuestra
creencia. Pues bien, esas maravillas son para hoy, en este mismo día
y momento, si yo soy capaz de creer.
Mateo 21:22 dice: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo,
lo recibiréis" Dice creyendo, no dice dudando, ni cuestionando,
ni fabricándonos excusas para racionalizar nuestra incredulidad. Dice
creyendo. Pero veces pensamos que la sola oración es sustituto de la
creencia. No es así, la oración nunca sustituye a la creencia y tampoco
puede. Si, es importante, vital, imprescindible, orarle al Padre, pero
con una oración creyente. Hay quien dice: “Lo más importante es orar”,
pero no es lo único que La Palabra de Dios dice. Se requiere oración
creyente. Las cosas no suceden si yo oro sin creencia...”pues todo lo
que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”
En Lucas Capítulo 17 verso 5 los discípulos le piden
al Señor “Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais
fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate,
y plántate en el mar; y os obedecería.”...
Ellos le piden: “auméntanos la creencia”... y fíjense lo que les responde
Jesucristo: si tuvieseis fe como un grano de mostaza... ¿Saben de qué
tamaño es un grano de mostaza? Muy pequeño, tendrá un milímetro de diámetro
aproximadamente. Jesús lo que les estaba diciendo era “ustedes no tienen
fe, ni siquiera del tamaño de un grano de mostaza, porque si la tuvieran,
le dirían a este sicómoro, pásate de aquí para allá, y se pasaría”.
En el mismo relato registrado en Mateo 17:20 Jesucristo agrega “y nada
os será imposible” si tenemos fe, creencia, del tamaño de un grano de
mostaza.
Ahora bien, yo quiero recibir de Dios sus maravillosas promesas y quiero
creer ¿cómo hago para tener creencia? Pues bien: voy a la Palabra de
Dios, leo la Palabra de Dios, estudio la Palabra de Dios, y la creo,
porque en qué otro sitio tengo yo referencia de los hombres que creyeron.
¿En el periódico? ¿En el noticiero? ¿en la última página del periódico
local, la de sucesos? La última página del periódico es buena para los
que quieran ejemplo de los que no creyeron; ahí se abunda en casos de
incredulidad o creencia negativa, miedo y los consecuentes dramas y
tragedias. El único sitio que edifica creencia en mí es La Palabra De
Dios.
Uds. han leído Hebreos 11, el Hall de la fama de los Creyentes, todo
lo que pudieron hacer aquellos hombres y mujeres que le creyeron a Dios.
El único sitio donde voy a edificar creencia es en la Palabra de Dios,
en la lectura diaria, en el estudio, y todos sabemos que simple lectura
no es estudio, el estudio requiere tiempo, disciplina y constancia.
Si no es así nos sorprenderán diciendo, como hacen muchos que dicen
leerla, que hay un versículo que... "yo lo leí una vez que dice...
cómo es que dice... espérate... espérate...eso: Dios dice ayúdate
que yo te ayudaré" y Dios nunca ha dicho eso, eso no está en la
Biblia. ¿Cuántas cosas se dicen que están en la Palabra de Dios y no
están? Y sin embargo como bíblicas han sido enseñadas. A nosotros nadie
nos va a engañar si tenemos la Palabra de Dios correctamente dividida,
y la leemos y la estudiamos. Pero debemos ser diligentes. La palabra
dice que en lo que requiere diligencia, no perezosos, y yo tengo que
tener disciplina en mi vida y pasearme un poco por todo lo que hicieron
esos grandes hombres que creyeron, ellos levantaron muertos, sanaron
enfermos, dieron vista a los ciegos, etc. Yo tengo que meter mi cabeza
un poco más en la Palabra de Dios y olvidarme un poco de las malas noticias
del mundo porque esas no van a edificar creencia en mí, esas lo que
van es a causar en mi es creencia negativa, derrota, ruina y muerte.
Yo no digo que no lean el periódico, digo que si tienen que leerlo,
sean sabios y ni siquiera pongan los ojos en lo que daña y envenena
el alma. No nos interesa la obra del diablo. Y eso es lo que hacen los
noticieros, con sus malas noticias: exaltan la obra del diablo, no la
de Dios. Y en lugar de decir “¡Miren lo que hizo el diablo!” Es mejor
comentar... “Oye, viste lo que hizo Eliseo, o lo que hizo Elías o lo
que hizo Moisés o lo que hizo David...” Esas son las buenas nuevas,
las que edifican mi creencia en la Palabra de Dios. Como la edificó
en aquellos verdaderos super-heroes que se atrevieron a creer Su Palabra
y hoy podemos, miles de años después, leer y saber de ellos y su creencia
en el Padre.
Hay otra frase del doctor que dice "Nuestra prosperidad y salud
dependen de cuan renovadas estén nuestras mentes a lo que dice la Palabra
de Dios". Mi prosperidad y mi salud dependen de cuanto yo crea
que Dios quiere que yo sea prosperado y que tenga salud. ¿Recuerdan
3ra. de Juan 2? Entonces Dios, es bueno y su bondad es para ser manifestada.
Eso es maravilloso, pues de qué vale un Dios bueno pero “del servicio
secreto”, para que nadie sepa que es bueno. No, Dios es Bueno y Él quiere
que todo el mundo lo sepa, Él quiere que su bondad sea manifestada y
proclamada. Seguimos leyendo lo que dice el doctor Wierwille: "El
Diablo nunca está satisfecho hasta reducir al hombre a la más completa
ruina. La voluntad de Dios es siempre abundancia para su pueblo creyente.
La voluntad de Dios es una abundancia de prosperidad y bendiciones ilimitadas
para sus hijos”. Bien, entonces sí podemos decir con confianza y entusiasmo:
Hágase la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios es una abundancia de prosperidad y bendiciones ilimitadas
para sus hijos. Esa es la voluntad de Dios, eso es Juan 10:10, Jesucristo
vino para que tengamos vida, y para que la tengamos en abundancia.
Nosotros tenemos que creerlo; nosotros tenemos que reclamarlo; nosotros
tenemos que enseñarlo. No son solo las buenas obras, (que están muy
bien) pero es la creencia lo que nos permite recibir esas bendiciones
de Dios. No hay ningún pecado por el cual yo tenga que pagar, Jesucristo
pagó por todo. No hay ninguna excusa para que yo no manifieste una vida
más abundante hoy.
Volvamos a Juan 10:10 en nuestras mentes y vivamos así una vida más
que abundante.


El Manual |
por:
antonio bonaccorso
Somos
hombres y mujeres libres viviendo en un país libre. Gracias a Dios por
ello. Pero
si quisiéramos ingresar, por ejemplo, a un club social, una universidad
o a un equipo de basket-ball, nuestra libertad no nos permitiría ser
admitidos a alguno de estos sitios sin sujetarnos a las reglas que,
sin duda, encontraríamos en cada uno de ellos.
En el club social lo primero que recibiríamos serían los estatutos que
nos indican las reglas que como socios debemos cumplir para ser admitidos
y, por supuesto, una vez admitidos, la trasgresión de esas reglas nos
traería como consecuencia la exclusión de dicha institución. En el caso
de la universidad recibiríamos, los reglamentos, el pensum, los horarios
de clases y cualquier otra norma que debemos seguir para que luego de
hacer todo lo indicado, durante el tiempo establecido, se nos conceda
recibir el título o grado deseado. Igualmente en cuanto al equipo de
basket-ball. El entrenador indagaría si sabemos jugar según las reglas
y muy probablemente comenzaría revisando nuestros conocimientos más
básicos del deporte y las normas que lo rigen.
Todo lo anterior debemos hacerlo si aspiramos a entrar y permanecer
en cualquiera de las instituciones ya mencionadas. Debemos cumplir las
normas y seguir las reglas establecidas.
Para que las cosas funcionen debe existir un orden y ese orden viene
del cumplimiento de las reglas.
Como cristianos.
En nuestra vida como cristianos el principio igualmente se mantiene,
se deben conocer las reglas del cristianismo, contenidas todas ellas
en la maravillosa Palabra de Dios.
Oseas 4:6 dice:
Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.
Hoy en día el pueblo de Dios es destruido por la misma razón que cuando
esto se escribió: falta de conocimiento, y no de las reglas del basket-ball
precisamente, sino de las reglas escritas en la Palabra de Dios. Para
tener prosperidad y una vida abundante debemos adherirnos a la maravillosa
exactitud de las normas de la Palabra de Dios.
Es posible que alguien diga que ha obtenido resultados asombrosos sin
necesidad de la Palabra de Dios, sin seguir sus normas, y sin adherirse
a ella. Por supuesto hay cosas espectaculares en el mundo, pero no son
ellas las que deben impresionarnos sino más bien la maravillosa precisión
con que la Palabra de Dios se cumple. Por ejemplo: un jugador de basket-ball
puede tomar el balón subir hasta la grada más alta y desde allí hacer
un tiro libre y encestar el balón. ¿No sería eso algo espectacular?
¿No recibiría una gran ovación por la hazaña que acaba de hacer? Sin
ninguna duda, pero ¿Le daría puntos a su equipo con esta actitud? Por
supuesto que no; es muy probable que el arbitro lo amonestara, o aún
mas, lo penalizara por realizar tan espectacular pero inútil e ilegal
acción. Si se va a jugar para ganar, se debe jugar según las reglas.
Otro detalle importante es que el reglamento siempre es uno, siempre
es el mismo, en cualquier país del mundo para cada deporte en particular;
no hay variedad de reglamentos. Eso es lo que le permite a un equipo
de basket-ball de China jugar un partido con un equipo de Uruguay: una
misma regla, única y común para todos en todo el mundo. Y ¿qué pasa
con el mundo cristiano en este sentido? Pasa que, aunque la Biblia es
una sola, los cristianos difieren en sus juicios, basados en que todas
las opiniones son válidas, (aunque 2a de Pedro 1:20 dice que... ninguna
profecía de la escritura es de interpretación privada) Es por eso
y solo por eso que cristianos de congregaciones diferentes no pueden
entenderse porque su regla no es la misma, varía de una iglesia a otra
y, no pocas veces, de un grupo a otro dentro de una misma denominación.
Sin embargo se supone que Ud. como buen cristiano debe llevarse bien
y tolerar a todos los demás cristianos. Pero ¿sobre que base común?
¿Cómo poder lograrlo si la doctrina, si las normas no son las mismas?
¿Cómo podría Ud. jugar basket-ball con alguien si al hacerlo la otra
persona juega según las reglas del foot-ball?
Se dice en el mundo cristiano ecuménico que como cristianos debemos
entendernos y tolerarnos. Si Ud. fuera entrenador de un equipo y yo
le pidiera entrar a jugar con su equipo ¿Toleraría Ud. que yo no quisiera
aprender las reglas y permitiría Ud. que yo no jugara según las normas?
Estoy seguro que Ud. ni siquiera me recibiría en la puerta de su gimnasio
si sabe que esa es mi forma de pensar. Pues bien, en cuanto a la Palabra
de Dios se refiere, si un "cristiano" quiere que yo le dedique
mi tiempo, aunque el rechace leer. estudiar y aprender la Palabra de
Dios mi úni
|